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viernes, 15 de junio de 2012
Caminar
Te vi caminar a lo lejos con tu casaca a rayas y tus converse gastadas, con las manos en los bolsillos y mirando al suelo. Quise acercarme a hablarte, preguntarte cómo va tu vida, contarte un poco de la mía y sentirte cerca un rato. No lo hice, sólo te vi pasar de lejos.
Y te quise acariciar el pelo, pegar mi frente contra la tuya, chocar narices, mirarte directo a los ojos y sonreírte con la mirada para que sepas que seré siempre tuya.
Cosas que se me ocurren cuando tonteo.
La imagen es de aquí.
domingo, 6 de mayo de 2012
Regálame
Regálame uno de esos amaneceres que tanto cuentas y deja que sea sólo para mí. Regálame un par de horas de tus ojos, de tu voz y de tu compañía. Que la noche se haga día y que no importe el tiempo que pase. No te permitas estar hermético y lejano. No tengas vergüenza.
Regálame tu cielo estrellado, tu luna brillante, tus nubes vaporosas. Regálame tu horizonte, tu sol, tu luna, tu infinito. Ilumina mis días y mis noches y embellece mi cielo. No dejes que mi cielo se nuble ni que llueva en el alma, no permitas que la lluvia se lleve los sentimientos. No dejes de ser tú, nunca.
Regálame tus palabras, esas que no sabes decir, esas que no entregas a nadie. Regálame los secretos de tu mente, los recuerdos que guardas, lo que más deseas. Dime lo que puedas decir, lo que quieras decirme, lo que quieras. Sólo dime algo y no calles lo que piensas.
Regálame un espacio donde encontrarte cuando te busco, un rincón de jardín donde escondernos, una esquina de la cama a la que no lleguen ni las sábanas ni el ruido. Regálame un pedazo del mundo que sea especial porque es tuyo y mío y no conoce a nadie más. Haz de ese lugar un lugar sagrado en donde el tiempo no pase y las cosas siempre cambien.
Regálame tu sonrisa, por lo menos una vez más.
Aunque, en verdad, no tengo por qué pedir que me regales algo así que todo esto te lo regalo yo a ti.
No sé de dónde saqué la imagen, pero si saben de quién es, díganme.
sábado, 31 de marzo de 2012
30 razones por las cuales seguir viviendo
A veces hay que recordar por qué la vida es bella y qué amamos de ella. En esos momentos en los que el mundo no tiene ni pies ni cabeza y parece como si un vacío oscuro se apoderara de todo, es bueno reflexionar sobre aquellas cosas por las que vale la pena seguir respirando. A ver si los convenzo.
Cosas por las cuales seguir viviendo:
1. Por el olor del pasto recién regado/de la tierra mojada después de llover. No sé, pero a mí me huele a vida.
2. Por las nubes con formas extrañas. "¡Es un dragón!" "No, ¡yo veo un hada saltando sobre una piedra mágica!". Siempre son mejores cuando tienes con quién comentarlas.
3. Por el olor de los brownies en el horno. ¡Y la expectativa de que se terminen de cocinar!
4. Para comerse la masa de los brownies antes de meterla al horno.
5. Por las mañanas un poco frías pero con sol que recuerdan a Londres. Si no han ido a Londres, no se preocupen, esas mañanas son hermosas igual.
6. Por ese olor de plantas que te invade en la mitad de la calle que recuerda a Tambopata.
7. Por las flores de colores que pintan la vida.
8. Por los charcos de lluvia que hay que saltar.
9. En invierno, para esperar a que llegue el verano. Y en verano, para esperar a que llegue el invierno.
10. Por esa última gota de Coca Cola de cualquier Coca Cola que vayas a tomar durante tu vida. Y si no te gusta la Coca Cola, cualquier otra bebida que te agrade.
11. Por el gran "VICTORY" que sale cuando ganas un juego de League of Legends. Si no juegan League of Legends... ¡Bájenselo ahorita!
12. Por las puestas de sol cuando el cielo se llena de miles de colores.
13. Por las noches en las que el cielo parece de terciopelo azul.
14. Por los eclipses lunares y solares que quién sabe cuándo habrá uno. Y con mayor razón, para vivir esperándolos.
15. Por los libros que se vuelven parte de tu alma cuando terminas de leerlos.
16. Por las sonrisas sinceras de las personas que quieres.
17. Por los "gracias" de corazón.
18. Por la sensación de la arena bajo tus pies.
19. Por hacer reír a las personas que quieres. Para esto también es necesario aprender un par de chistes, a menos que se rían del simple hecho de que eres una persona cruel y desalmada. Por eso es que mis amigos de ríen de mí.
20. Por hacer eso que te gusta tanto hacer. Eso, lo que sea que te guste.
21. Por comer eso que tanto te gusta comer. Y no lo malpiensen, por favor.
22. Para seguir escuchando la música que te gusta.
23. Para descubrir cosas nuevas, gustos nuevos, felicidades nuevas.
24. Por las lluvias de verano. Y por las de invierno, también.
25. Para aprender cada vez más cosas. Para saber más y luego ser un elder.
26. Para conocer a más gente maravillosa. Nunca sabes a quién encontrarás.
27. Para compartir lo que tengas y lo que puedas. E incluso si no tienes, para compartir compañía y cariño.
28. Por como los órganos internos se contraen en una bolita de emoción y se te dibuja una sonrisa inadvertida cuando ves a la persona que amas.
29. Por ver a la persona que amas un día más.
30. Para amar. El simple hecho de sentir amor es una razón para vivir.
La foto la tomé yo. No sé quién será la flaca, pero le ruego que me perdone por publicarla en bikini.
lunes, 5 de marzo de 2012
Misceláneo III
Te veo desde lejos. Siento que el corazón palpita rápido, que los órganos bajo mis costillas se hacen una bolita de emoción y que se me dibuja una sonrisa inadvertida en los labios. Te veo de lejos y quiero correr a saludarte, a abrazarte, quiero verte sonreír por verme. Así no son las cosas, no. Seguro que ni piensas en mí. Pero yo pienso en ti todo el tiempo y no me olvido nunca de tus ojos ni de tu carita perfecta.
Te veo de lejos y hay algo de tristeza en tu andar. Hay algo de melancolía en la forma en la que encorvas la espalda y metes tus manos en tus bolsillos. No te hace menos lindo. Ahora que lo pienso, siempre hay algo de tristeza en todo lo que haces. Tus ojos son tristes e inmensamente profundos. La forma en la que miras alrededor, en la que te sientas solo y callado. Hasta tu sonrisa parece triste. Yo te quiero igual. Me pareces perfecto igual. Es más, de repente tu melancolía es lo que me atrae a ti. De repente tu melancolía calza con la mía y seremos como piezas de un rompecabezas hasta que cambiemos y todo acabe porque, hay que admitirlo, todo acaba.
Te veo de lejos y me pregunto qué piensas de mí al verme de lejos. Me pregunto si entenderás lo que siento al verte, si sabrás sobre tu propia melancolía. Me pregunto, sobre todo, si te importaría lo que siento si supieras que lo siento. Me pregunto si crees en los rompecabezas que calzan en un momento pero que luego ya no. Me pregunto si al verme se te pone la piel de gallina, si el día se vuelve más brillante, si se te dibuja una sonrisa en los labios, si te brillan los ojos tristes. Me pregunto si lees y relees lo que escribo, si revisas mi página de Facebook y mis otras miles de páginas, si haces lo mismo que yo. Es que leer lo que escribes o ver tus fotos me hace sentir más tranquila, casi como si te viera de lejos. Pero en realidad nada se compara con verte.
Eres un nuevo sueño porque no vale la pena llorar por los sueños viejos que nunca se cumplieron. Eres un futuro probable o no tan probable, eso ya depende de cómo te sientas tú. Eres un nuevo intento de complementar mi vida, de volverla un poco más feliz. Mi vida es buena, pero contigo sería mejor. Eres y no eres porque fuiste y eres y al mismo tiempo ya no eres porque ya no deberías ser. Y aún así, eres el que me saca una sonrisa inadvertida y quien hace mi mundo más brillante.
Un nuevo misceláneo pusilánime porque la vida sigue y los sentimientos también. Enjoy.
martes, 28 de febrero de 2012
Malditas vacaciones
Se acaba el verano y no he hecho ni mierda. O sea, si he hecho cosas, pero nada como la típica de: "Voy a terminar negra cual Zulú, party hard, regia por siempre, mis amigos son los mejores para tonear". Eso es mentira siempre, por lo menos para mí.
Te maldigo, curso de Farmacobotánica que te llevaste a dos de mis grandes amigas toneadoras a estudiar tus plantas droguis de porquería y no les permitiste pasar tiempo conmigo. Te maldigo porque ellas son las únicas que me podrían sacar de esta casa apestosa y llevarme a alguno de esos antros con la música demasiado alta y alcohol hirviendo en la sangre. Te maldigo porque, graciosamente, ellas son las de los consejos, las que siempre saben qué decir, las que no me distraen de lo que me duele sino que me hacen enfrentarme a ese dolor y curarme. Te maldigo, maldito modular, porque me arrebataste su compañía este verano y sólo quedan dos semanas.
Te maldigo, presión monetaria de la enorme pensión de la universidad que obligaste a que mi mejor amigo se quite a trabajar y aburrirse a Estados Unidos. Te maldigo porque necesito sus bitch slaps y su apoyo y no puedo ver series en paz porque no las puedo comentar con él. Te maldigo porque él es mi compañero playero, porque de repente hubiera pasado más tiempo webeando en la playa con él que encerrada lamentándome en mi casa. Y para colmo lo regresan una semana antes que comiencen clases. ¡Como si eso fuera suficiente! Me he quedado sin mejor amigo todo el verano y no me parece divertido.
Los maldigo, sentimientos, porque no son de piedra y fueron rotos. Los maldigo porque si no los tuviera no estaría así en primer lugar y no necesitaría tiempo sola para que nadie me vea mal. Los maldigo porque son frágiles, porque se hieren fácilmente, porque no me dejan vivir tranquila. Porque me hacen ver el Ticker del Facebook todo el día, como si tuviera todas las respuestas para curarlos. Porque me hacen una persona agobiante y deprimente y no puedo hablar de otra cosa. Porque no me dejan sentirme mejor. Porque no se curan. Y los maldigo más aún por entercarse, por no dejarlo ir, por contentarse con ilusiones que no le hacen bien a nadie y por hacerme sentir menos.
Te maldigo, verano, porque vienes con expectativas que nunca se cumplen. Vienes con esperanzas e ilusiones y sueños que se rompen y quedan como solo eso, sueños. Vienes prometiendo mucho y otorgando poco. Prometiendo compañía y diversión y paz, y traes todo lo contrario. Te maldigo, verano, porque no eres lo que prometiste ser, lo que se supone que debías ser. Porque llegaste en mal momento o todos los malos momentos llegaron contigo. Porque me das todo el tiempo del mundo para sentir y para pensar cuando es lo último que quiero hacer. Porque todo se juntó en ti como un milkshake de soledad y desilusión. Y porque para todos eres lo mejor del año y no puedes ser eso para mí.
