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martes, 7 de enero de 2014

Confesiones de la vida



Se me ocurrió que tenía unas cuantas cosas graciosas y extrañas de mí para compartir. Publicar esto arruinará un poco la dinámica de mis conversaciones con extraños porque siempre termino rompiendo el hielo con alguna de mis anécdotas extrañas, pero creo que vale la pena contar un poco de esto.

1. Hoy me quedé encerrada en la ducha. Cerré la puerta muy fuerte y no sé qué sucedió, pero luego no la podía abrir. Me dio mucho miedo tener que pedirle ayuda a mi hermano y que tenga que entrar a ayudarme mientras yo estaba calata o jalar la puerta muy fuerte y que el vidrio se desencaje y me aplaste y muera horriblemente.

2. Mi mamá me regaló una perrita hace un par de días y es súper extraña porque le compramos unos mats absorbentes que se ponen en el suelo para que orine ahí y solo orina ahí durante la noche. De 7 am a 5 pm orina todo el suelo de mi cuarto y me la paso trapeando porque es mi responsabilidad, pero durante la noche solo usa el mat. Es muy extraño.

3. Cuando tenía como 12 o 13 años quise que mi papá me enseñe a manejar, pero le dije que ya tenía una idea de cómo se hacía. Entonces él abrió la puerta de la cochera, me sentó en el asiento, lo acomodó para que llegara a los pedales y me dijo que presionara el freno y moviera la palanca a D (el carro era automático). Sin embargo, a mí me dio vergüenza decir que no sabía cuál de los dos pedales era el de freno y pisé el acelerador. Casi nos chocamos violentamente contra una pared, pero mi papá usó el freno de mano y me dijo que entre a la casa. Por eso y un par de cosas más no aprendí a manejar hasta los 20 años.

4. Cuando tenía como 5-8 años o por ahí, pasaba mis veranos en la casa de playa de mi familia con mi hermano y mis primos. Un día, mientras caminábamos por ahí, encontramos un pequeño huevo en el suelo. Decidimos llevarlo a la casa y cuidarlo para poder tener un ave bebé. Nos turnábamos para cuidarlo y hasta la noche todo estuvo bien, pero llegó mi turno y yo dormía en la cama superior del camarote. Por alguna razón, tenía el huevo en la mano y quise hacerle cariño como a un perro y se cayó y se rompió. Entonces me sentí muy culpable y me puse a llorar y luego mi tía me regañó por ensuciar el piso y me hizo limpiarlo. Claramente el huevo estaba muerto y podrido, por lo que olía horrible. Es por eso que dejé de comer huevo por años, porque olía el olor de putrefacción de mi huevo bebé en todos los huevos que debía comer. Ya no tengo problemas con eso.

5. Cuando estaba en el cole, probablemente primero o segundo de secundaria, me quedaba durante las horas de academia haciendo nada en el colegio solo para pasar más tiempo con mis amigas. En una de esas tardes quisimos ir al baño, pero por alguna razón todos los baños de mujeres estaban cerrados. Entonces, decidimos entrar al baño de hombres de secundaria porque no había nadie y realmente necesitábamos orinar. El problema es que el baño olía francamente asqueroso. Realmente asqueroso. No comprendo cómo alguien podía soportar más de 3 segundos en ese baño. Realmente compadezco a la gente que tenía la obligación de limpiar ese baño. Entonces, determinamos que nuestra única opción era contener la respiración mientras estábamos en el baño. "3, 2, 1, ¡VAMOS!", contuvimos la respiración y entramos al baño. Salimos dando grandes bocanadas de aire y riéndonos escandalosamente por nuestra gran hazaña y nos topamos cara a cara con el director del cole. En verdad, el director del colegio era un viejito inglés súper buena onda así que no sé por qué aún me sorprende tanto. Tipo, recontra, recontra chill, y se sabía el nombre de todos los alumnos, creo. Nos miró, nos sonrió y nos dijo: "Be good, girls", y se fue. 

6. Cuando estaba en el nido, o sea que tenía como 3 años, me gustaba un niñito del salón de las mariposas. El problema es que yo le gustaba a uno de mis amiguitos. Cuando se fue de viaje a Paracas, me trajo un pequeño lobo de mar de cerámica. Era un verdadero love triangle y yo era una verdadera rompecorazones.
PS. Si te sientes identificado, escríbeme, te he estado buscando desde entonces.

7. Cuando estaba en el cole, no recuerdo cuántos años tenía, hubo un tiempo en el que me duchaba como en 2 minutos o menos porque estaba convencida que había un fantasma en mi baño porque durante un apagón me pareció ver una mano blanca tocando la puerta de la ducha (me estaba duchando con una linterna, por eso es que pude ver la mano). Lo raro es que realmente me echaba shampoo, acondicionador y jabón; solo que lo hacía muy rápido y no sé cómo.

8.  Empecé a escribir blogs cuando tenía como 13 o 14 años, probablemente porque me sentía sola. Pensaba mucho y tenía muchas cosas qué decir y no encontraba a la persona correcta a la que estuviera bien decírselo y que me comprendiera o me escuchara. Entonces lo escribía en un post y lo publicaba y aunque nadie lo leyera o aunque todos lo leyeran y no lo entendieran, de repente había alguien por ahí que sí lo leyera y lo entendiera y se sintiera identificado y comprendido. Creo que esa es la razón por la que escribo en el blog hasta ahora: porque me expreso mejor escribiendo, porque tengo cosas qué decir y porque de repente alguien ahí afuera me entiende. Lo mejor es que sí he hecho una buena amiga a través del blog y sí me he comunicado mejor con otras personas a través del blog. Así que si funciona, ¿para qué parar?

9. Cuando tenía 15-16 años pasé un mes y medio en Londres en casa de mi tía. En ese tiempo estaba pasando por toda esta fase rara de que me gustaban algunas modas japonesas en las que las chicas tenían el pelo súper raro y de colores extraños. Yo estaba en todo mi amor por el morado (que aún perdura) y por estas modas, y además estaba lejos de casa, entonces decidí pintarme el pelo de morado. Fui a una tienda cualquiera y me compré un tinte de un color como violeta y me pinté el pelo. No quedó del todo mal, el problema es que lo pinté sobre mi color natural de pelo y cuando lo lavaba se salía y a las tres semanas terminaba con el pelo color cucaracha. El punto es que me lo pinté unas cuántas veces más, pero como el tinte duraba muy poco tiempo, la mayor parte del tiempo me la pasaba con pelo color cucaracha. Todo bien, clásicas decisiones que tomas a los 15 años.

