domingo, 8 de agosto de 2010

Bonito


Quería cogerle una mano. Quería acariciarle la mejilla con las yemas de los dedos. Quería decirle que era la primera mujer hermosa que veía desde hacía años. Que verla bostezar tapándose la boca con el dorso de la mano bastaba para que se me cortara la respiración. Que a veces no captaba el sentido de sus palabras porque me perdía en las dulces ondulaciones de su voz. Quería decirle que si ella estuviera conmigo, nunca volvería a pasarme nada malo.
-El nombre del viento, pg.288-289.

Este párrafo es bonito. Muy bonito. Quería darles tiempo a leer la entrada anterior o las otras dos que escribí esta semana pero tenía que compartir este párrafo tan bonito con ustedes. No me da el tiempo ni los posts para compartir con ustedes todas las cosas bonitas y no tan bonitas que quiero compartir con ustedes, pero lo intento. En especial ahora que tengo tiempo.

Espero al chico que piense lo que dice el párrafo... por mi. Eso es más o menos lo que quería transmitir en el post anterior-anterior... solo que menos obsesivo.

Saqué la foto de acá, de este artista.

Yo leo, tú lees, nosotros leemos


Amo leer. Me encanta leer. Supongo que ya lo sabían o lo intuían. Para los que me conocen del colegio sabrán que escribí sobre mi placer de leer y la Miss Claudia me regaló un libro por eso. Para los que me conocen de la universidad sabrán que soy Harry Potter obsessed porque fue mi infancia y me rehúso a olvidarla. Para los que me conocen de cualquier otro lado... Supongo que ya lo habrían adivinado... ¿o no?

Muy pocas veces sucede que encuentro un libro que verdaderamente me atrapa. Harry Potter fue uno de esos y fue por eso que apenas terminaba de leer uno de los libros de la serie esperaba impacientemente un año o dos o tres hasta que sacaran el próximo. La serie de Harry Potter fue mi primer escape de verdad. Leí el primero en el 2001, en español, cuando me fracturé la pierna. Un poco tarde, considerando que ese libro salió en español en el '99. Yo estaba a punto de cumplir nueve años y ya habían pasado varios libros por mis manos pero ninguno me había atrapado como ese mundo de magia (salvo tal vez por El Principito). Recuerdo que me lo trajo mi papá y me dijo que me gustaría. Desde entonces debo haber leído ese libro aproximadamente diez veces. Como El túnel. Lo he leído probablemente diez veces también y prácticamente me lo sé de memoria. Amo ese libro.

Sigamos con el ejemplo de Harry Potter. Cada vez que me traían un nuevo libro de la serie me veía obligada a leerlo sin descanso. Era: o leía todo el libro en tres días sin dormir o... leía todo en tres días sin dormir. No podía hacer nada más, no podía soltar el libro, dormir y seguir al día siguiente. Si les gusta leer saben a que me refiero. "Son las tres de la madrugada... Una página más... Hasta el final del capítulo... Hasta el final del próximo capítulo...Un par de páginas más... Son las seis de la mañana". Simplemente no soy capaz de soltar el libro y, en todo caso, si lo hiciera terminaría echada en mi cama sin poder dormir pensando over and over again en que podría pasar más adelante en el libro. Si no les ha pasado, no saben lo que es leer de corazón. En serio. Y cuando por fin terminas el libro sientes como... agridulce. Un vacío que al mismo tiempo tiene algo de orgullo. Sabes que has leído una buena historia y que al leerla le has hecho justicia a los hechos que te contaba pero al mismo tiempo no sabes que hacer ahora que se ha acabado. Eso me pasó con La sombra del viento las dos veces que lo leí.

Los libros siempre fueron mi escape. Fueron aquello que me acompañó cuando estaba más sola y fueron mis pasajes de avión a tierras lejanas y vidas distintas. Los libros han marcado mi vida por etapas. Tal vez lo que no ha cambiado en los libros que leo es que siempre, al final, regreso a un libro sobre magia. Supongo que es porque ya que los libros son mi escape elijo leer aquello que me va a llevar más lejos de mi realidad. Es decir, odiaría leer sobre adolescentes comunes y corrientes que viven cosas comunes y corrientes. ¿Cuál es la gracia de eso? Es como ir al cine para ver una película de mi propia vida. Al final siempre termino leyendo sobre magos, criaturas fantásticas, demonios, capas negras y conjuros. Lo que me lleva a lo que me trajo a escribir este post.

He estado leyendo un libro llamado El nombre del viento. Ayer no podía dejar de leerlo y terminé despierta hasta las cinco de la mañana sin poder cerrarlo. Cuando lo hice ya eran las cinco y media y el cielo estaba aclarando. No pude dormir hasta como las ocho pensando en qué iba a venir después en el libro, como Kvothe llegará a la universidad, que pasó con los Chandrian, si se encontraría de nuevo con los demonios del festival... Hace tiempo que un libro no me absorbía tanto. El último que leí fue hace algunos días, Water for elephants. Un libro sobre la vida de un joven en un circo durante la Great Depression. Definitivamente fue interesante y entretenido pero sí podía soltarlo a las tres de la madrugada si quería. Me he enamorado de Kvothe, me muero por saber qué le pasará después. Y es precisamente por eso que dejaré de escribir y regresaré a mi cuarto a leer.