Y por último, me maldigo a mí misma por estar rota, por permitir esto, por ser humana. Por soñar, por sentir, por amar. Me maldigo por hacerme ilusiones, por construir mi vida alrededor de una persona sabiendo que las personas vienen y se van, por amar demasiado. Me maldigo porque me creí todas las historias de amor que me contó Disney, porque no soy suficiente y porque quiero creer que puedo serlo. Porque aunque intento, parece que no puedo sentirme mejor. Porque soy impaciente y no puedo esperar a que esto acabe y no puedo mantenerme lejos. Porque no puedo guardarme los sentimientos, no puedo sufrir callada, no puedo aparentar. Porque soy honesta y no puedo mentirme ni a mí misma, ni a los demás. Y, más que todo, me maldigo porque no puedo ser ni lo que él quiere, ni lo que yo quisiera ser.
Se acaban las vacaciones y dejan demasiados regrets. "¿Qué hubiera pasado si..." Si no me hubiera dolido tanto? Si mi mamá no se hubiera ido de viaje? Si mis amigas no se hubieran metido al modular? Si mi mejor amigo no se hubiera ido a trabajar? Si me hubiera dicho las cosas en vez de callarlas? Si hubiera sabido que las cosas estaban mal? Si no hubiera entregado tanto? Si no me hubiera hecho tantas ilusiones?
Nunca lo sabré y está bien porque así es la vida. No siempre obtienes lo que quieres, no siempre sabes todo, las cosas no siempre salen como las planeas. Las ilusiones se rompen, los sentimientos son frágiles. Amamos y entregamos demasiado pensando que es suficiente pero no podemos controlar a las personas y muchas veces se van. Sólo queda seguir y curarnos y disfrutar de la vida. Ojalá fuera tan fácil de entender e interiorizar. No lo es, las cosas nunca son fáciles pero yo sé que voy a estar bien. No sé cuándo, pero yo sé que voy a estar bien solo que soy demasiado impaciente y no soporto la espera e intento curarme y sentirme mejor demasiado rápido lo cual es contraproducente.
Al final, está terminando el verano. Me quedo con ciertos recuerdos y sonrisas que hacen que la vida valga la pena. Y me quedo con sueños y planes para el futuro.
Maldito verano, dejaste demasiado en el aire. Espero que el invierno regrese todo a su lugar.
Foto: Random en la playa.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Enough is enough
Han pasado veintidós días. No puedo decir que me siento mejor, pero tampoco crean que me paso los días llorando encerrada y sin hacer nada más que mirar sus fotos de Facebook y qué sé yo. Sé que parece que hago eso a raíz de mis entradas anteriores, pero no es así.
Gracias a mi ex, Luigi, por stalkearme desde hace dos años que terminé con él y a través de sus comentarios pseudo-hirientes hacer que me dé cuenta que mi vida es increíble y que tengo todo lo que podría pedir. En verdad, darme cuenta que él no tiene nada más que hacer que revisar mis páginas para esperar el momento en el que no todo me esté yendo bien para intentar hacerme daño en verdad me hizo sentir mejor.
Cuando dijo que soy mediocre, simplemente miré mi vida y dije: "Wow, con enamorado o sin enamorado, soy demasiado afortunada". Estudio en una buena universidad gracias a que mi mamá se rompe el lomo trabajando y me ama, y precisamente por eso estudio y me esfuerzo y tengo notas no excelentes, pero buenas (ni que fuera Loui). Además, esas notas no vienen solas porque tengo los mejores amigos que alguien podría pedir en la vida que me ayudan no sólo con la universidad si no también en cualquier cosa que necesite y están ahí siempre. Tengo casa y tengo salud, mi familia está bien. Nada está fuera de lugar. Sí, me siento triste porque querría estar con la persona que quiero pero ¿y qué? Esos son extras. Mi vida es increíble. Yo soy increíble y tú eres un reverendo loser que me stalkea desde que terminé contigo. Fuck off, mi atención está para personas más interesantes. Y más atractivas, by the way. Bitchy-moment-please.
Simplemente me mandé un trip por mis fotos taggeadas en Facebook y he pasado por tantas cosas con tanta gente. Mis cuatro construcciones y mis tres colectas de Un Techo Para Mi País. Mis cuatro ciclos de la universidad. Mi prom, mi pre. Tantas salidas, cumpleaños, almuerzos, tonterías con mis amigos. Tengo todas las razones del mundo para ser feliz. Estoy pasando por una etapa triste, pero no por eso soy una desgracia ni me voy a sentir mal por lo que algún idiota me vaya a decir. Pfff. Por favor, soy Lele. Soy rara, emocionalmente inestable, loca, neurótica, perpetually angry, absolutamente grosera, honesta e INCREÍBLE. Si no les gusto, chévere, no tengo por qué gustarle a todo el mundo. Si quieren decirme algo feo, chévere, díganme lo que quieran pero ahí abrieron una puerta y yo también puedo soltar toda mi honestidad y bitchyness en ustedes. Quedan advertidos. Críticas constructivas se aceptan siempre, pero nada de esos comentarios que en verdad son en mala onda disfrazados de críticas constructivas. No sean brutos, todos sabemos distinguirlos.
No sé, en verdad no puedo prometer que voy a dejar de llorar o que no me voy a deprimir nunca. No sé cuándo se me va a pasar ésta depresión, pero lo que sé es que no puedo poner mi vida on hold hasta que se me pase. Por eso salgo, veo a mis amigos, escucho sus webadas, veo a mi familia, juego mis webadas, estoy en mis clases de manejo, le grito a extraños en la calle, etc. La vida no me va a esperar hasta que esté feliz como una lombriz.... Y la playa tampoco (tengo que ir a la playa, ¿vamos?). Por eso no crean que estoy encerrada sulking y llorando como una Magdalena todo el día desde que terminó conmigo. He ido a la playa, he tenido almuerzos, he tenido tardes de gossip, piscinada, picnic, noches de LoL (qué geeks), noches de películas, noche de "gala", noche de pasear randomente y hablar de webadas... Así es la vida. El amor y la felicidad llegarán, no te detengas ni en buscarlos ni en desesperarte porque los perdiste. No te detengas por nada.
Meh, tengo los mejores amigos de la historia del universo (Josué, por favor regresa). Son cague de risa y me dan las mejores conversaciones random y me quieren con mi bitchyness y mi amor-odio por el mundo. Bailan conmigo en lugares random y se ríen de mis webadas incluso cuando soy demasiado mala onda. Me dejan ser parte de sus vidas y opinar y me piden concejos. En verdad son muy buenos amigos. Gracias por estar incluso cuando yo sentía que no estaban.
Por supuesto que cometo errores. Todo el tiempo, como todo el mundo. Pero me doy cuenta de ellos, aprendo de ellos, los corrijo y sigo con mi vida. No como tú, Luigi, que al parecer nunca te diste cuenta de lo mal que me trataste, incluso cuando me repetías constantemente que "nunca más iba a pasar lo mismo", que "ibas a cambiar". Tal vez por eso no cambiaste y no lo soporté más, porque nunca te diste cuenta de tus errores. Creo que mi mayor error contigo fue permitir que me trataras tan mal durante tanto tiempo. Aun así, gracias por tus comentarios pseudo-hirientes. Tú sabes que me encanta pelearme con la gente.
Ahora quiero ver Glee, Gossip Girl, jugar LoL, ojear un par de libros de biología que me pasó un amigo en PDF, escuchar música y cantarla, y hablar con mis amigos. Nada de escribir webadas tristes y llorar. De repente llorar pero en lo posible ya no tanto.Seguiré con mi increíble existencia y espero que ustedes sigan con sus increíbles existencias también. Menos Luigi porque claramente su existencia no es increíble. Qué jodida que soy.
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Reflexiones y sociedad
jueves, 9 de febrero de 2012
Más lamentos
Han pasado diez días. No ha habido un sólo día en el que no haya llorado por esto. Ahora la tengo más clara que nunca, no vas a regresar.
Me dicen que me olvide pero no sé cómo se hace eso. Yo siempre olvido, yo olvido todo. Alguna vez me recriminaste por eso. De repente eso también es bueno porque dices que en noviembre peleábamos mucho y yo no recuerdo eso y por lo tanto no me duele. Sin embargo, ahora no puedo olvidar. No lo puedo quitar de mi cabeza. Vaya a donde vaya, haga lo que haga, no puedo estar contenta. Es como si me persiguiera. No importa cuánto intente salir y divertirme y desconectarme, siento un peso adentro y todo regresa a lo mismo: no vas a regresar.
Te he hecho mucho daño. No me di cuenta, pero lo hice. No fue a propósito, pero lo hice. Te hice sentir mal y culpable y triste. De repente eso es lo que yo hago: daño. De repente así soy y por eso las cosas nunca van a estar bien conmigo. Ya no sé, ya no sé nada. Sólo parece que tengo un enorme hueco en el alma que pesa y no sé qué hacer con él.
¿Sabes? No me di cuenta de lo sola que me sentía hasta hace unos días. De lo vacío que parece todo. De las pocas ganas que tengo. Veo que sales, que te diviertes, que te invitan aquí y allá. Yo sólo estoy en este cuarto pudriéndome y lamentándome. E incluso cuando salgo, sigo sintiéndome mal y lamentándome. Veo que sales y que te invitan y me doy cuenta que no tengo a dónde salir y que nadie me invita a ningún lado. Es decir, sí, tengo un par de planes aquí y allá, pero no todo el tiempo como tú. Siempre supe que tú le caías mejor a la gente, eso es obvio. ¿Cómo no les vas a caer mejor? Eres lindo y bueno y divertido y le hablas bien a todos y tratas bien a todos. No es por nada, pero yo soy una persona verdaderamente horrible. Debe ser por eso que nadie quiere salir conmigo, pero eso hace que todo esto duela el triple.
Yo sé que estoy demasiado emo y que todo el día me lamento y lloro y de lo único que hablo es de cómo ya no me quieres y nunca vas a regresar conmigo. Excepto esa vez que me puse a hablar de las chibolas que tenían esa foto mostrando el poto. De hecho, fácil por eso es que nadie quiere hablar conmigo. Pero al mismo tiempo no sé qué puedo hacer para no estar así. Es horrible, me quiero morir. Es como si el futuro fuera un pozo enorme y oscuro lleno de cucarachas y demás insectos sucios que no tienen nada para ofrecerme. Como si no pudiera encontrarle nada de bueno a ese pozo enorme y oscuro, como si no lograra pensar que debajo de esos insectos hay algo de felicidad que puedo alcanzar. Me encantaría poder decir: "A la mierda con estos insectos, yo sé que hay algo bueno ahí", pero no puedo.