10. Realmente he asustado a gente a la que yo le gustaba o que me gustaba o le parecía interesante o me parecía interesante solo siendo yo misma y diciendo lo que se me pasaba por la cabeza. Posiblemente estas personas pensaban que yo era completamente diferente a lo que soy o no me conocían muy bien. Probablemente decirle que le hablaba solo porque estaba aburrida o ser súper stalker no es lo más atractiva que puedo ser. En todo caso, esa soy yo: la chica que hace o piensa cosas raras que asustan. Y que cuenta anécdotas en su blog. Y twitea mucho sobre su perrita. Esta soy yo.


No sabía qué foto poner, lo siento.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Conviviendo



Quiero escribir sobre lo que sentí el fin de semana pasado. Son tantos sentimientos encontrados, tantas pasiones revividas, tantos sueños redibujados.

Quiero explicar con palabras las amistades que gané. Explicar la complicidad con mis cos, el trabajo en equipo. Quiero explicar las risas hasta quedarnos sin aliento por cosas que no tendrían sentido para nadie más. Explicar las amistades que se reafirmaron entre lágrimas, las que se reafirmaron entre risas, las que nacieron de la convivencia, las que descubrí entre el trabajo.

En especial, quiero explicar esa pasión que vuelve a nacer, esa pasión que, tal vez, quedó un poco lavada por los años y el uso o por el desánimo en general en el que me movía, pero que renace con fuerza y nuevos significados. Es la pasión por nuestro sueño, que no es un sueño sino una meta. Es la pasión por este compromiso que tomé hace tres años de unirme a Techo y hacer lo que esté en mis manos para llegar a los asentamientos, conocer a las familias que viven ahí e intentar en lo posible dar algo de mí que les sirva para salir de esa situación tan indignante como lo es la pobreza.

Yo no esperaba esto, no me había dado cuenta que la pasión por el trabajo en el asentamiento había declinado. Tal vez fue porque, en realidad, todas mis pasiones, sueños y metas habían declinado los últimos meses (excepto el de la escritura, claramente). Tal vez fue porque me acostumbré a esta realidad, a verla siempre, y la lucha contra su injusticia se convirtió en un deber permanente y latente que había perdido la capacidad de sorprenderme o indignarme de sobremanera. La pobreza se había convertido en un enemigo monótono y me había acostumbrado hasta cierto punto a sus historias y a su injusticia y a sus problemas. La pobreza no me traía nada nuevo, no me despertaba más sentimientos fuertes. En realidad nada lo hacía, y eso es terrible.

Sin embargo, y sin querer, la construcción de la semana pasada cambió eso. No solo por las risas y por los amigos y los chistes y el chonguito que siempre hay, esta construcción me dio la chispa que volvería a encender esa pasión que permanecía en brasas en mí. En esta construcción conocí familias maravillosas, personas maravillosas que me inspiraron no solo en esta lucha, sino en la lucha constante de mi día a día. 

Personas como Luz, que apenas conociéndome me dejó entrar a su casa, me atendió con amor y me permitió conocer su historia, una historia llena de problemas que pudo superar con valentía y decisión, sin perder la chispa, la sonrisa sincera ni la esperanza en las personas. Entonces yo, con el mundo hecho una maraña por tonterías, me sentí conmovida hasta lo más hondo del alma, me sentí tan chiquita en un mundo tan injusto. Sentí de nuevo toda la injusticia de la sociedad, de la pobreza, del desarrollo desigual en nuestro país. Y, más que todo, sentí que si Luz podía ser una persona tan amable, tierna y maravillosa después de todo lo que había pasado, ¿por qué yo no podía contra toda la maraña de tonterías que me perforaban el alma? 

Otra familia que me marcó muchísimo fue la familia de Jessica. Sinceramente, nos pasamos de conchudos. Nos llevó la cocina al colegio, la regresamos al día siguiente e invadimos su casa para cocinar. La pobre soportó nuestras locuras y tonterías todo el día, se rió de nuestros intentos por ayudar que en realidad estorbaban, ¡sin ella, los chicos hubieran comido cualquier cosa durante la descarga! Y, sin embargo, durante todo ese tiempo se portó como una madre, acompañándonos, ayudándonos, enseñándonos, inspirándonos. Y así durante todo el fin de semana nos acogió con cariño en los almuerzos en su casa, nos dejó pasar con ella su cumpleaños y cantarle Happy birthday con keke de la panadería y velitas del mercado, nos dejó pasar tiempo con sus hijos maravillosos... Que hablando de ellos, Pepe es tan inteligente y tan despierto, y Ana Claudia es tan dulce y educada. Estos niños nos dejaron pensando en las capacidades y habilidades que se pierden en los asentamientos por falta de recursos. Si tan solo pudiéramos darle a estos chicos una educación que potencie todas sus capacidades y los deje desarrollar todas sus habilidades, ellos llegarían lejísimos, posiblemente más lejos de lo que yo algún día llegaré. Y de la misma manera me pregunto: ¿Cuántas otras habilidades estaremos perdiendo en un mar de pobreza que limita a las personas?

Más familias y personas como Antonio, humilde y callado, pero con la mirada más cariñosa y amable; Yenni, tan linda, dulce y por siempre emocionada por todo; Jaime con su sonrisa cómplice con esos locos que chongueaban en su casa; Benita con su esfuerzo y entrega por su familia... Y así con muchas otras familias, no solo con las que construimos, sino también con las que nos saludaban cuando pasábamos caminando, las que nos sonreían, las que nos agradecían por sus vecinos, hasta las que se reían porque le tenía miedo a los perros... Todas son inspiradoras, todas forman parte de lo que fue esta construcción, esta escuela. Todas contribuyeron a que reviva en mí con toda la fuerza la pasión por esta meta: una sociedad justa para todos y sin pobreza.

Hoy, contándole a una buena amiga de la universidad sobre Luz con toda la emoción que me nace al recordar todo esto, ella me dijo: "Ahí es cuando ves que le puede tocar a cualquiera...". Es eso, es precisamente eso. Conocer a personas tan hermosas, tan fuertes, tan amables, con tanto amor, que tengan que vivir en una situación tan indignante, no es justo. Y que a pesar de todos los problemas y tropiezos en su vida sigan adelante con toda la fuerza, manteniendo la esperanza en las personas y en la vida. Son inspiradoras, en verdad que lo son, y ahora pienso en todo lo que aprendo de ellas y en cuánto me ayudan a crecer, a superarme, todas las esperanzas que me dan en la gente, todas las ganas que me dan para enfrentar lo que me pasa, el cambio de dirección que le dan a mi vida... No creo, como muchos creen, que nosotros vamos a los asentamientos a ayudarlos como héroes, creo que ellos son los héroes que me ayudan a mantener mi vida en camino y a flote.