La imagen la saqué de acá y es de esta artista.

P.d. Tres posts en una semana, ¿qué me pasa? Las bendigo, vacaciones. Ah, y no se olviden de votar acá. ¡Gracias por leer!

jueves, 5 de agosto de 2010

Misceláneo


Pensamientos que ya no pienso pero me gustaría pensarlos aún.

Hola, muchacho. Eres demasiado lindo, churro, pepa, boni. Estoy casi segura que te amo y si no lo hago sería una pena porque pensé que ya había aprendido a distinguir ese sentimiento. Es que ya no sé que hacer. Voy meses siguiéndote a donde vayas. "¿Vas a Help?" "No sé, ¿va ÉL?". Y si no vas, no voy porque prefiero esperar a que te conectes a Msn o, si no lo haces, aplicar el Facestalk que he mastered hasta si level mas alto. Si no te amo, me gustas. No hay más. Es verdad, no hay más. Estás solo tú, tú, tú y, bueno... Tú. A veces te veo y no te hablo porque me da vergüenza y me da miedo cagarla y que pienses que soy demasiado rara y que pierdes tu tiempo hablando conmigo. Te juro que no pierdes tu tiempo hablando conmigo. Te juro que si me hicieras caso sería lo mejor que me haya pasado en mi vida. Fácil si me hicieras caso también sería lo mejor que te haya pasado en la vida, pero eso no lo sé aún. Ah... ¿Algún día me verás? Ya no sé cuanto tiempo más te tomará darte cuenta que estoy detrás tuyo siempre, que te sigo con la mirada y que definitivamente no son coincidencias de la vida que nos encontremos en todos lados. Me gustas, me encantas, ¡te amo! Ya no sé que más hacer aparte de enviarte indirectas muy directas y esperar a que te enamores de mi como yo me enamoré de ti. Por favor, date cuenta pronto que me muero por ti y dame bola porque ya me estoy cansando de esperar. Y, ¿sabes lo que pasa cuando una chica se cansa de esperar? Su corazón se parte en miles de pedacitos como cuando se te cae un vaso de vidrio en la cocina y al final quedan miles de pedacitos de vidrio por todos lados que a pesar que no los ves te pueden hacer mucho daño igual. Así se rompen los corazones de las chicas y luego esos pedacitos de corazon que quedan hacen daño y sufres y te resignas a pensar que tendrás que vivir sin amor por toda tu vida en una casa cerrada, oscura, con papel mural de flores vintage y muchos gatos gordos. Así que, por favor, hazme caso.

Brillante, acabo de escribir el párrafo más largo y pusilánime de mi vida pero hay que admitirlo: todas nos habremos sentido así en algún momento de nuestras vidas. Para escribir esto regresé a mis tiernos años de primaria, cuando me moría por... Mejor no pongo su nombre, pero hace tiempo le conté que me gustó como que toda primaria y fresh. No me he vuelto a sentir tan desesperada y stalker por alguien desde entonces pero supongo que podríamos decir también que no he tenido por qué.

He escrito un texto de como tres páginas en papel intentando aclararme a mi misma algunas de las cosas acerca de mi última relación sentimental. Lo he hecho más que todo como una conversación conmigo misma convenciéndome que todo estuvo bien y que todo está bien. La verdad es que no sé si publicarlo porque ahora que lo pienso, incluso si no he mencionado el nombre de mi ex, es bastante personal y pusilánime. No sé. Fácil lo subo, fácil no. Díganme ustedes, su opinión importa mucho.

Me he tomado la libertad de escribir esta entrada completamente libre porque no me siento en un solo lugar. No sé si me entienden. Es como si tuviera demasiadas cosas en mi cabeza en este momento y tuviera que escribir un poco de todo en vez de mucho de algo. Estoy pensando en el ciclo que viene en la universidad, en la construcción de UTPMPP a la que no voy a ir pero me encantaría, en el trabajo que pienso conseguir, en si podré con la universidad y ese trabajo al mismo tiempo, en mis amigos, en la persona que me gusta, en la persona que no me gusta tanto pero me encantaría que me guste, en la persona a la que le gusto, en ti, en mi, en él, en nosotros, en ustedes, en ellos... Tal vez simplemente estoy pensando demasiado.

Por si acaso, no tengo idea de donde saqué la foto pero definitivamente no es mía y es demasiado paja.

P.d. He escrito demasiadas veces la palabra "pusilánime" en esta entrada y he resaltado demasiadas cosas. Diversión.

martes, 3 de agosto de 2010

Escotofobia

Así como el gato es un felis silvestris catus y el perro es un canis lupus familiaris, mi miedo a la oscuridad sería llamado escotofobia. Sí, yo le tengo miedo a la oscuridad y no me avergüenza aceptarlo. Por supuesto, estoy segura que no llega a calificarse como una fobia, pero definitivamente me da miedo.