En verdad empecé a escribir hace horas y ya no sé qué decir. Se me fueron las ganas. Ya fue. Ya fue todo.
martes, 31 de enero de 2012
Sufrir
Tengo demasiado amor. Demasiado. Tanto que me ahogo en él. Me ahogo en él y en tus disculpas y en tus excusas y en mis lágrimas. Ya no puedo respirar.
Me quedo parada en la acera, mirándote partir, llorando. Espero que sigas manejado hasta tu destino, que encuentres lo que buscas, eso que no soy yo. Espero que no haya sido en vano, que todas las lágrimas y los sollozos sirvan para algo. Espero que deje de doler, aunque sea unos días, pero que deje de doler. Y pronto.
Quemé toda esperanza, utilicé todo lo que estaba a mi alcance para que te quedaras. Tú aceleraste y te fuiste. Ahora, ¿qué hago con las cenizas que aún queman? ¿Qué hago con todo el amor que tengo y que tú no compartes? ¿Qué hago con las memorias que quedan? ¿Con los anhelos? ¿Con el roce de tu mano que nunca más sentiré? ¿Qué hago con el corazón roto? Aceleraste y dejaste demasiadas preguntas sin responder. La única que respondiste fue: "¿Ya no me amas?" con un "no".
Me duele mucho. No lo voy a negar porque negarlo es peor. Quiero sufrirlo todo de golpe, quiero que me duela hasta que quiera morir, quiero llorarlo hasta que ya no queden lágrimas. Quiero que la pena me dure un par de días y que se vaya para siempre, pero no sé qué tan profundas sean las heridas y espero que no genere queloides. Quiero estar contigo pero si no puedo, si no me dejas, entonces quiero olvidarme de nosotros.
Siento que me arrancaron algo. Que me lo quitaron a la fuerza. Que me obligan a dejar de amarte cuando tengo tanto, tanto amor para ti. Que me obligan a dejar de verte cuando lo único que quiero es verte. Que me obligan a olvidarte cuando pienso en ti todo el día. Que me obligan a sufrir una pérdida de algo que yo no quería dejar ir. Pero no se pueden controlar los sentimientos y cuando dejas de amar, no se puede hacer nada. Pero yo tengo suficiente amor por los dos. Pero no importa porque así no funciona.
Todos me dicen que sea fuerte, que tengo que superarlo, que tengo que encontrarme a mí misma y seguir adelante. Me dicen que me distraiga, que siga con mi vida, que haga lo que no hacía cuando estaba con él. Nadie te explica lo mucho que duele, nadie te responde todas las preguntas, nadie sabe dónde poner todo el amor que amé y quedó en el aire. Quiero creerles, quiero hacerles caso. Quiero estar bien. Alguien que me dé un paso a paso, que me guíe. No sé hacerlo. Yo estaba bien, yo era feliz. ¿Ahora cómo regreso a eso sin regresar? Cada paso duele mucho y las rodillas fallan. Se quieren caer. Dan ganas de caerse y no levantarse. Es mucho trabajo.
Estaré bien. Eventualmente estaré bien. Todo termina, los sentimientos cambian, las cosas cambian, todo avanza. No podemos retener a la gente, no podemos controlarlos, no podemos tener siempre todo lo que queremos. Hay que estar bien, hay que distraerse, hay que levantar la cabeza y seguir caminando. No sirve de nada quedarse estancado, no sirve de nada llorar ni escribir textos tristes. Ya lo sé, ya lo sé. Lo intento. Sigo intentándolo.
Quiero odiarte, quiero echarte la culpa, quiero pensar que eres un ser abominable. Así es más fácil. Así sentiré que me libré, que tuve suerte en salvarme. Pienso que es al revés. Te salvaste. Y yo me odio por querer mantenerte cautivo sin importar cuánto te duela. No puedo odiarte, sólo has sido bueno conmigo. Me has dejado amarte hasta que no pudiste más. Me has permitido tu presencia y tu cariño hasta que no soportaste la mía. Me dejaste llorar en tus brazos y me dejaste reír contigo. No puedo odiarte y espero nunca odiarte. Sería cruel manchar tu memoria así. Sería cruel asumir que quisiste hacerme daño. Eres la persona más buena del mundo, ¿cómo podría odiarte? Pero, sin odio, ¿cómo me curo de esto?
Un día se curará el hoyo que quedó. Un día me olvidaré de como se sienten tus abrazos y el sabor de tus labios. Un día dejaré de amarte y estaré bien de nuevo y querré comenzar toda esta estupidez de enamorarme de nuevo. Un día, no sé cuándo, pero un día pasará. Y cuando pase sentiré que he sobrevivido, que soy fuerte, que gané. Pero es mentira, he perdido. Te he perdido. He perdido lo que me hacía más feliz. Sin embargo, cuando me cure y esté bien de nuevo sentiré que gané y nadie me podrá decir lo contrario. Sólo tu recuerdo. Así que esperemos que para ese entonces ya me haya olvidado de ti.
Escribo todo porque no te lo puedo decir a la cara. Ya te lo dije y no te convencí. Quiero convencerme a mí misma que tengo el control, que puedo organizar mi mente y mis sentimientos. Lo escribo y lo publico, no tengo vergüenza. Tal vez más adelante me avergüence de este texto, me den ganas de borrarlo y eliminarlo de la mente de todos. Pero ahora no me importa, quiero que sepan que me duele y que no es fácil. Quiero escribir y dejarlo ir. Quiero que se pierda en el internet y quiero perderme con él. Pensarán que soy tonta, que soy inmadura, que así no se arreglan las cosas, que sólo busco atención. Si alguien puede escribir una canción sobre desamor y ganar millones de dólares, yo puedo escribir sobre mi pena y no ser juzgada. Déjenme sufrirlo, escribirlo y dejarlo ir. Así sufro yo.
Me quedo parada en la acera, mirándote partir, llorando. Espero que sigas manejado hasta tu destino, que encuentres lo que buscas, eso que no soy yo. Espero que no haya sido en vano, que todas las lágrimas y los sollozos sirvan para algo. Espero que deje de doler, aunque sea unos días, pero que deje de doler. Y pronto.
Quemé toda esperanza, utilicé todo lo que estaba a mi alcance para que te quedaras. Tú aceleraste y te fuiste. Ahora, ¿qué hago con las cenizas que aún queman? ¿Qué hago con todo el amor que tengo y que tú no compartes? ¿Qué hago con las memorias que quedan? ¿Con los anhelos? ¿Con el roce de tu mano que nunca más sentiré? ¿Qué hago con el corazón roto? Aceleraste y dejaste demasiadas preguntas sin responder. La única que respondiste fue: "¿Ya no me amas?" con un "no".
Me duele mucho. No lo voy a negar porque negarlo es peor. Quiero sufrirlo todo de golpe, quiero que me duela hasta que quiera morir, quiero llorarlo hasta que ya no queden lágrimas. Quiero que la pena me dure un par de días y que se vaya para siempre, pero no sé qué tan profundas sean las heridas y espero que no genere queloides. Quiero estar contigo pero si no puedo, si no me dejas, entonces quiero olvidarme de nosotros.
Siento que me arrancaron algo. Que me lo quitaron a la fuerza. Que me obligan a dejar de amarte cuando tengo tanto, tanto amor para ti. Que me obligan a dejar de verte cuando lo único que quiero es verte. Que me obligan a olvidarte cuando pienso en ti todo el día. Que me obligan a sufrir una pérdida de algo que yo no quería dejar ir. Pero no se pueden controlar los sentimientos y cuando dejas de amar, no se puede hacer nada. Pero yo tengo suficiente amor por los dos. Pero no importa porque así no funciona.
Todos me dicen que sea fuerte, que tengo que superarlo, que tengo que encontrarme a mí misma y seguir adelante. Me dicen que me distraiga, que siga con mi vida, que haga lo que no hacía cuando estaba con él. Nadie te explica lo mucho que duele, nadie te responde todas las preguntas, nadie sabe dónde poner todo el amor que amé y quedó en el aire. Quiero creerles, quiero hacerles caso. Quiero estar bien. Alguien que me dé un paso a paso, que me guíe. No sé hacerlo. Yo estaba bien, yo era feliz. ¿Ahora cómo regreso a eso sin regresar? Cada paso duele mucho y las rodillas fallan. Se quieren caer. Dan ganas de caerse y no levantarse. Es mucho trabajo.
Estaré bien. Eventualmente estaré bien. Todo termina, los sentimientos cambian, las cosas cambian, todo avanza. No podemos retener a la gente, no podemos controlarlos, no podemos tener siempre todo lo que queremos. Hay que estar bien, hay que distraerse, hay que levantar la cabeza y seguir caminando. No sirve de nada quedarse estancado, no sirve de nada llorar ni escribir textos tristes. Ya lo sé, ya lo sé. Lo intento. Sigo intentándolo.
Quiero odiarte, quiero echarte la culpa, quiero pensar que eres un ser abominable. Así es más fácil. Así sentiré que me libré, que tuve suerte en salvarme. Pienso que es al revés. Te salvaste. Y yo me odio por querer mantenerte cautivo sin importar cuánto te duela. No puedo odiarte, sólo has sido bueno conmigo. Me has dejado amarte hasta que no pudiste más. Me has permitido tu presencia y tu cariño hasta que no soportaste la mía. Me dejaste llorar en tus brazos y me dejaste reír contigo. No puedo odiarte y espero nunca odiarte. Sería cruel manchar tu memoria así. Sería cruel asumir que quisiste hacerme daño. Eres la persona más buena del mundo, ¿cómo podría odiarte? Pero, sin odio, ¿cómo me curo de esto?
Un día se curará el hoyo que quedó. Un día me olvidaré de como se sienten tus abrazos y el sabor de tus labios. Un día dejaré de amarte y estaré bien de nuevo y querré comenzar toda esta estupidez de enamorarme de nuevo. Un día, no sé cuándo, pero un día pasará. Y cuando pase sentiré que he sobrevivido, que soy fuerte, que gané. Pero es mentira, he perdido. Te he perdido. He perdido lo que me hacía más feliz. Sin embargo, cuando me cure y esté bien de nuevo sentiré que gané y nadie me podrá decir lo contrario. Sólo tu recuerdo. Así que esperemos que para ese entonces ya me haya olvidado de ti.
Escribo todo porque no te lo puedo decir a la cara. Ya te lo dije y no te convencí. Quiero convencerme a mí misma que tengo el control, que puedo organizar mi mente y mis sentimientos. Lo escribo y lo publico, no tengo vergüenza. Tal vez más adelante me avergüence de este texto, me den ganas de borrarlo y eliminarlo de la mente de todos. Pero ahora no me importa, quiero que sepan que me duele y que no es fácil. Quiero escribir y dejarlo ir. Quiero que se pierda en el internet y quiero perderme con él. Pensarán que soy tonta, que soy inmadura, que así no se arreglan las cosas, que sólo busco atención. Si alguien puede escribir una canción sobre desamor y ganar millones de dólares, yo puedo escribir sobre mi pena y no ser juzgada. Déjenme sufrirlo, escribirlo y dejarlo ir. Así sufro yo.
jueves, 19 de enero de 2012
Y ahora, ¿qué hago?