Otra parte importantísima de esta escuela han sido los voluntarios. No solo el staff que son mis amigos y han sido mi apoyo en el loquerío que fue la intendencia, sino los voluntarios entregados, obedientes, serviciales, que el sábado me sorprendieron y conmovieron con su compromiso con sus familias. Sinceramente, al realizar la actividad de la presentación de los dibujos que hicieron con sus familias, yo esperé que los chicos hablaran de cosas graciosas que habían pasado en sus cuadrillas, anécdotas de chistes con sus familias, caídas o golpes o chongos entre ellos. Lo que expusieron me sorprendió, nunca había visto algo así. Cuadrilla por cuadrilla, voluntario por voluntario, hablaron de las historias de sus familias, lo mucho que los habían llegado a conocer en tan poco tiempo, lo mucho que se preocupaban por ellos, lo orgullosos que se sentían de sus familias, lo indignados que se sentían por su situación. Cada voluntario tenía algo qué decir, todos sentían toda la situación de sus familias con tanta fuerza. Todos habían comprendido nuestra meta, nuestro sueño, y lo compartían. Todos habían adoptado ese compromiso enorme de acabar con la pobreza como suyo y ese compromiso casi palpable en el ambiente me emocionó hasta las lágrimas. Entonces nos abrazamos todos y yo lloraba de la felicidad y de la emoción que no había sentido hacía tanto tiempo, esa felicidad y emoción que habían quedado dormidos y pisoteados hace meses y que renacieron con la energía y la indignación de los voluntarios. Y con ellos revivió mi meta, mi sueño y mi pasión por este voluntariado que me cambió la vida.

Tal vez para muchos esto sean solo palabras que suenan bonito pero que no significan más, pero yo sé que para mi escuela, para los que estuvimos ahí y atentos, esto es enorme. Son 70 personas unidas en un compromiso que tal vez se nos desborde de las manos, pero que juntos y con esfuerzo sabemos que podemos lograrlo. Son personas que nunca habían pisado un asentamiento humano y que después de cuatro días llevan la pasión del cambio y la seguridad de que lograremos un futuro más justo. Es un solo sentimiento, un solo sueño, un solo compromiso, sembrado por personas que hasta hace poco tiempo ni sabíamos que existían, pero que ahora nos han cambiado la vida. Es un sentimiento enorme, y la gratitud que tengo por los que me llevaron hasta esta escuela y esta experiencia también es enorme.

Como le dije a mi jefe de escuela después de la actividad: "Nadie externo a nuestra escuela va a entender lo que vivimos ahora, es demasiado profundo, y es perfecto que se quede así. Este compromiso es nuestro. Hace mucho tiempo que no me sentía tan feliz."

Gracias a todos, voluntarios, staff y familias; por darme estos recuerdos y por revivir la pasión hacia esta meta.

Definitivamente me expreso mejor escribiendo. ¡Qué hermosos días!
La foto la tomó Diego "Calato" Herrera, la escuela Convivir.

miércoles, 13 de abril de 2011

Ararinha


Ayer fui a ver Rio con Dante y me gustó mucho. Cada vez más las películas para niños muestran aspectos de la realidad que aquejan a muchos, en este caso la pobreza en las favelas de Brasil. La escena en la que Fernando dice que no tiene papá ni mamá y está solo y sube a un techo de calaminas a sentarse a mirar la ciudad me partió el corazón. No quiero spoilearles el final así que no lean lo que sigue, si no les importa (como a mí) pueden seguir leyendo. Al final se queda con Linda y Tulio y todo es felicidad, ojalá así fuera el destino de todos o la mayoría de niños huérfanos del mundo. Además, como siempre, estas películas para niños suelen tener soundtracks muy bonitos. Recordemos a Aladino con A whole New World o Lion King II con Can you feel the love tonight. Ésta película trae su buena dosis de samba, alguna clase de hip hop/rap/reggaeton y esta canción que es hermosa y quiero compratir con ustedes. Me encantó, ¡voy escuchándola como diez veces!

Probablemente el post más corto de todo el blog, qué importa. Aprovecho la ocasión para anunciar que si no tienen planes para Semana Santa (que no falta nada, ¡es la próxima semana!) una buena opción es ir a construir con Un Techo Para Mi País. Es una experiencia genial.

martes, 8 de marzo de 2011

Vacaciones (se acabaron)



Segundo día de clases. Empezó el tercer ciclo. El verano se pasó volando cual águila con menos ocurrencias de las esperadas, cuándo no. El sol sigue fuerte, caminar al paradero es un martirio pero lo peor es la disyuntiva de ponerte short o no. Nunca sabes qué comentarios obtendrás al caminar por la calle...

Lo único de lo que me quejo de éstas vacaciones es que no fui a la playa lo suficiente ni tomé suficientes fotos. Sigo blanca y la memoria de Lola está vacía. Aparte de Año Nuevo y mi insolación mortal, mis dos intentos de ir a la playa fueron un rotundo epic fail. La primera vez había demasiada gente y me la pasé encerrada en la casa para evitar el caos. La segunda vez soporté el arduo viaje en micro de dos horas parada, aplastada y con el penetrante aroma a sudor sólo para encontrar que no hacía sol y que, más bien, tenía un poco de frío. Luego me comí un ceviche muy caro y me encontré con gente que no quería ver. Aún así no fue una mala experiencia porque dormí en la playa y pasé el día con Dante, fresh... Pero un poquito de sol no hubiera hecho daño, por lo menos para sacarme de mi blancura... Wishu se queja porque tuve la oportunidad de ir a la playa y no fui, debería aprovechar mejor la playa, dice. Supongo que es verdad, para eso está el verano, la casa de playa y el bikini nuevo pero ya veremos si me mando unas idas de emergencia mientras aún queda sol.