Es horrible. Cuando se apaga la luz y todo se oscurece y las cosas ya no se ven tan claras como antes.  Todo se ve en una clase de escala de grises enfermiza y nada tiene sentido. De pronto. mi corazón empieza a latir más y más rápido. Cierro los ojos y respiro hondo para tranquilizarme pero la tranquilidad no viene. En cambio, llega el frío. Parece como si la temperatura hubiera descendido diez grados. Luego siento como si todos los órganos de mi cuerpo se contrayeran y se vuelve difícil respirar, siento como si mi columna quisiera enroscarse en si misma hasta romperse en pedazos. En este momento ya no sé qué hacer y mi mente se empieza a llenar de imágenes terroríficas. Por lo general son Sadako de The Ring y el chibolito ese horrible de The Grudge pero también puede ser la niñita de The Amityville Horror. Así mi miedo se empieza a alimentar a sí mismo, creciendo y envolviendo mi mente. Entonces empiezo a pensar: "Te estás sugestionando, no pasa nada, no hay nada, esto lo estás creando tú sola" pero por lo general no logro dialogar con mi misma para convencerme que no tengo por qué tener miedo. Eventualmente llego a calmarme y sacar todas las imágenes de mi mente, pero tarda tiempo.


Muchas veces me han dicho: "¿No estás un poco grande para tenerle miedo a la oscuridad?". Pues discúlpenme si no me he enterado aún pero no sabía que le habían puesto una edad límite al miedo. Tal vez estoy un poco grande para estar en kinder o estoy muy grande para usar zapatos talla 35 pero dudo mucho que haya una edad límite para el miedo. ¿Acaso hay una edad límite para sentir cariño? ¿O para ser feliz? Al final, no es como si yo decidiera sentirlo. Es más, preferiría no sentirlo y no volcarme al pánico cuando hay un apagón. Preferiría apagar la luz en la noche sin tener que mentalizarme antes de hacerlo y sin sufrir las consecuencias de la oscuridad después. Pero claramente no puedo hacerlo y no es mi culpa. Comprendo que tal vez sea extraño o incluso molesto. A mi mamá le irrita porque mientras camino por la casa prendo y apago las luces. Estoy segura que escuchar el clok, clok, clok de los interruptores debe enervarla pero lo repito: a mi tampoco me gusta.


No recuerdo cuando empecé a temerle pero recuerdo que en algún momento no le temía. Recuerdo que era yo quien tenía que acompañar a mi hermano mayor porque él tenía miedo de ir solo y yo me sentía tan poderosa al acompañarlo. Yo era una machasa. No sé que me pasó después. En algún momento me volví un ser temeroso, una hopeless romantic con miedo a la oscuridad y a las pelotas. Estoy segura que antes yo era chapadaza y jugaba football con mis amiguitos y le pegaba a quien me molestaba. No sé cuando me volví el ser pusilánime que soy ahora. Aunque antes era muchísimo más pusilánime, en ese momento en el que pensé que debía ser "femenina" para gustarle al chico que me gustaba (ese mismo que jamás me hizo caso). Creo que llegué a esforzarme tanto por ser femenina según la idea que yo tenía de la femeneidad que terminé creyéndomelo. No me malentiendan, no intento utilizar el término "pusilánime" de ninguna manera insultante. No es que odie a las personas que no juegan football, son femeninas y tienen miedo; y tampoco es que no me guste como soy ahora. Es más, me encanta ser yo pero a veces me gustaría poder ser un poco mas fuerte y no tenerle miedo a la oscuridad ni a las pelotas. Cuando la gente me invita a jugar volley con ellos y yo rechazo sus ofertas creo que se sienten insultados. O las veces que he tenido que pedirle por favor a mis amigas que me acompañen porque está demasiado oscuro. Sería casi vergonzoso si no fuera porque sé que no puedo hacer mucho por cambiarlo.


Al fin y al cabo, es miedo. La clave para combatirlo está en mi propia mente sólo que aún no la encuentro.


P.d. Estoy consciente que "escotofobia" podría parecerse a "escrotofobia". Lo puse sin explicaciones porque supuse que nadie haría ningún comentario acerca de ello pues es un tema "serio" pero mi hermano recalcó sobre el parecido (es decir que se rió y corrió a mi alrededor repitiendo: "¡Escrotofobia, escrotofobia!") así que parece que tengo que aclararlo. Quería encontrar el nombre de la fobia a la oscuridad en Internet pero lo único que encontré es que al parecer no existe un nombre aceptado generalmente. Encontré que se puede llamar escotofobia, acluofobia, ligofobia, mictofobia y nictofobia. Elegí escotofobia porque encontré que "skotos" es oscuridad en griego por lo que la palabra tenía sentido etimológico.