Necesito escribir. Lo necesito para llenar ese espacio que me falta. Ese hueco de lo que se me arrancó. Necesito escribir para sentir que aún tengo voz y palabra, para sentir que puedo sentir algo más que pena, para sentir que aún soy dueña de algo y que no sólo tengo que aceptar lo que dicen los demás.
A veces hay que aceptar lo que dicen, cada uno toma las decisiones pertinentes sobre sus vidas. Cuando es una decisión que concierne a dos personas, a veces que sólo una tome la decisión es suficiente. No podemos controlar las vidas de los demás, pero ojalá pudiésemos controlar por lo menos la nuestra. Sin embargo, están éstas decisiones de dos que en realidad son decisiones de uno y ahora necesito tener algo mío. Una decisión mía. Decido escribir.
He tenido que leerme a mí misma para buscar mi ayuda y me he dado cuenta que soy pésima dando consejos. Leí este post, por supuesto, y no me sirve de nada. Por supuesto que sirve cuando tú terminas la relación, como fue mi caso cuando escribí eso. Y sirve cuando no sientes culpa, que es también ese caso. Lamentablemente ese no es el caso ahora y me gustaría reformularlo.
¿Qué hago ahora que me terminaron? ¿Ahora que la herida soy yo? Llorar como una Magdalena, eso es seguro. Dejar de comer. Ver películas que ahora que se bajaron a Megaupload ya no tengo. Abrir su Facebook cada tres segundos. Por cierto, los creadores de la estúpida barra del chat permanente a la derecha definitivamente no pensaban correctamente al hacerla. ¿Cómo se les ocurre? Ahora veo su nombre y su foto todo el día al lado y no lo soporto. Me duele, ¿ok? Y es su culpa porque en verdad nadie necesita una barra de chat permanente al lado ni un espacio en el que te salga en tiempo real todo lo que hacen todos tus contactos de Facebook. Es ridículo. Es decir, para un stalker está bien porque se entera de todo lo que hace todo el mundo y puede ver exactamente cuándo la gente está conectada pero, ¿acaso nunca han terminado con nadie? No parece una idea tan buena ahora, ¿no?
Como iba diciendo, no sé qué hacer con mi vida porque en verdad él debe ser prácticamente la mejor persona que he conocido en mi vida y no ha sido nada más que bueno conmigo. Hasta que terminó conmigo, claro. Es decir, no puedo recurrir al odio para apartar toda esta pena. El odio siempre es fácil, sólo estás como que: "RAAARRGHH es una persona horrible y no se merece mi atención ni mi amor incondicional ni todas las cosas buenas que hice por él, he perdido mi tiempo. Es malo, malo, malo". ¿Y cuando no hay odio? "RAAARRGHH es una persona demasiado linda y buena y en verdad merece que le haya prestado más atención y le hubiera dado más amor incondicional y debí haber hecho todo lo posible por él, he perdido mi tiempo no devolviéndole todas las cosas buenas que hizo por mí. Es demasiado, demasiado, demasiado bueno". Así no sirve. Eso no me hace sentir mejor. Eso sólo me hace sentir como una persona horrible que debió haber dado más de lo humanamente posible para que aquél ser amado perfecto y pulcro esté contento con la relación y no termine conmigo. ¿Qué hago sin odio? ¡No puedo vivir así!
Es como si me hubieran cortado una parte de mí. No, como si me la hubieran arrancado. Con dientes afilados. De un hombre lobo. Es como si hubieran decidido: "No, tú eres una persona mala y horrible y no mereces a un ser tan perfecto y pulcro" y me lo hubieran arrancado. Del brazo. Como si fuera un tumor. Todo éste símil se ha vuelto muy raro y he derramado jugo de beterraga sobre mi pijama favorito. La tintura de la betarraga no sale, ¿no? I'm fucked. Ya lo lavé y parece que sí salió pero el polo está todo mojado así que me tuve que poner otro. #Superwhitepeopleproblems #Pero yo soy china-peruana #No importa.
Bah, perdí el hilo. Entonces, es como si me hubieran arrancado una parte de mí porque en verdad me gustaba estar con él. Incluso siento que él es lo único o lo más bueno que yo he tenido. Yo no soy una buena persona, soy rara y burlona y lamentablemente así es la vida, no podemos ser todos buenos. Pero con él por lo menos intentaba ser buena, o me sentía buena. Me confundí con él (referencia a César Vallejo) y ahora que ha arrancado esa parte de mí me encuentro cara a cara con la realidad de que dejé ir lo más bueno que he tenido en mi vida y que no soy buena como creía cuando él estaba. Y me han arrancado esa parte porque yo no la hubiera dejado ir, yo hubiera aceptado que él sufra conmigo para que yo no tenga que sufrir sin él. Y lo admito, porque no soy buena como él y porque soy egoísta. Pero es la verdad y es la verdad para muchas otras personas.
Nos aterroriza el dolor, le tenemos terror a sentir la pena y por eso nos escondemos detrás de quién sabe qué cosas para no tener que llorarla y sufrirla y pasar por el difícil camino de la recuperación. Algunos se esconden detrás del alcohol, o de las drogas, o de los videojuegos... Otros, como yo, nos escondemos detrás de la bondad de los demás. Y sabemos que con esa bondad nos van a proteger, van a evitar que nos pasen cosas malas. Con esa bondad nos van a ayudar a sobrevivir el dolor y precisamente por esa bondad van a hacer lo posible por no hacernos daño. Pero me cansé de aprovecharme de su bondad y acepté que me deje. Porque así me siento, dejada. Dejada a la deriva sin saber qué hacer. Sin saber de dónde sostenerme para que no me arrastre la pena. Ese es un problema, y ese es el problema de mi manual para sobrevivir a los break-ups: nunca sabes con cuánta fuerza te va a golpear la pena. Yo no esperaba esto. Yo pensé que iba a estar tranquila y relajada mientras soportaba la pena porque "es lo mejor para él" y todas esas webadas. Pensé que lo iba a manejar mejor, pensé que iba a soportar el dolor con tranquilidad y modestia (wtf?). Sin embargo, aquí estamos. Tal vez lo único que me falte sea escribir. Tal vez cuando termine de escribir esto me sienta mucho mejor pero nunca se sabe porque lamentablemente no podemos controlar todo en nuestras vidas.
Lamentablemente la gente es complicada y los sentimientos son frágiles y no importa qué hagas, eventualmente vas a tener que sentir pena y dolor y vas a tener que sufrirlos. Y cuando llegue ese momento, precisamente porque has estado escondiéndote y protegiéndote no vas a saber qué hacer. Y vas a sentir que te han arrancado una parte y que nunca la vas a poder recuperar y que te quedará una cicatriz por siempre que te recuerde que los buenos tiempos existen pero que no por eso te vas a salvar de los malos. Y vas a llorar y vas a sufrir porque el mundo no te da lo que quieres, porque tu vida no salió como la planeabas, porque tú sigues esperando tu príncipe y tu final como en Disney que nos mintió vilmente. Y eventualmente te vas a recuperar, no sabes cuándo, pero te vas a recuperar porque al final uno siempre termina por consolarse (referencia a El principito). Y cuando te recuperes mirarás atrás y dirás: "not bad", y serás tonta como yo y pensarás que te salvaste de la pena fácil porque no te vas a acordar de lo horrible que te sentiste en ese preciso momento en el que te diste cuenta que tu sueño terminaba con él dejándote. Y está bien, por supuesto que está bien, porque serás feliz de nuevo y tendrás otro sueño con el cuál ser buena y feliz y parecerá como si todo el sufrimiento anterior fue mentira.
Estoy muy triste, sí, pero eso no significa que algún día no estaré bien. Perdí algo, sí, pero eso no significa que algún día no encontraré algo más. La vida sigue y es corta así que no puedes quedarte estancada así. Yo sé que duele, que no dan ganas de nada más que llorar, que todo parece vacío; pero también sé que eventualmente eso va a cambiar porque ya me han mostrado que los buenos tiempos son posibles.
Y por eso te agradezco, por haber sido infinitamente bueno conmigo, por haberme apoyado en momentos muy difíciles, por haber soportado mis cojudeces y por haberme dado buenos tiempos. Ahora es hora de partir, de seguir y de luchar contra la pena. Porque ella no puede conmigo así como yo siento que no puedo sin ti. Y cuando yo deje de sentir que no puedo sin ti, ella se va a rendir.
Ahora regresaré a mis lloriqueos inmaduros y mis esperanzas rotas hasta que me sienta mejor. Gracias por leerme.
Ya ni siquiera recuerdo qué he escrito, pero me da miedo leerlo. Y ahora me dio miedo que lo lean ustedes, pero ahí va.
Foto: Grabado de Fito Espinoza. Ya lo había visto antes en el blog de Janis pero me pareció pertinente al caso así que espero que no se moleste.
viernes, 8 de abril de 2011
Carta a Carbón II
Hoy te fui a visitar a la casa de Dante, un poco obligada por las circunstancias, la verdad, pero me tomé un ratito para visitar el lugar dónde te enterramos. No pude evitar llorar un poco, por supuesto. Recordar que en un momento fuiste una criaturita activa y curiosa y pensar que ahora te estás pudriendo en una caja de zapatos enterrada en el jardín de mi enamorado.
Siento que todo a cambiado. Ha pasado una semana y casi tres días desde que moriste y la casa ya no parece la misma. Ya no es necesario el cerrar las puertas de la cocina o de los cuartos para que no te metas detrás de la refrigeradora o mastiques los cables. Se acabó el ritual de todas las mañanas y de todas las noches de meterte en tu jaula y abrirte la puerta para que salgas. Me parece doloroso ver la sala porque tú siempre estabas ahí, corriendo, y ese era nuestro punto de encuentro, ahí te iba a buscar siempre. Cuando llego de la universidad ya no me voy directamente a buscarte, aunque mi primer instinto lo es muchas veces. Había toda una estructura creada a tu alrededor que se desmoronó de pronto y ahora tengo que volver a ordenarla. Pero no quiero. Te quiero de vuelta.
Al principio no quería limpiar tu jaula o desarmarla. No quería sacar la bolsa de viruta que estaba guardada en el clóset. No quería sacar el sulfa, Bismutol y Gatorade de mi tocador. Pero lloraba al verlos y me encontraba en esta enorme disyuntiva: intentar preservar lo que quedaba de ti o aceptar el cambio e ir con él. Ambos dolían, pero, ¿cuál podría dolerme más? No es sano renunciar al cambio cuando éste te hace daño así que presionada por Dante acepté desmontar todo lo que monté por ti. Empecé limpiando la jaula, que estaba exactamente cómo la dejaste tú al morir en ella. Desarmé la reja que debía impedirte cruzar al jardín pero que no lo pudo hacer. Recogí todo lo que dejaste al pasar por mi vida, lo metí en una caja y lo puse sobre tu jaula. Todo eso sigue ahí, en la terracita del jardín y cada vez que lo veo duele, pero no sé qué hacer con esas cosas. Así he estado hasta hoy que eliminé lo último que me quedaba: un link guardado en mis favoritos de un blog sobre cómo cuidarte. No sirvió para nada porque ahora estás muerto, y no sirve tenerlo ahí ahora que ya no estás.