Al final vi a mis amigos un poco más. Conversamos, webeamos, vimos películas, le metimos terror a Carbón, nos reímos del primer homo, chismeamos, contruimos escenarios imposibles, desenredamos lana... Ya saben, lo que hace la gente normal. Ahora regresamos a la universidad, a vernos todos los días, a almorzar juntos, a hablar de pokemon y echarnos en el pasto con los bichitos. Extrañaba los temas que aparecen randomly y se convierten en las conversaciones más divertidas de la historia. Es algo que no se encuentra en todos lados. Las clases no son lo que se esperaba, consumen más tiempo del que pensaba y más tarde eso se volverá un problema grave. Cuando tienes muchos proyectos qué hacer y muchos exámenes para los cuales estudiar, leer para un paso corto antes de la clase de Biología II (aunque el promedio de ellos sume el 15% de tu nota final)  o quedarte haciendo mesas en Second Life para Arte puede pasarte la factura. Me da miedo que, eventualmente, me vea obligada a priorizar ciertas responsabilidades sobre otras y elija mal. Como si decidiera no estudiar para el paso corto y termine jalando Biología, o decidiera que tal ensayo no es tan importante porque tengo que estudiar Física y jale Filosofía. No quiero jalar nada nunca en mi vida. Mi terror, más que el dogma (como dice el profe de Filosofía), es jalar. Haré lo posible por no hacerlo, lo juro. Otra cosa sobre la universidad: está repleta. Ver tanta gente me enferma. En verdad es demasiada gente. Parece el Jockey en domingo, el Parquelamor en San Valentín, Ripley tres días antes de Navidad. Simplemente son hordas de estudiantes caminando de un lado al otro buscando sus clases, hablando, gritando, ¡respirando! No lo puedo soportar. Y todavía falta Veterinaria.

Por más entretenido que resulte el regresar a clases y estar con mis amigos todo el día, me costará acostumbrarme. En especial por mi cambio de horarios de sueño durante las vacaciones. Empecé yéndome a dormir a eso de las 2am y despertándome a las 10 u 11am y en la última semana me iba a dormir a las 4 ó 5am y me despertaba a la 1 ó 2pm. El tiempo ya no tenía sentido para mí. Día y noche no hacían diferencia. Ahora intentar irme a dormir a la 1 es imposible, ayer lo intenté y estuve tres horas dando vueltas en la cama hasta que por fin pude conciliar el sueño... Sólo para despertarme a las 7:30am. Ya por las wé dormí. Y terminé durmiéndome en mi primera clase de Biología II mientras Hugo nos contaba los hallazgos de Darwin durante su viaje a bordo del HMS Beagle por Sudamérica, Australia y África (no crean que no me sabía la historia). Conclusión: Mis horarios de sueño están cagados. Hay otra cosita a la cuál me costará acostumbrarme y es algo que me duele mucho. Hay dos seres que acostumbraba ver todos los días, prácticamente a toda hora durante las vacaciones y que ahora no podré verlos tanto. ¿Adivinaron? Dante y Carbón (por eso no dije personas). Me da demasiada pena no poder ver a Dante todo el tiempo y tener que dejar a Carbón abandonado solito en la casa mientras que estoy en la universidad. Es como que estoy acostumbrada a su presencia y a tenerlos siempre cerca y de pronto no puedo porque tengo que atender a clases y me gustaría poder llevarlos conmigo pero sé que es imposible. Pero igual me gustaría.

Oh, vacaciones, se terminaron muy rápido. En parte porque yo estaba segura que empezaba clases el 14 y que todavía tenía una semana más para ajustar mis horas de sueño y hacer lo que no hice. No trajeron todo lo que quería, pero no importa, trajeron lo suficiente. Ahora empieza nuestro tercer ciclo, nuestro segundo año, nuestro último ciclo en Camacho. Dante me dice que los años se pasarán volando, que de pronto me daré cuenta que me falta sólo un año para acabar la carrera y que me tengo que enfrentar al mundo "de los grandes" demasiado pronto. Por ahora estoy empezando mi tercer ciclo. Hagamos nuestro mejor esfuerzo.

Encontré la imagen en Tumblr, no sé de dónde será.

lunes, 7 de febrero de 2011

Carbón

Esta foto de Carbón me gusta. Lo de atrás es, obviamente, su jaula.

Mis lentes, Carbón, y un pedazo de viruta.

Así come él.


Ya casi no escribo, aunque tengo muchos temas rondando en mi cabeza. Es como si me pusiera a escribir el post dentro de mi mente, como hablándome a mí misma. Incluso regreso en mis palabras, lo corrijo y cuando estoy satisfecha con él, por fin me puede dejar en paz. Muchas veces esto no me deja dormir o continuar durmiendo (a veces "escribo" mis posts antes de dormir y a veces son lo primero que se me ocurre en la mañana, cuando quiero seguir durmiendo). Siento que he cambiado mucho con respecto a lo que era cuando empecé este blog y entiendo perfectamente el por qué. En poco menos de un mes se cumplirá un año desde que lo creé y ha sido un año de cambios. Sobre eso ya escribiré en su debido momento (en el aniversario) pero a lo que iba es que mientras antes estaba sola y lo primero que hacía era abrir mi blog para expresar lo que pensaba, ahora tengo a alguien a quién le puedo contar las cosas por lo que ya no escribo tanto. Además que paso tanto tiempo con él que luego tengo barely enough time como para escribir. Pero vayamos directamente al post.

No, no voy a escribir sobre ese combustible sólido negro que usamos para prender la parrilla aunque por el título podría tratarse de eso. Voy a escribir sobre mi conejo enano. Sí, se llama Carbón y como podrán imaginar, es negro. Sí, se me ocurrió que su nombre podría ser un poco racista y ya me lo han dicho algunos amigos pero yo supongo que como lo llamé así sin ninguna mala intención no tiene por qué serlo. Además, ¡le calza perfecto! Como podrán ver en las fotos de arriba, Carbón es chiquitito, es una bolita de pelos negra con orejitas y con ojitos marrones. Les contaré su historia.

Yo no tengo mascotas desde los diez años. A los 9 mi mamá me compró un hamster que se llamó Harry, era de esos blancos con marrón-naranja clásicos, no los hamsters enanos. Me lo compró por premio a mis buenas notas porque yo me moría por tener una mascota y mi mamá no me dejaría tener un animal más grande. Además, yo prometí limpiar su jaula y cuidarlo bien. Harry era súper renegón y muchas veces me mordía horrible cuando intentaba hacerle cariño o cargarlo pero a mi me gustaba tener una mascota. Después de un año de muchos incidentes extraños, Harry murió en invierno y yo lloré inconsolablemente como cualquier niña de 10 años cuando muere su mascota. Desde entonces mi mamá no quiso comprarme otro animal porque se quedó con que el hamster olía horrible y no era para nada lindo. Ahora, ocho (casi nueve) años después, accedió a comprarme un conejo enano. He estado emocionadísima durante meses, pregúntenle a cualquiera. Ha sido siempre: "mi conejo esto, mi conejo el otro, quiero un conejo blanco o negro, estaba pensando en estos nombres...". Pero como sabrán que estuve ocupada, luego mudándome y todo no pudimos comprarlo hasta que todo se settle down. El punto es que terminé comprando mi conejo el viernes 14 de enero, hace poco más de tres semanas . Un par de días antes me fui al Centro para comprar su jaula, viruta y bebedero que sumaron en total 32 soles, lo que me hizo muy feliz.

