Mostrando entradas con la etiqueta Pastruladas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pastruladas. Mostrar todas las entradas
viernes, 14 de enero de 2011
Yo no entiendo a los que no lloran, pero me gustaría entenderlos
Me encuentro a mí misma y ya no sé qué hacer con los sentimientos que se escapan por mis dedos y que ya no puedo contener. Caigo en mi propia trampa, en mi propio dolo, y me retroalimento de él para seguir sufriendo lo mismo por lo mismo. Es inútil. Soy inútil en mi intento de escapar del círculo y abandonar el dolor. No sé qué soy, ni quién soy y no sirvo para esto. Me dejo caer en el círculo y todo vuelve a empezar.
Es una autoflagelación, una pena autoimpuesta.Soy yo contra mí misma y es todo lo que me molesta de mí multiplicado por un millón. Me regocijo en mis inseguridades, me acurruco en mi pena. Las imágenes pasan a mil por segundo y ya no reconozco a esa que me mira en el espejo. Me desfiguro a mí misma, me transformo y me odio porque quiero odiar algo, preferentemente a mí. Cada detalle me irrita, todo lo que soy me enerva. Soy lo que detesto y detesto lo que soy. Ya no sé qué vino primero, mi odio o yo. No sé si soy el producto de mi odio o si llegué a odiar lo que soy.
Y de cierta manera me entretiene, de cierta manera juego con el sentimiento que presiona mi pecho y creo un nuevo problema en mí misma para odiar. De cierta manera juego con el recuerdo de mi odio, desenpolvo mis inseguridades enterradas y les doy un nuevo sentido para existir. Ya no tengo catorce años ni necesito el Prozac, pero juego el mismo juego y caigo en el mismo círculo de hace ya casi cinco años.
No hay mucho más que decir de esto que ya no siento hoy, pero sentí ayer a las cuatro de la madrugada.
La foto es sacada de aquí y es de este artista.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Yo escribo
Tú no sabes lo que es ser yo. Saber lo que es ser un yo y sabes lo que es ser un tú, pero no sabes lo que es ser yo. Si tomamos esto como cierto, entonces no entiendes de qué escribo. No importa, nada importa cuando escribo. Tú eres un tú muy auténtico, deberías serlo, por lo menos. Todos deberíamos ser muy auténticos, aunque nos cueste un poco. Yo soy una yo auténtica, estoy segura que si. ¿Segura? ¿Cómo puedo estar segura que estando segura estoy en lo correcto? Podría estar segura de algo incorrecto, por lo que mi seguridad no tiene validez.Y, si todos somos muy auténticos eso significa que lo correcto a nuestra percepción sería muy auténtico también. Estoy segura para mí, con mi auténtica seguridad de mi auténtica percepción de lo correcto.
Un día todo esto no va a importar más. Un día, no hoy ni mañana, me voy a reír porque tenía un blog y recibía los comentarios más dulces o graciosos o extraños y eso me hacía feliz. Un día dejaré de escribir, o tal vez no, pero no hoy. Un día que no es hoy ni fue ayer yo nací. No lo recuerdo, pero sé que fecha fue. Un día como este o mañana yo nací y esta comedia efímera empezó. Un día como hoy o mañana yo moriré y tampoco voy a recordar ese día. Tal vez lo recuerden ustedes, pero yo no. Un día como uno de estos días que pasan yo vine y un día como estos días de setiembre me iré y nada va a cambiar porque yo soy un alma auténtica como muchas otras almas auténticas. Tal vez algo cambie para ti, pero soy un grano de arena tan fino que la historia del mundo no se estremecerá por mi partida. Y no me molesta. Me reconforta pensar que me quedaré en las sombras, que me apreciarán unos pocos, que no sufriré de la atención excesiva de las masas. Un día como estos yo no seré grande y yo no llamaré la atención y viviré tranquila y escondida en sombras de paz. Un día será, pero no hoy.
Saqué la imagen de aquí y es de este artista.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