A veces me torturo, te recuerdo corriendo por la sala, te imagino escondiéndote entre las plantas, espero que aparezcas corriendo por el pasillo. Es mi tortura y es mi castigo por no haberte cuidado bien. Es mi pena porque moriste y yo te esperé tanto y estuviste conmigo tan poco y ahora no me curo de la pena y no quiero a nadie más. No quiero escribir, tampoco, de nada que no seas tú. Porque me parece que es tanta la pena que cargan estas dos cartas para ti que pasar a un texto gracioso debería ser considerado insano. Aunque también es insano atormentarse.
Me curo de a pocos, ya no lloro tanto como la semana pasada y mis pensamientos no están tan disipados. Hago lo posible por mantenerme tranquila como me dice Dante, por no estar triste y no sufrir. Te juro que lo intento pero a veces simplemente parece que me lo merezco por descuidarte. En verdad lo lamento. Me hubiera gustado que disfrutaras por más tiempo de ser parte de nuestra familia. Es que eras una pieza clave. Eras quien sacaba a flote todos esos sentimientos tiernos que todos guardamos. Acá todos parecemos secos y fríos, pero todos te querían y te engreían. Eras lo que nos unía y ahora no sé qué haré. Ya no importa, eventualmente la pena pasará y aprenderé a vivir en ésta casa que de pronto parece una casa completamente nueva. Una vez más, gracias por todo lo que dejaste al pasar por nuestra casa y siento no haberte cuidado como te lo merecías.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Carta a Carbón.
Mas ¿no puedes, Señor, contra la muerte,
contra el límite, contra lo que acaba?
¡Ay, la llaga en color de ropa antigua,
cómo se entreabre y huele a miel quemada!
Fuiste un conejito lindo, chiquitito. No habrás tenido más de cuatro meses y tu curiosidad era imparable. Eras el primero al que iba a ver al regresar a la casa y el último del que me despedía al irme. Estaba tan emocionada. No sé qué hice mal.
Cuando regresé de la universidad ayer y no te acercaste cuando te llamé me preocupé. Luego vi toda la diarrea y tu carita cansada y supe que no estabas bien. Llamé corriendo a mi mamá y luego a la veterinaria para ver qué podíamos hacer y esperamos media hora. No porque haya tenido flojera de llevarte, te lo juro, porque me dijeron que el veterinario para tí llegaba a las 7 pm. Mi mamá llegó a las 6:30 pm, embalada, preocupada igual que yo. Te llevamos a la veterinaria sobre esa bateíta azul con unos trapos adentro, esperamos nuestro turno y llamaron tu nombre. El doctor no me gustó, te tomó la temperatura de una forma muy fea, te jaloneó y yo te tuve que coger. Ahí si te quedaste tranquilito, porque mamá te sostenía. Te pusieron una inyección, eso sí no lo pude ver. El doctor nos dijo que los conejitos son muy frágiles, que te teníamos que dar sulfa, bismutol y suero en gotero. Que te mantengamos caliente. Ahí le pregunté: "¿Cuándo va a estar mejor?" porque había obviado esa importantísima información. "Puede que en dos o tres días, puede que se muera", me dijo. Y en verdad creo que estuvo tan serio y tan vago porque sabía que no pasarías la noche, pero no me lo quería decir. Nos regresamos a la casa, preocupadísimos.
Cambié los trapos de la bateíta azul para hacerte una camita más cómoda. Prendí el calefactor y lo puse a tu lado. Te lavé con cuidado, sin que me importe ensuciarme en aquello que te estaba matando. Hubiera hecho cualquier cosa para salvarte. Te alojé en la bateíta para que estuvieras caliente, como dijo el doctor y te dí las medicinas que dijo que te dé. Ahí esperé y esperé, chequeando de tiempo en tiempo a ver si aún respirabas. Por alguna razón de vez en cuando te levantabas y te ibas a echar a algún otro lado del cuarto. Yo decía que era porque no querías morir en la bateíta, ¿fue así? Al final condicionamos tu jaula para que sea tu nuevo nido y te quedaste ahí. De tiempo en tiempo te daba más Gatorade, como dijo el doctor, y seguía chequeando si respirabas. A veces cambiabas de posición, te levantabas y te echabas en otra parte de la jaula. No sé por qué te echabas con la carita entre las rejas y de cara al calefactor, ¿por qué? Sentí que ya no te importaba nada. Así estuvimos desde las 9 pm hasta las 2 am.
Fue cuando vi que ya casi no respondías a mis cariños, cuando te caías para el lado, cuando tus ojos brillantes se veían vacíos y ausentes que supe que no ibas a sobrevivir. Igual te seguí cuidando, te seguí acariciando, te pedía que no te mueras. Ya parecías un muñeco de trapo, no respondías a nada pero tu corazón seguía latiendo. Entonces te cargué en brazos para darte más Gatorade, en un intento desesperado de salvarte. Ésta es, tal vez, la peor parte de la noche, ya casi a las 3 am. Cuando empezaron tus espasmos de agonizante, primero con ligeras vueltas en el cuello y luego ya se te doblaba todo el cuerpo, no pude más. Te intenté sostener pero no pude. Quería estar ahí para tí pero verte en ese estado era imposible. Te dejé en tu jaula y a pesar que no quise verlo, te sostuve con mi mano en esos últimos momentos. Me recordaste a mi hámster, cuando tenía nueve años, que murió no sé por qué pero tuvo esos espasmos horribles antes de morir. Fui a dónde mi mamá a decirle que tenías esos espasmos horribles. "Le empezaron los espasmos, ¡se va a morir!", le dije entre lágrimas amargas, amarguísimas. Me calmó vagamente y regresé dónde tú estabas, en tus últimas. Te cargué y te tuve en brazos, intenté sentir tu corazón. Pero ya no latía, por supuesto que no, ya habías muerto y no iba a poder salvarte. Lloré y lloré contigo en brazos mientras Dante me abrazaba. Si la vida fuera como una película de Disney, una de las muchas lágrimas mías que te cayeron te hubieran revivido. Pero la vida no es Disney y tú estás muerto.
Conseguimos una caja y la llenamos de viruta. Aquél ser tieso que levanté para ponerlo en la caja no eras tú, Carbón. Era un rezago vacío de lo que antes había sido tu instrumento para curiosear. Era sólo una máscara, un disfraz, a través del cual habías visitado el mundo. Puse tu cuerpo en la caja y la tapé. Y lloré, y lloré, y lloré. Lloré tanto que me sentí tonta por llorar, tanto que me sentí ridícula, tanto que quería parar y seguir mi vida como todo el mundo lo hace. Pero qué será que yo tengo, o tal vez sólo soy llorona, que lloré y lloré y sigo llorando siete horas después. Mi cara ya no parece la mía así como tu cuerpo ya no parecía el tuyo. Sigo llorando por las imágenes que recuerdo y escribo en un intento de poder liberarlas. Es que fue tan difícil, Carbón, verte morir. Fue tan difícil saber que eras mi mascota, que eras mi hijo, que eras mi responsabilidad y que moriste ayer de no sé qué, de una diarrea que te mató. Es tan difícil saber que tu cuerpo está dentro de una caja de zapatos de Nine West rellena de viruta y un animalito chiquitito, muerto, y que te vamos a enterrar en el jardín de Dante y que cuando termine con Dante seguirás en su jardín y él se preguntará qué haces ahí y yo me odiaré por no tener un jardín dónde enterrarte para que te pueda tener cerca siempre.
Es que la gente pensará que soy una melodramática, que nadie llora tanto por un conejo muerto, que me gasto por las puras. Es que no sé si entienden o no que creé este espacio enorme para llenarlo de tí pero no llegaste a rellenar ni la mitad de él. Ahora tengo un enorme espacio vacío y no sé qué hacer. ¿Qué hago con la bolsa enorme de viruta que compré para tu jaula que apenas usé un poquitito y está guardada en el clóset? ¿Qué hago con la bolsa de alfalfa que te acababa de comprar, de la que no llegaste a probar ni una hojita? ¿Qué hago con el sulfa, el Bismutol y el Gatorade que están ahí, encima de mi tocador, mirándome y recordándome que no pudieron salvarte? ¿Qué hago con las horas programadas para limpiar tu jaula? ¿Qué hago con tu jaula? ¿Y con tu bebedero y tu platito de comida? ¿Qué hago con todo lo que planeaba? ¿Con las lágrimas que lloro? ¿Con el espacio dentro de la tierra que ocupará tu caja?
Simplemente eras tan lindo y tan suave y tan activo y tan nervioso y tan tú que recordarte con los ojos vacíos y con espasmos me duele. Me duele y me da ganas de llorar y me quita el aire. Te has muerto, Carbón. ¿Dónde estarás? ¿Estarás? Cuando uno se enfrenta con la muerte surgen miles de preguntas que no quiero preguntarme. ¿Viviste bien? ¿Te cuidé bien? ¿Fuiste feliz? Me las pregunto igual. ¿Qué te mató? ¿Fueron las plantas de mi mamá? ¿El pesticida que les echó? ¿Una infección? Ya no estás y yo parezco una niñita de cinco años llorando. Parezco una niñita de nueve años llorando por su hámster muerto. Esperé diez años para volver a tener una mascota y fuiste tú, Carbón, pero moriste muy pronto y yo me he quedado llorando y escribiendo como cuando tenía nueve. Eventualmente dejaré de llorar y seguiré con mi vida y serás un bonito recuerdo de mi pasado, pero por ahora no olvido tus ojitos vacíos y tus espasmos horribles y agonizantes. Ya no sé qué más decirte aunque tengo tanto qué decir. Pero lo que quiero decir son sentimientos que no tienen nombre, que no pueden ser descritos por palabras. ¡Cómo quise que todos te conocieran y ahora quiero que te desconozcan para no tener que decirles que has muerto! Tengo que desordenar todo lo que ordené por tí, mi vida se ajustó para que calzaras y ahora tengo que regresar todo a como era antes, pero, ¿cómo era?