El viernes 14 de enero llegué a la oficina de mi mamá con Dante en la noche y ella nos llevó al Jockey, al Pet Shop. Habían muchos niños gritando y jugando así que mi mamá salió y Dante y yo nos quedamos eligiendo el conejito. Yo había pensado comprar un lop, de esos que tienen las orejas caídas y se ven lindos y tristes a la vez. Como había mucha gente se demoraron la vida entera en atendernos así que nosotros mirábamos a los conejos intentando determinar cuál era enano y cuál no. Había uno blanco y uno negro que estábamos seguros que eran enanos. El negro era tan chiquitito y dormía en una esquina apachurrado con otros conejos más grandes. En ese momento Dante y yo decidimos que compraría el negro, sea lop o no. Cuando por fin nos atendieron nos dijeron que, en efecto, era un conejo enano, pero no era lop. Lo compramos de todas formas y lo llevamos a la casa. Yo ya le había preparado su jaula en una esquina de mi cuarto, un hambiente provisional hasta que sacaran unos vidrios que se habían quedado en el patio. Así Carbón y yo nos volvimos room mates.

Al principio se la pasaba escondido detrás de la cortina, ni siquiera metido en su jaula. Poco a poco fue paseando más por el cuarto y descubriendo nuevas cosas. Eventualmente descubrió el baño y siempre que yo abría la puerta para entrar, él entraba corriendo también. Luego su curiosidad aumentó y descubrió que las puertas llevan a lugares distintos entonces cada vez que abría una puerta, Carbón se acercaba corriendo. Incluso si era sólo la puerta del clóset que sólo lleva a darse en la cara contra cajones. Cuando salía de mi cuarto o le abría la puerta a alguien, Carbón salía corriendo cual Flash, pasando el pasillo, directo al cuarto de mi mamá. Si la puerta de mi mamá estaba cerrada, corría hacia la sala. Es rapidísimo, no tienen idea. Además, no saben lo sucio que estaba mi cuarto. Todas las mañanas lo barría y limpiaba el piso porque dejaba caca por todos lados. De todas maneras, la caca de los conejos no es nada especial, son como bolitas de pasto comprimido, pero es irritante tener que caminar por tu propio cuarto sorteando cacas. Y sin mencionar que se orinaba siempre en los mismos lugares: delante de la puerta de mi cuarto, al lado de la puerta del baño y luego delante de la puerta del clóset en donde guardo su comida... y mis zapatos. Y su orina no es como aguita que sólo moja y es fácil de limpiar, no. Si se queda mucho tiempo en el parqué, deja marcas y como que corroe el barniz así que tenía que darme cuenta rápidamente para limpiarlo.

Mi mamá se cansó de verme vivir entre pila y caca de conejo así que apenas quitaron los vidrios del patio hace un par de días (en realidad ella quería que lo moviera desde hace más tiempo), movimos la jaula de Carbón al patio. Ahora cada vez que paso por el pasadizo (que queda delante del patio) me siento culpable porque Carbón corre hacia el vidrio esperando a que lo saquen. El patio no es pequeño, pero supongo que se aburre estando solito y sin nada más que su jaula. De hecho voy a visitarlo o lo traigo a mi cuarto conmigo pero cuando salgo o en la noche estoy permanentemente preocupada de si tendrá frío o si se sentirá solo. Dante me dice que está bien preocuparme por mi mascota, pero que ya es un exceso que no pueda estar tranquila nunca por pensar en cómo estará el conejito. Supongo que es cierto, que tiene lo que necesita para estar bien y que no debería preocuparme tanto pero no puedo evitarlo. Me siento demasiado feliz cuando se acerca sin que lo llame y se sienta al lado de mis piernas o cuando me lame los dedos cuando me acerco a tocarlo porque es como si estuviera agradecido conmigo, lo que significa que lo estoy cuidando bien.

Creo que no tiene sentido llevar un animalito a casa si es que no lo vas a cuidar como corresponde. Entiendo que falte plata para llevarlo al veterinario o para comprarle la mejor comida, pero si alguien va a llevar a una mascota a casa y al final sólo la maltrata, no tiene sentido para mí. Para empezar que el llevar un animal a casa es una decisión propia. No creo que nadie compre un perro porque no quiere tenerlo o que recoja un gato de la calle porque le parece feo. Si se va a tener una mascota en casa es para cuidarla bien porque para tal caso se podría conseguir a alguien más que sí lo va a querer. He visto tantas veces animalitos que se vuelven agresivos o temerosos porque los han tratado mal y yo no entiendo como alguien podría ser tan cruel de golpear a un animal sin razón alguna. Si no les gusta el animal, no lo miren. Los animalitos no te van a obligar a que les prestes atención o que los mires, si a alguien no le gustan los animales simplemente no tiene que acercarse a ellos. A mí sí me gustan los animales y por eso tengo un conejito que intento cuidar lo mejor que puedo. Me de miedo volverme una persona negligente o cuidar mal a Carbón por ignorancia.

En todo caso, esta es la historia de Carbón, mi conejito enano negro. Espero escribir sobre lo que tenía pensado escribir pronto, ¡haré el esfuerzo!

sábado, 25 de diciembre de 2010

Navidad



Hoy es 25, es navidad. Probablemente para cuando termine de escribir ya será 26 y habrá sido navidad. Hoy ha sido navidad y ayer fue noche buena y no me resultó nada especial. No me gusta la navidad.

Es que la navidad es tan alejada de mí en ciertos aspectos y la repudio por otros. No la entiendo y parece que jamás la entenderé. Verán, en mi casa no celebramos navidad. No, no somos judíos ni musulmanes ni budistas. En realidad somos una católica no practicante, una agnóstica y un... hermano mío. Sí, somos tres personas. Recuerdo vagamente que alguna vez celebramos la navidad, aunque también pudo ser un sueño. Recuerdo que me llevaron a la casa de mi tío, que estábamos juntos mis primos, mi hermano y yo, y que mi papá me recogió de la casa de mi tío como a la 1 am. Eso debe haber sido hace mucho, mucho, mucho tiempo... O lo soñé, por supuesto.

La próxima navidad según los estándares normales, o lo que yo creo que los demás creen que es normal, pasó hace algunos años. Nunca había visto tanta gente en una casa tan pequeña. Me parece pertinente resaltar que, desde que tengo memoria para recordar navidades, he pasado todas las navidades en la casa de playa con mi mamá, mi hermano, mi tío, mi tía y, ocasionalmente, mi abuela. La última gran navidad tenía muchas más personas que eso. Además de los de siempre estaban mis primas, una con su esposo y sus dos hijos y la otra solo con su hijo. También estaba mi otro tío con su hijo y, ¿me parece recordar que también estaba mi tía Ana? Era demasiada gente en esa casa tan pequeña y como habían niños esa vez sí hubo árbol y regalos para ellos, aunque la comida fue poco convencional, como siempre. No sé si sus navidades son así usualmente, pero las mías no.