Hay tantas preguntas que tengo y ni tú ni nadie más puede responderlas. Sólo me queda agradecerte por pasar por mi vida, por ser mi mascota y por luchar en esos últimos momentos. Espero que no te hayas sentido solo, porque intenté acompañarte a cada instante. Diculpa si te cuidé mal, si no tuve los medios para vigilarte mejor. Disculpa también por elejirte ese 14 de enero en el Pet Shop del Jockey porque sino nunca hubiéramos llegado a esto.Espero que, dentro de todo, algo bueno salga de esto aunque por ahora no se note. Todos te quisimos mucho, Carbón, no lo olvides.
sábado, 12 de febrero de 2011
30 cosas que me hacen feliz
A veces creo que paso demasiado tiempo overthinking lo que quiero escribir en mi blog y tal vez por eso no escribo tanto. Al final mis posts pueden ser muy largos o tediosos y los escribo cada vez que se alinean los planetas en orden alfabético así que aquí va un post light, como la Inca Kola light o la gelatina light...
30 cosas que me hacen feliz (no precisamente en orden de importancia):
1. Cuando Carbón viene cuando lo llamo.
2. Quedarme dormida abrazando a Dante.
3. Cuando sale el sol y hay viento tibio.
4. Preparar la ensalada para la cena y que a todos les guste.
5. Sentirme limpia y fresca después de ducharme.
6. Cuando saludo a gente en la calle y me responden (¡sin mirarme raro!).
7. Bebés que bostezan.
8. Parejas de ancianos contentos que mantienen el buen humor.
9. Niños educados.
10. Perros que se acercan a saludarte alegremente en la calle.
11. Nubes con formas divertidas.
12. Cuando mi mami me pide que la acompañe porque "quiere mi opinión".
13. Cuando mi hermano se acerca a contarme su día.
14. Ponerme cualquier ropa en la mañana y más tarde en el día descubrir que quedaba bien junto.
15. Pajaritos en la calle que hacen ruidos graciosos o bonitos.
16. Encontrar lo que estaba buscando.
17. La comida rica.
18. Quedarme horas echada en mi cama haciendo nada.
19. Dormir en la playa.
20. Las imágenes o fotos bonitas que encuentro en internet.
21. Andar sin zapatos por la casa.
22. Tomar fotos a todo y a todos.
23. Ver fotos antiguas en las que salgo con mis hermanos o mis primos.
24. Preparar tortas y que queden bien.
25. Cantar a todo pulmón las canciones que me encantan.
26. Comprarme (o que me compren) algo muy bonito que quería desde hace tiempo.
27. Las conversaciones largas sobre la vida con mis amigas.
28. Irme de viaje y conocer lugares nuevos.
29. Aprender.
30. Lograr lo que me propuse.
(La yapa) 31. ¡Recibir comentarios en mi blog!
La foto fue sacada de aquí y es de este artista.
viernes, 14 de enero de 2011
Yo no entiendo a los que no lloran, pero me gustaría entenderlos
Me encuentro a mí misma y ya no sé qué hacer con los sentimientos que se escapan por mis dedos y que ya no puedo contener. Caigo en mi propia trampa, en mi propio dolo, y me retroalimento de él para seguir sufriendo lo mismo por lo mismo. Es inútil. Soy inútil en mi intento de escapar del círculo y abandonar el dolor. No sé qué soy, ni quién soy y no sirvo para esto. Me dejo caer en el círculo y todo vuelve a empezar.
Es una autoflagelación, una pena autoimpuesta.Soy yo contra mí misma y es todo lo que me molesta de mí multiplicado por un millón. Me regocijo en mis inseguridades, me acurruco en mi pena. Las imágenes pasan a mil por segundo y ya no reconozco a esa que me mira en el espejo. Me desfiguro a mí misma, me transformo y me odio porque quiero odiar algo, preferentemente a mí. Cada detalle me irrita, todo lo que soy me enerva. Soy lo que detesto y detesto lo que soy. Ya no sé qué vino primero, mi odio o yo. No sé si soy el producto de mi odio o si llegué a odiar lo que soy.
Y de cierta manera me entretiene, de cierta manera juego con el sentimiento que presiona mi pecho y creo un nuevo problema en mí misma para odiar. De cierta manera juego con el recuerdo de mi odio, desenpolvo mis inseguridades enterradas y les doy un nuevo sentido para existir. Ya no tengo catorce años ni necesito el Prozac, pero juego el mismo juego y caigo en el mismo círculo de hace ya casi cinco años.
No hay mucho más que decir de esto que ya no siento hoy, pero sentí ayer a las cuatro de la madrugada.
La foto es sacada de aquí y es de este artista.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Nuevo Año, viejo año
Hoy termina el 2010. Gracias, 2010, has sido bueno conmigo. En verdad empezó complicado, empezó con muchos miedos y muchas inseguridades. Empezó con desiluciones, separaciones y pena. Luego todo cambió y siguió cambiando y ahora estoy agradecida por este año tan bueno.
Salí bien en mi primer año de universidad. Salí invicta y con notas promedio. Tenía tanto miedo de todo, miedo de cagarla y jalar todos mis cursos, pero todo salió bien. Por supuesto, tuve que lucharla, no vino fácil. En el primer ciclo me moría de miedo y calculaba mi promedio de Matemáticas cada vez que tomaba una práctica (que era cada semana). Me tuve que desvelar más de una noche haciendo las monografías de Sociales y Computación. Pasé por la frustración más grande con mi grupo de Sociales. En el segundo ciclo por alguna razón me sentía agotada permanentemente. Matemáticas no me resultó fácil, tampoco, pero mi mayor problema fue Química Orgánica. Me tuve que romper la cabeza estudiando para los dos últimos exámenes para poder pasar y al final lo hice bien. En realidad no ha sido fácil, no creo que ningún ciclo vaya a ser fácil, pero logré tener un primer año invicto y me alegro mucho por eso.
Conocí muchas personas que se han vuelto muy especiales para mí. Por supuesto, también me alejé de otras personas, pero eso no me entristece porque comprendo que así es como debe funcionar. Mis amigos de la universidad son increíbles, son lo mejor que he podido encontrar. Nos balanceamos, nos cuidamos, nos entretenemos entre todos. Ellos son un grupo de gente buenísima onda y en verdad he ganado tanto de ellos. Ahora tengo mejores amigos que me acompañan cada día y que nos complementamos y nos entendemos mejor que nadie. Además, conocí a todos los chicos de Un Techo Para mi País tanto en la construcción de Semana Santa como en la colecta, la construcción de diciembre y en general durante todo el año. Son gente de todo tipo, vienen de todos lados y es enriquecedor conocerlos a todos. Hay gente que siempre te va a levantar el ánimo como hay algunos a los que les tengo que levantar el ánimo siempre. Es genial conocer a tal variedad de gente y todos son tan divertidos y ocurrentes. Sin embargo, hay una persona entre ellos que resalta y que estoy más que feliz de haber conocido durante la colecta y ese es Dante. No hay palabras para expresar lo mucho que me alegró el año el haberlo conocido y que ahora sea mi enamorado lindo. Es el mejor del mundo, me acompaña en todo y me ayuda en todo y por el jamás me siento sola o abandonada, siempre estoy encantada de estar viva. Así que gracias 2010 por traer a todas estas personas maravillosas en mi vida, pero muy en especial a Dante Bengoa.
En realidad siento que este año ha sido un massive improvement en general con respecto a los otros años. Nunca me he sentido más segura ni más contenta con lo que he llegado a ser. No sé si es porque ha sido un desarrollo progresivo durante años o porque todas las cosas buenas que han ocurrido este año me han llevado a sentirme así, pero de todas formas tengo el sentimiento de que jamás me he sentido mejor. Puede ser porque he dejado de pelearme cara a cara contra el sistema sino que me he quedado en un "agree to disagree" o porque he encontrado a personas que me quieren y me aceptan tal cual soy, con mis rarezas y complicaciones. Puede ser porque he adquirido gustos más "modestos", más sencillos y que por lo tanto me dan tanta más tranquilidad. Puede ser porque desde el principio del año hasta ahora he encontrado una estabilidad que no había encontrado en ningún año anterior desde mis 11 años, y eso que no recuerdo muy bien los años anteriores a ese. Hay tantas cosas que han influido en que este año sea tan bueno para mí, tantas que puedo mencionar y tantas que estas ahí pero no las veo.
Hay gente que se despide de este año aliviada de que termine, pero ese no es mi caso. Yo me despido de él tranquila porque sé que he ganado mucho de él y que si sigo esforzándome lograré que el 2011 sea igual de bueno. Quiero agradecerle a todos los que pasaron por mi vida durante este año sin importar si nos hayamos llevado bien o mal porque es gracias a todos en conjunto que este año fue tan increíble. ¡Ojalá todos la pasen bien esta noche y que tengan un 2011 genial!
La imagen es sacada de aquí y es de este artista.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Gracias
A veces pierdo la fe en el mundo. A veces regresan los días tristes por unas horas, buscando destruirme. Entonces, miro hacia adelante y no veo nada, nada en el futuro me llama la atención, todo lo bueno me parece imposible. Entonces, el mundo es malo, es cruel, es injusto y yo no valgo nada y no puedo hacer nada para cambiarlo. Nada, nada, nada. Todo es nada. Parece que todo se hundiera en un profundo hoyo negro. Las luces no parecen brillar, todo es gris, aburrido. En esos momentos no valgo nada y nada vale la pena luchar. Se siente como si todo lo bueno terminará y que no vale la pena luchar para que no lo haga. Me siento cansada, agotada del mundo, agotada de vivir.
Es imposible que alguien me quiera cuando estoy así. Me pesa todo el cuerpo, no tengo fuerzas para moverme, ni siquiera para sonreír. Es como si todo el peso del mundo me chocara de repente y mi cuerpo no pudiera soportarlo. Entonces parezco triste, pero no lo estoy, solo estoy inmensamente cansada. Nadie podría quererme en ese estado. Me gana el pesimismo, parece como si el futuro no traerá nada bueno y que todo simplemente irá en picada y cualquier esperanza que tuve antes era pura ilusión vacía. Nadie podría quererme en momentos como ese, más bien se alejarían, molestos por mis ojos perdidos y mi falta de fuerza. Pero pronto me dí cuenta que ese "nadie" es Dante.
Me sorprendió su apoyo, su tolerancia, su cariño y su inagotable paciencia. Me sorprendió que no me dijera cosas como: "Vete a dormir y se te pasará" o "Estás exagerando". Fue una agradable sorpresa el saber que, inconscientemente, elegí a alguien con el temple para hacerme sonreír cuando ni siquiera quiero respirar. Porque es así, a veces no quiero respirar, a veces me siento demasiado cansada de la vida como para hacer el esfuerzo de permitir que ingrese aire a mis pulmones. Sin embargo, tengo a Dante. Nunca antes alguien había intentado sacarme de mi pesimismo así. No me reprimió o intentó torcer mi manera de pensar, sólo estuvo ahí conmigo recordándome que está ahí para mí. No sé cómo lo hizo pero en menos de una hora yo ya estaba sonriendo y riéndome y no sé qué pasó pero en un momento estaba desesperanzada y luego poco a poco sentía que el mundo no era tan gris y que regresaba la fe en el futuro. No sé que hizo pero se lo agradezco mucho.
Es así, algunas de mis amigas dicen que somos melosos, otros no saben/no opinan pero al final yo supongo que lo trato como él quiere que lo trate y cómo él merece que lo traten... Con excepciones, por supuesto. Es decir, yo supongo que nadie más que nosotros dos vemos realmente lo que sucede minuto a minuto en nuestra relación... ¡y eso! Yo no sé qué piensa él y él no sabe lo que yo pienso. Pero regresando a lo visible, hay momentos en los que estamos abrazados felices y momentos en los que lo largo por no haberse bañado dos días después de una construcción. Hay momentos en los que estoy contenta con él y momentos en los que me molesto. Hay momentos lovey-dovey como momentos chongueros. Es así, hay de todo en esta vida y me gusta cómo está. En verdad Dante es el mejor enamorado del mundo. Aunque es mala onda por momentos y se pasa de cochino, es demasiado lindo el 90% del tiempo. Se preocupa por mí todo el día, me trae jugo de naranja cuando tengo que tomar líquido, me prepara manzanilla, me recoge de la universidad, me acompaña, me obliga a estudiar... En fin, es el mejor de todos.
Además, es demasiado bonito tener a alguien abismalmente diferente con quien compartir todas éstas situaciones universitarias por las que paso. En especial porque Dante se esfuerza por escucharme y entenderme. Nadie se sorprende por mis limitados conocimientos sobre química, matemáticas o biología, o en todo caso no me quieren escuchar hablando sobre el trabajo que presenté o lo que aprendí en clases hoy. Excepto Dante. Debe ser porque él estudia Lite y no escucha nada "científico" desde que estaba en primer año cuando tuvo que tomar Mate I por estudios generales y aunque estoy convencida que le aburre el tener que escuchar mis descripciones sobre la respiración o tener que escuchar sobre las reacciones de los alcoholes, igual me escucha, me pregunta y me hace sentir inteligente. Es demasiado divertido explicarle sobre el ADN mitocondrial y los procesos de migración y verlo interesadísimo en el tema a pesar que estoy convencida que habían muchos términos que no había aclarado. Es demasiado bonito escuchar canciones de Calamaro y Alejandro Sanz y cantar en la sala. Es demasiado bonito tener a alguien que te acompañe en tus mejores y en tus peores momentos. Es demasiado divertido tener a alguien con quién preparar mezclas extrañas o con quién preparar postres que siempre van a estar "demasiado ricos" para él.
El otro día estaba con Dante acá en mi casa y al abrir mi blog le dije: "Quiero escribir, sólo no sé qué". Entonces él me dijo: "Escribe sobre cualquier cosa". Le dije: "Escribiré sobre ti". Aquí estoy yo escribiendo sobre él, espero haber captado por lo menos un 20% de lo increíble que es tenerlo cerca.
jueves, 28 de octubre de 2010
Inseguridades máximas
No, no te cuestiono, no tengo por qué. Sí cuestiono, pero no es sobre eso. No, yo sé que me amas, eso no es lo que cuestiono. Es que lo sé pero no lo entiendo. ¿Me entiendes? Lo sé, lo tengo presente, lo veo y lo siento. Lo veo y lo siento en cada abrazo y cada vez que me miras a los ojos, pero no lo entiendo.
No me entiendas. Nunca. Jamás me entiendas. Es un juego muy oscuro para entrar en él. Es un laberinto de paredes altas y mohosas. No te pierdas en entenderme, no lo lograrás. Entenderme es pasarse de curioso, es como cuando me quemé toda la palma de la mano por tocar esa máquina para reparar llantas. Es quemarse casi a propósito.
A propósito es que escribo esto, que no te respondo, que me quedo callada y miro hacia un punto y "no pasa nada", "¿en serio?", "en serio, no te preocupes". A propósito es que divago, que siento un peso tan grande adentro y que me pierdo intentando entenderme a mí misma. Busco respuestas y no las encuentro porque no te entiendo. Es casi a propósito que me comparo, que me torturo, que intento ver en mí lo que veo en los demás y fallo. Ay, ojalá fuera todo lo que quiero ser.
Yo no te comprendo. No entiendo el cariño que sientes, no entiendo las razones. Me pierdo intentando entenderlas. Te confundes, pero yo estoy más confundida. No te entiendo, no entiendo nada. No veo lo que ves, no sé de qué me hablas. Tú no me comparas, ¿o sí? Yo sí me comparo y no entiendo tus decisiones. ¿Cuándo decides quedarte? ¿Cuándo te irás y por qué? Éste es un juego imposible y es casi a propósito que entraste a él y es casi a propósito que te quedas jugando. Ahora, ¿qué hacemos? Estoy agotada hasta de mí misma.
Exceso de presión.
La foto es sacada de aquí y es de este artista.
martes, 31 de agosto de 2010
Carta a un posible enamorado
Querido posible enamorado,
¿Cómo estás? No nos conocemos aún, o tal vez sí pero no nos hemos dado cuenta que podríamos estar juntos. Yo estoy viviendo y quejándome, como siempre, y te espero hoy más que nunca. No sé por qué me han entrado tantas nostalgias hoy, no sé por qué me siento tan inquieta por tu llegada. Por un lado me maravilla el ser humana y poder enamorarme pero por otro me aterra el tener que emprender otra vez el difícil camino del amor. Todo esto empeora al complicarme la vida pensando en que podríamos no coincidir en nada más que el estar enamorados, lo que volvería más difícil el ya suficientemente difícil camino. Por esto considero necesario el avisarte de antemano sobre los peligros de mi inconsciente para que cuando llegues, llegues preparado o, en todo caso, no llegues porque abortaste la misión de conquistarme.
Yo no soy fácil. Lo lamento, me encantaría ser una persona sumamente sencilla y dócil, pero no lo soy. Soy la clase de persona que va a hacer que te preocupes y te atormentes pensando en qué hiciste para causar mi mal humor porque, sí, fue tu culpa y no se me pasará hasta que lo admitas. Además, suelo caer en momentos de depresión que pueden durar entre algunos minutos hasta un par de días, pero no más. Estas depresiones se caracterizan por aparecer con profundos sentimientos de culpa, aparente incapacidad de lograr lo que sea que intente (desde pasar un examen hasta dormir), suspiros descontrolados y miradas taciturnas. Durante estas recaídas voy a necesitar desesperadamente de tu apoyo y tal vez demande demasiada atención de tu parte. Es más, es posible que si no tienes cuidado mi negativismo y mis suspiros te jalen al túnel oscuro de mis depresiones.
Frecuentemente seré una persona cruel y haré comentarios sarcásticos que probablemente te harán enojar. De vez en cuando pareceré una persona completamente distinta y la mayor parte del tiempo seré un machazo en vez de una princesa. Cuando compres papas fritas me comeré más de la mitad de ellas... Y sin preguntar. Jamás me podrás sacar celos pero yo me pasaré el tiempo hablándote de como amo a todo el mundo. Tal vez mi orgullo te hiera porque es muy poco probable que me hiera a mi y, conmigo, alguien siempre tiene que salir herido. Me quejaré de todo, todo el tiempo, y lo consultaré todo con mis amigas antes de tomar una decisión. Me complicaré la vida por todo y complicaré tu vida de paso, también. Te volveré loco por diversión y te llamaré "demasiado normal" si es que me llamas "loca".
Posible enamorado, después de leer esto, ¿qué piensas? ¿En verdad valgo la pena? Posible enamorado, ¿abortarías la misión? Soy demasiado difícil y te complicaría la vida pero, ¿qué cosa buena obtendrías tú a cambio? Eso lo tendrás que descubrir tú solo. Yo podría ser la persona más dulce del mundo, pero no estoy segura de ser verdaderamente capaz de serlo. Aún no se ha presentado la situación para que lo sea o lo intente ser. Podría ser divertida o graciosa, podría ser tolerante o cariñosa. Podría ser bonita, podría ser perfecta, podría permitirme amarte y podría permitir que me ames. Podría ser humilde, educada y servicial. Sin embargo, por ahora no hay nada que pruebe que realmente puedo ser (o hacer) cualquiera de lo mencionado arriba. A partir de aquí sólo dependerá de ti el intentarlo o salir corriendo. Yo no puedo decirte si valgo la pena o no, eso deberás descubrirlo solo. Sólo puedo advertirte de lo difícil que será y de lo complicada que soy. Lo demás queda en tus manos.
La foto fue sacada de aquí y es de este artista.
lunes, 30 de agosto de 2010
Colibrí
No tomo café, pero me muero por el mocha. Hoy me tomé un mocha frapuccino del Starbucks y fue la gloria en un vasito que se acabó demasiado rápido. Como todo lo bueno. Como chocolate de leche y a veces hasta bitter, pero no siempre y nunca como chocolate blanco. Me gustan las frutas y las verduras pero no me gusta la berenjena ni el higo. Como huevo frito y revuelto, pero no me comeré la yema del huevo duro, lo lamento. La mayor parte del tiempo no me gusta el pollo, la menor parte del tiempo no me gusta el pescado. Siempre me gustan los mariscos pero a veces prefiero comer solo tofu. Me gusta lo salado pero casi siempre prefiero lo dulce aunque la mayor parte del tiempo te prefiero a ti.
Puede que no crea en ti pero creo en mi. A veces tampoco creo en mi pero de vez en cuando creeré en ti. Puedes convertirte en todo lo que tenga en algún momento pero más vale que yo no sea todo lo que tienes porque me puedo escapar. A veces me escapo pero la mayor parte del tiempo prefiero quedarme aunque depende de cuánto te guste leerme. Si te gusta mucho leerme puede que no me escape porque podrías llegar a entenderme pero si no te gusta leerme es posible que no me quede de otra más que escapar. Si no te gusta leer nada de nada puede ser que no nos entendamos y eso ya sería catastrófico. No la cagues, porque podrías arruinarlo todo pero a veces es aburrido que todo vaya siempre smooth. No seas cuidadoso pero tampoco seas demasiado audaz. La rebeldía sin causa no va conmigo. No aparentes ser alguien que no eres cuando estés conmigo y no estés de acuerdo conmigo en todo lo que pienso. De vez en cuando es interesante coincidir en ciertos puntos pero no es divertido tener un casi clon mental.
No me agrada sentirme de martes, miércoles o domingo. Prefiero sentirme de jueves, viernes o sábado. A veces me gusta sentirme de lunes, pero casi nunca sucede. Prefiero sentirme de febrero o diciembre en vez de sentirme de marzo o agosto. Prefiero sentirme de primavera que de otoño y de verano que de invierno. Prefiero sentirme de sol que de nubes pero si hay demasiado sol prefiero tener algunas nubes. Prefiero sentirme de mediodía que de madrugada y de noche en vez de mañana. Pero más que todo, prefiero sentirte conmigo que sentirme sin ti. Prefiero sentirte cercano que lejano pero a veces es mejor que estés un poco lejos para que pueda extrañarte. Prefiero sentir que eres más mío que suyo pero al final siempre prefiero que seas tuyo. A veces me gusta que seas de nadie pero creo que siempre es bueno entregar aunque sea un poquito el corazón.