En mi casa no hay árbol de navidad, no hay regalos, no hay pavo con puré de manzana, no hay familia extendida, no hay panetón, no hay chocolate caliente ni adornos de Papá Noel ni ninguna de las cosas que conforman la navidad en otras casas. En mi casa la navidad es una fecha en la que nos juntamos cinco gatos a comer algo que no solemos comer normalmente. Los dos últimos años comimos chupe de camarones, el año pasado vino acompañado por tequeños de pulpa de cangrejo. Buenaso. También recuerdo que un año comimos lechón al horno hecho con una receta china o algo así. Recuerdo que alguna vez prepararon pavo, a pedido mío, pero todos decidieron que era demasiado aburrido y me echaron la culpa de una mala cena navideña. Normalmente cenamos entre las siete y las nueve de la noche, porque cenar más tarde es malo para la digestión. Después de cenar nos envolvemos en conversaciones triviales o se va cada uno por su lado a ver cómo pasa el resto de la velada. Por lo general recuerdo sentarme a leer o jugar solitario hasta que sea de madrugada para dormir.

En realidad, all in all, supongo que se podría decir que en mi casa no se celebra la navidad. Supongo que la navidad lleva una serie de pautas comunes en la mayoría de los hogares que la hacen la festividad que es. Debe ser por eso que no me gusta, porque nunca la he celebrado con propiedad y no saco de ella la dicha que sacan los demás. Debo admitir que es casi irritante el oír a todos hablando on and on sobre lo rica que es su cena de navidad, sobre lo genial que es ver a todos sus primos reunidos, sobre los regalos que ya saben que les compraron, sobre el chocolate caliente que mata de calor en verano y el panetón que no me gusta... ¿Por qué no puede ser una fecha no-familiar que pueda celebrar yo también libremente? Y lo peor es que si mi enamorado me invita a celebrar navidad con él mi mamá se escandaliza porque "¿cómo vas a celebrar navidad con una familia que no es la tuya?". Claro, that makes sense.

Otra cosa que me revienta de la navidad: lo comercial que es y su hipocresía. Es el más comercial de los feriados, nos la meten hasta por las orejas (qué feo sonó eso). No ha pasado ni Halloween y los árboles ya tienen lucesitas de navidad. ¡Y qué decir sobre los copos de nieve! ¿Acaso es necesario resaltarles que acá en Lima no tenemos nieve por lo que no tenemos copos de nieve ni tenemos hombres de nieve? Y si Papá Noel viniera vestido como se viste en todas las imágenes se moriría de calor y que es ridículo que tomemos chocolate caliente en verano. Nos venden una fiesta importada que copiamos directamente de países del "norte desarrollado" y que no tienen ningún sentido dentro de nuestro contexto. Y nosotros compramos e interiorizamos esta fiesta porque somos demasiado acomplejados como para adaptarla a nuestras costumbres que consideramos inferiores bajo la gran sombra de Estados Unidos, la gran potencia mundial, y los países europeos... ¡Dónde sí hay nieve! Uf, ya, tranquilidad. El punto es que, ¿acaso son verdaderamente necesarios todos esos adornos navideños y todas esas luces con formas de renos y Papá Noel? Si supuestamente es una fiesta para honrar el nacimiento de Cristo, ¿no estamos cayendo en excesos y dejando de lado la humildad tan importante para la religión católica? Hay que admitirlo, la única razón por la cual se celebra la navidad en estos días es para arreglar tu casa mejor que la del vecino, para comprar regalos y sentirte todo un pan de Dios y para seguir las pautas de la sociedad y la economía que dictan que es tiempo de navidad y es tiempo de gastar dinero. Tantas veces me han mirado con extrañeza por no celebrar la navidad porque en sus cerebros la idea de la navidad esta tan pegada que alguien que no celebra la navidad no debe ser normal cuando, según yo, lo lógico sería que si no crees en Cristo no tienes por qué celebrar su nacimiento. Bueno, back to basics, el punto es que la navidad es comercial. Y, ¿por qué me parece hipócrita? Aparte por todo lo de la religión, los excesos, la humildad, etc.; porque gente que no se interesa en lo más mínimo por tu bienestar durante todo el resto del año se siente obligada a saludarte y desearte una "feliz navidad" cuando en realidad no les interesa para nada si la pasas bien o mal. Es una cuestión de convención y todos lo hacen, pero preferiría que no lo hagan si no les interesa en realidad. Es como los walls de feliz cumpleaños en Facebook. Falsos.

Soy un verdadero Grinch, me irrita la idea de la navidad. No tengo problemas con los regalos, pero agradecería mucho si me los regalaran dispersos durante todo el año y no durante la navidad porque se sienten obligados a hacerlo. Tampoco es como si me dieran regalos pero... En todo caso, espero que mis lectores no me odien por ser tan amargada y tan party pooper. Comprendo que a mucha gente le agrada la navidad y no los cuestiono ni quiero moldear sus mentes para que empiecen a odiarla. Esta es solo mi humilde opinión y espero que la tomen como tal. De todas maneras me disculpo si llegué a herir suceptibilidades, aunque no entiendo muy bien por qué habría de herir cualquier cosa con esta entrada. Dejando todo de lado, igual espero que hayan pasado una feliz navidad y que tengan un próspero año nuevo. Sé que ese es un saludo por convención y una frase cliché pero quiero que sepan que lo digo en verdad, se lo merecen por haber leído este post completo.

La imagen fue sacada de aquí y es de este artista.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Sobre errores y desgracias


Es en días como éste, días grises que se sienten como domingos y que huelen a soledad, que me pongo a escrutinar mis muchos defectos. En días que tengo que estudiar química orgánica, que tengo que repasar matemáticas II, que me veo obligada a contemplar el hecho que tendré que quedarme estudiando durante el verano mientras todos se van de viaje y/o se broncean. En días cómo hoy, feriado, primero de noviembre (en dos minutos ya no lo será).

Para empezar, está mi torpeza. ¡Oh, mi increíble torpeza! ¿Quién más se tropieza con sus propios hermosos lentes morados y los rompe? ¿Quién más se tropieza con las líneas de la acera al caminar a pesar que estas sean de apenas unos milímetros de altura (o hendidura)? ¿Quién más se golpea con las perillas de las puertas cada vez que intenta entrar a un cuarto y tiene moretones en los muslos por eso? ¿Quién más carga cientos de cicatrices marcadas en la piel resultado de accidentes casi vergonzosos? Pues sí, soy torpe, muy torpe. Soy tan torpe que mi mamá me llama "clumsy". Soy tan torpe que todos saben que soy torpe y que una vez lo escribí en un essay sobre mí en sexto de primaria. Creo que la profesora pensó que tenía el auto estima en el suelo porque me llamó y me preguntó por qué pensaba eso y me dijo que yo no era torpe, que era una chica muy inteligente. La verdad es que así como me gusta el morado y tengo astigmatismo, soy torpe. Es una de esas muchas cosas que conforman lo que soy y con las que he aprendido a vivir. No sé, me he acostumbrado a coger las cosas siempre con las dos manos (que malpensable fue eso), a mirar al suelo cuando camino, a no correr por la sala para no golpearme con la mesa de vidrio, a tener cuidado al pasar por la puerta para no golpearme con la perilla. Es sólo uno de los otros rasgos de mi.

Otra desgracia: mi mala suerte. No gano ni un sólo juego de yankenpó, tampoco las battles de Pirates Ahoy (a menos que ya tengan una "táctica" deducible). Cuando necesito tomar un micro urgentemente nunca pasan o pasan tan llenos que la única forma de entrar sería que me suba al techo. Una vez tuve que esperar una hora y media por un micro y al final simplemente me regresé a mi casa. En los exámenes objetivos de matemáticas con puntos en contra siempre me pasa que las que marco pensando que están bien, siempre están mal y las que no marco porque no estoy segura de si están bien, son en realidad las que estaban bien. ¡No le atino a una! Tengo amigos que me dicen: "Es muchísimo más fácil porque con un poco de champa la haces", pero no, yo no tengo champa. La champa no existe para mi. Al contrario para mi existe la... no-champa... Mi mala suerte es tan mala que la primera vez que salí con quien ahora es mi enamorado, él chocó el carro y me pegué el susto de mi vida. Mi mala suerte es tan mala que la única vez que me intentaron enseñar a manejar apreté el acelerador en vez del freno y me traumé de por vida. ¡Ni siquiera pude adivinar esa! Nunca he ganado un premio, una rifa, ¡nada! Fui en movilidad mis 12 años en el colegio. La movilidad hacía una clase de rifa todos los meses. Multipliquemos, 12 años, 8 meses de colegio, 3 premios por rifa... ¡288 rifas! ¡Y no gané ni una!

Ahora, no todo es malo, de hecho que puedo recordar momentos en los que he tenido buena suerte. Cuando era más chiquita y mi mamá nos hacía lavar los platos a mí y a mi hermano, a veces pasaban días en los que no se lavaba porque la empleada lavó el jueves y el viernes nos fuimos a la casa de mi papá o no sé qué y por lo tanto la rutina se rompía y no sabíamos a quién  le tocaba lavar. En esos momentos mi mamá nos decía que nos la jugáramos con un yankenpó o con papelitos. Yo siempre escogía papelitos y por alguna razón la suerte me sonreía y siempre ganaba, por lo que mi hermano tenía que lavar (aunque al día siguiente igual iba a tener que lavar yo, pero el triunfo es lo que cuenta). Además de esos pequeños episodios de mi infancia, no creo haber tenido mucha suerte más. Aunque puedo decir que he tenido mucha suerte de encontrar personas tan maravillosas como las que he encontrado a lo largo de mi vida. Mi enamorado, mis amigos, parte de mi familia, la mayoría de mis compañeros del colegio y la universidad... Son todos maravillosos y ha sido una gran, gran suerte el tenerlos a mi lado.

Listo, entrada nueva. Para quitarnos el mal sabor de la ausencia y de la entrada anterior. Para quitarnos el mal sabor de la química orgánica y de las integrales parciales. Para quitarnos el mal sabor de haber tenido un fin de semana largo pero haber dormido apenas un promedio de 5 horas al día (en vez de las 9 o 12 reglamentarias). Para quitarnos el mal sabor de que es la 1 am, que dormiré 7 horas y que mañana tengo el cuatro parcial de matemáticas que lo más probable es que sea objetivo... Recordarlo ha provocado que el mal sabor vuelva.

La imagen fue sacada de aquí y es de este artista.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

No tengo idea

Nunca tengo idea, pero hoy tengo menos idea de lo normal. No creo que eso tenga sentido, no importa. Hola, no tengo nada qué escribir. No tengo opiniones sobre nada hoy. Hoy no pienso, no analizo. Es más, hoy ni siquiera entiendo por qué estoy viva. No tengo idea de por qué me despierto temprano para ir a la universidad ni por qué debía a estudiar para el parcial de química. Hoy no sé nada.

Me despierto a las 7:20 de la mañana, con suerte. Cuando voy muchas noches sin dormir puede ser que apague el despertador y siga durmiendo hasta las 7:30, 7:45, 8:00, 8:15... Nunca he pasado de eso. Apenas me levanto, me ducho y cuando termino de ducharme no quiero salir de la ducha. A veces hasta invento excusas para no salir. El trayecto al baño después de salir de la cama es un martirio y regresar al calor al entrar a la ducha, un alivio. Es tan difícil convencerme a mi misma que debo apagar el agua caliente y regresar al frío matinal. Eventualmente lo logro, por supuesto, pero eso no significa que me agrade. Al salir llega el momento de vestirse. Si hay mucha neblina afuera me pondré leggings térmicos, medias altas y un polo más dos chompas. Si el día parece algo más claro, sólo las medias altas y un polo con  una chompa. Si es que sorpresivamente me despierto con los rayos del sol atacando directamente a mis ojos me pondré ropa de verano y me arrepentiré más tarde cuando corra viento frío. Me distraigo de escribir esta entrada hablando con Dante y Tatito. ¿En qué estaba? Vestirme. Después de vestirme, si tengo tiempo, me serviré algo de desayuno. La semana pasada fue como un cereal-trigo-atómico-dulce, ésta semana también. Hace tiempo me freía un huevo y lo comía con pan, en algún otro momento habré comido fruta o torta o galletas. No estoy acostumbrada a tomar desayuno, pero he decidido empezar a hacerlo, no sé por qué. Mientras tomo desayuno me desenredo-peino el pelo. Normalmente me pongo crema para peinar pero se acabó y me da flojera ir a comprar más así que esperaré hasta el domingo (día de compras) para que mi mamá la compre. Hasta el final de la semana seguiré sufriendo mi batalla contra mi propio pelo. Desayuno y me peino. Luego serviré mi almuerzo del día en mi lock & lock taper y lo meteré junto con un tenedor y un cuchillo a una bolsa que meteré en mi cartera-mochila de la universidad. Después me lavaré los dientes y saldré corriendo de mi casa porque probablemente estaré tarde (o eso pensaré).