Prefiero que me lean a que me ignoren y prefiero que comenten a que dejen sus pensamientos encerrados en su mente. Como verán con esta entrada, las palabras necesitan expresarse. A veces me gusta que los pensamientos se queden dentro porque son muy míos pero la mayor parte del tiempo considero que hay que compartirlos y no ser tacaña.
La foto la saqué de aquí y es de este artista.
Pd. Me pastruleé mal con esta entrada, sholita/o. Disfrútala que todo lo escrito es verídico y tiene un poco de todos... O todos tenemos un poco de ella. También sería genial que alguien pudiera decirme por qué se llama "Colibrí". El que adivina se gana mi amor eterno.
sábado, 21 de agosto de 2010
Enamorarse
Tal vez me consideren loca por escribir esto. Tal vez piensen que no tengo razón. Tal vez piensen que tengo razón en ciertas cosas pero difieran en otras. Tal vez piensen que tengo razón en todo. Lo que pasa es que yo creo que hay dos formas de enamorarse: cuando te enamoras y cuando te enamoran.
Cuando te enamoras es la clásica. Te presentan a alguien y piensas: "¡Es lindo!", y mientras se van conociendo más y más te vas dando cuenta que algo cálido va creciendo en tu interior. Sientes como una hoguera va creciendo dentro de ti, envolviendo todo lo que eres o creíste ser. Lo más interesante es que esa hoguera brilla más intensamente cuando ves sonreír a esa persona y ese brillo llega a tus labios y a tus ojos y no puedes evitar sonreír también. Cuando te enamoras el amor nace de ti y crece en ti por ti. Todo depende de ti, es espontáneo. Si intentas recordar como empezó solo puedes recordar su sonrisa y el tono de su voz. Esa hoguera se alimenta de sus sonrisas y el brillo de sus ojos.
Por otro lado está cuando te enamoran. Cuando te enamoran es casi un "peor es nada". Si es que no has tomado mucho tiempo para pensar en estas cosas y en como te sientes podrías equivocarte y pensar que nació de ti. Es cuando conoces a alguien que al principio realmente no te impresiona o te ilumina pero que después de mucho esfuerzo de su parte empiezas a sentir crecer un fuego dentro de ti. Este fuego no te invade por completo y no brilla tan intensamente, pero está ahí. El problema es que este fuego no estuvo siempre ahí, ese fuego nació alimentado por atenciones y miradas cariñosas. ¿Qué pasó? Te enamoraron. Te atrajeron cuidadosamente a sentirte especial al recibir las atenciones de alguien mas. Al intentar recordar de donde provino ese fuego solo vez un borrón de insinuaciones, atenciones o palabras cariñosas. Cuando te enamoran el amor nace en alguien mas y esa persona te lo va pasando a ti.
No crean que digo que enamorar a la persona de la que estas enamorado esté mal. Es más, lo encuentro perfectamente válido. Es natural que quieras que la persona que amas te ame. Es completamente normal el querer llenar a esa persona de atenciones. No es como si la estuvieras atrayendo a una vil trampa que arruinará todas sus oportunidades de enamorarse por siempre. De todas formas, es muy difícil encontrar dos personas que de pronto se enamoran una de la otra por completa espontaneidad. Incluso sucede que muchas personas simplemente no se dan cuenta que han sido enamorados por otra y creen que fue su propia idea desde el principio (Inception/El origen).
Sin embargo, yo sí me doy cuenta. Puedo distinguir perfectamente (tal vez no perfectamente pero claramente) cuando me he enamorado de cuando me han enamorado. Llevo mucho tiempo pensando en esto y creo que ya logro distinguirlo, no sin cierta pena porque solo soy humana y me gustaría "aprovechar las oportunidades que se me presentan" como los demás tranquilamente. Es por esto que siento que no debo permitirme el hacerle caso a alguien que me ha enamorado. De alguna manera siento que es injusto tanto para él como para mi. Para él porque podría encontrar a alguien que sí se enamore de él sin pedirle nada a cambio, que solo lo ame porque se enamoró de él. Es como si yo lo estuviera utilizando para obtener atención porque tengo miedo a estar sola. Y también es injusto para mi porque yo también merezco la oportunidad de enamorarme espontáneamente de otra persona. Soy muy joven para simplemente rendirme al "peor es nada". Yo también quiero vivir mi propio amor y luchar por él.
Tal vez suene extraño o complicado pero es así como yo veo las cosas. Me daría mucha pena el tener que rechazar a alguien pero sino tendría que explicarle que solo le hago caso porque tengo miedo a estar sola y porque me da la oportunidad de aprovecharme de su amor por mi. Es que una vez que estás consciente de la situación eso es lo que es. Te aprovechas del amor que la otra persona siente por ti para sentirte querido y especial. Somos humanos y todos queremos sentirnos queridos y especiales pero yo no podría hacerle creer a otra persona que la amo incondicionalmente si es que estoy consciente que yo no me enamoré espontáneamente.
Por si acaso, todo esto es un sentido completamente hipotético, cualquier parecido con la realidad es meramente una coincidencia. Utilicé la primera persona ("su amor por mi", "es injusto para mi") solo para hacer los ejemplos más claros.
Esta foto es la saqué de aquí y es de este artista.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Construcción masiva
Mis queridos, lindos, preciosos amigos de UTPMP Perú se fueron ayer en la noche a sus respectivos colegios para la construcción masiva. Para muchos esto no tendrá mucho sentido o no sonará tan emocionante como lo es para mi. Déjenme explicar: la construcción masiva es la construcción masiva... es la masiva. En mi primera construcción, que fue de escolares, construímos... ¿Qué? ¿Doce casas? En la de Semana Santa construímos treinta y seis casas. En esta masiva se construirán ciento treinta casas. Alucinen la magnitud. Son cientos de voluntarios, más de cien familias... Son cientos de personas, todas enfocando su energía y sus ganas durante cinco días persiguiendo el mismo sueño: erradicar la pobreza extrema. Y yo no estoy formando parte de ellos.
No me malentiendan, no estoy llorando en una esquina pero admito que me sentí muy mal cada vez que tenía que decir: "No voy a construir esta vez". No saben lo horribles que se han vuelto esas cuatro palabras juntas para mi. Ustedes se preguntarán: "Pero si te morías tanto por ir a construir, ¿por qué no vas?". Ah, ahí es donde radica el gran problema de toda esta situación... ¿Por qué no voy? La respuesta es simple y a la vez complicada. Si no quisiera aburrirlos con la historia larga tendría que decirles: "Como regresé hecha mierda de la construcción de Semana Santa y al otro día no me pude levantar para ir a clases mi mamá no me dejó ir". Entonces muchos pensarán: "Broder, eres demasiado pusilánime. ¿Cómo dejas que tu madre te controle así? Yo que tú la mandaba a la mierda y me iba a la construcción". Ok, piensen que soy pusilánime, piensen lo que quieran. Pero como este es mi blog y me importa un pito aburrirlos y en verdad me gustaría que entiendan, contaré la historia larga.
Regresé de la construcción de Semana Santa completamente hecha mierda. Estaba insolada, tenía heridas, moretones y me dolía cada centímetro de mi cuerpo... pero obvio, estaba feliz. El problema fue que al otro día tenía clases. Como los profesores pensaron que nos íbamos a echar la gran juerga, nos mandaron largas tareas. Obviamente me zurré y no hice la mayor parte de ellas (¡Oh por Dios, Alejandra no hizo sus tareas! Que importa, nunca las hago). Al día siguiente que regresé me desperté yo bien linda a las 7:30 para ir a clases y me di cuenta que mis brazos pesaban por lo menos dos kilos más y mis piernas, tres. Primera clase del día: Computación. Y un cuerno, nada más inútil. Entonces decidí tirármela para descansar porque al final me importaba un pito (Recordatorio: yo voy para biología, especialización en ecología). En fin, sólo me salteé Computación, sí fui al laboratorio de Mate que me tocaba después. A mi todo esto me pareció muy normal, gran prueba de mi pereza y "para una buena causa". Si tenía que jatear todo el fin de semana que venía para descansar, fresh. Pero obviamente a mi mamá no le hizo ninguna gracia y cuando le dije que quería participar en la masiva me preguntó: "¿Tienes clases al otro día?" "Sí" "Entonces no".
Esa vendría a ser la historia. Ahora, la explicación. Ustedes dirán: "Pero, ¿por qué no le rogaste?, ¿por qué no le prometiste que sí irías a clases al día siguiente? O, en fin, ¿por qué no te rebelaste?". Por supuesto que rogué y por supuesto que prometí que iría a clase al día siguiente pero no funcionó. Verán, comprendo perfectamente el punto de mi mamá. No me encanta, no calza con lo que yo quiero; pero lo comprendo. Mi mamá es madre soltera desde que yo tenía once años y se deshace trabajando como diez horas al día. Tal vez no nos compre Nextels o laptops o Play 3 pero se rompe el lomo trabajando para pagarme una buena educación y yo la admiro por eso. La universidad no es barata, nada es barato. Todo tiene un precio y si no fuera por el esfuerzo de mi mamá mi hermano y yo estaríamos en la calle. Lo único que ella me pide a cambio es que no me meta en problemas y que estudie. Claramente ella ve que regresar de una construcción teniendo clases al otro día afecta mis estudios y no quiere eso. Gasta mucho dinero en mi educación como para que yo rompa el acuerdo tácito que existe. Yo no quiero romperlo por respeto a su esfuerzo. Si tengo que hacer algunos sacrificios como es perderme la construcción masiva, pues bienvenido sea. No me encanta, pero lo acepto. Además, le he causado demasiados problemas durante mis teenage emo mode on years como para ponerme pendeja a los dieciocho años también. No se pasen. De cierta forma siento como si estuviera en deuda con ella por tantas cosas que no me da el tiempo ni el esfuerzo para saldar tantas cuentas; pero lo intento.
Esa es la razón por la cual no estoy yendo a construir con todos mis amigos. Si es que todavía piensan que soy una pusilánime por no rebelarme, be my guest. Claramente nunca se han encontrado en una situación como la mía... o son poco empáticos. Ya será para la próxima construcción que no tenga clases al otro día o para algún ciclo en el que empiece clases a las dos de la tarde los lunes (en la Cayetano estas cosas no suceden así que se descarta esta posibilidad). Amo la labor de UTPMP y quiero seguir persiguiendo el sueño de erradicar la pobreza extrema pero, lamentablemente, esta vez no podrá ser. Por el momento les deseo la mejor de las suertes a cada uno de los voluntarios que participan en esta construcción y espero que cuando regresen me cuenten como les fue... y exageren.
P.d. Los voy a extrañar como mierda.
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