No sé por qué acabo de contar una detallada descripción de mis mañanas. De mis nimiedades matutinas. De mis promenores matinales. Estoy de mal humor. O no. No sé, no sé nada hoy. No, sí sé. Sé que los centriolos participan en la división celular. Sé que me fue bastante mal en el parcial de química. Sé que hay alguien que me ama (o por lo menos dice que me ama) y que eso confunde mi estado anímico. Es por eso que no sé si estoy de mal humor o si estoy neutral. Definitivamente no estoy de buen humor. Probablemente solo estoy de verdadero buen humor espontáneo y natural cuando sale el sol de la nada en la universidad y no tengo nada que hacer entonces me echo en el pasto y hablo con mis amigos sobre zombies y unicornios. De hecho estoy de buen humor en otros momentos también como cuando salgo con mis amigos y actually tengo plata para gastar o en verano tumbada al sol, leyendo. Tal vez no estoy de mal humor, tal vez me siento neutra y estoy cansada. No me sorprendería que esté cansada, considerando que no duermo temprano (más temprano que las 2 am) desde hace tiempo. Por cierto, ¿qué significa "am"y "pm"? Como siempre, mi gran amigo Google me audó con esta interrogante. "Ante meridiem" y "post meridiem". Muy interesante.

Son las 12:41 am. Tengo hambre. Dante no me responde en msn. No sé qué hacer con mi vida. Debería ir a dormir. Siento los ojos secos y estoy cansada. Creo que eso es un hasta luego. Cuando la inspiración regrese a mi y logre terminar alguno de los dos posts que había escrito o escriba el que tengo pensado escribir, regresaré a postear. Por el momento seguiré sufriendo con la universidad.

Pd. ¡Que bestia para ser una entrada inútil!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Ciencias sí se divierte

Será porque tengo muchos amigos que estudian letras, en especial en la Católica, o porque mi mejor amiga estudia Arte. Tal vez porque Dante estudia Literatura y a mi me gustaría estudiar Literatura también pero mi angustia no me deja en paz. Será tal vez por eso o por todos esos prejuicios que rondan alrededor de nosotros, los estudiantes de ciencias, que aun me sorprende lo mucho que me divierto en la universidad con mis amigos a pesar de lo difíciles que encuentro los cursos. Es divertido, es muy divertido y ya llevo escribiendo tres páginas enteras (ambas caras) de frases graciosas dichas en la universidad y recién vamos a empezar la cuarta semana. Verán, yo tengo la costumbre de apuntar todas las frases graciosas que suceden en mis conversaciones comunes y corrientes porque suele pasar que me rio de mil estupideces pero más tarde quiero recordarlas y no puedo. Cuando las apunto siempre puedo regresar a volver a leerlas.

La verdad es que esta entrada es alguna clase de paréntesis porque mi cerebro está seco por la universidad y no se me ocurre sobre qué escribir (o si se me ocurre, pero justo antes de dormir y cuando me despierto ya no lo recuerdo). Aunque también debo admitir que quiero compartir estas anécdotas graciosas que suceden y probarles que los alumnos de ciencias sí se divierten... O por lo menos nosotros lo hacemos.

Advertencia: Esta entrada puede contener grandes cantidades de sexual innuendo... Si es que no se trata solamente de eso. También puede contener lenguaje soez. Bastante.

Conversando sobre el tiempo que tardaremos en terminar la carrera si jalamos ciertos cursos. Decíamos cosas como: "Si jalo Mate II no puedo dar Física I ni Física II así que me atrasaré un año y terminaría en cinco años...".
Yoshi: Yo quiero terminar la carrera en cuatro.
Yo me río escandalosamente.
Yoshi: ¡Te ríes! ¡Crees que no puedo terminarla en cuatro!
Yo: No, no, yo creo que puedes terminar en cuatro todo lo que quieras...

En la clase de Matemáticas, en uno de esos momentos en los que el profesor se desvía por completo del tema y nos comienza a hablar sobre algo completamente diferente.
Profe: La película no fue exhibida comercialmente así que probablemente no la habrán visto pero aquellos que son fanáticos del Hueco...
Yo exploto en una carcajada. Soy la única.
Yoshi: Mujer, eres una enferma.

En la clase de Biología, hablando sobre las propiedades del agua.
Profe: Llega un momento en el que se vuelve estable y la molécula ya se queda en cuatro.
Obviamente, de nuevo, yo estallo en carcajadas y todos voltean a verme.

Almorzando y hablando sobre cómo habían asaltado a alguien poniéndole algo en la espalda que él pensó que era una pistola pero en realidad era un plátano.
Yo: Claro, es como que: "¡Ten cuidado o saco el plátano!".
Vivs: ¡Neko! ¡Eso suena demasiado mal!

Hablando sobre un profesor.
Vivs: ¡Y comete errores ortográficos por todos lados!
Yo: Yo no he visto nada... Sólo que tilda la "o" innecesariamente...
Vivs: Tú te duermes.

En la biblioteca. Yoshi esta revisando como funciona mi cámara y sacó la tarjeta de memoria.
Yo: Ten cuidado de como la metes, ¿ah?
Explosión de risas.

En la clase de Química Orgánica.
Profe: ¿Saben lo que es un singulete y un triplete?
Yo: ... ¿O no?
Explosión de risas.

En el almuerzo, hablando sobre cualquier estupidez que se nos cruce por la mente. En ese momento hablábamos de hipogrifos y grifos.
Yo: Ah, entonces el grifo es el león y el hipogrifo es como hipódromo, hipo de caballo. Entonces hipogrifo es el que es como un caballo...
Wishu: Y, ¿de qué iba a ser? ¿Hipopótamo? ¿Entonces "grifo" por dónde es a león?
Yo: Por el culo.

En Química, dibujando formas resonantes. Alguien preguntó por qué algo iba en algún lugar (es decir, no recuerdo qué preguntaron).
Profe: ¡Es que acá el oxígeno se la jala!
Explosión de risas.

En Biología, hablando sobre células.
Profe: Los glóbulos rojos son estos que parecen donuts.
Yoshi: De repente los vampiros no son adictos a la sangre, ¡son adictos a los donuts!

En Química Orgánica, hablando sobre ácidos y bases.
Profe: Si alguien da, alguien tiene que recibir.
Una vez más, yo fui la única que explotó en risas.

En la misma clase de Química.
Profe: Mayor H+ (léase "ache mas"), mayor achidez.

En el almuerzo, hablando sobre gente de la facultad (hasta cierto punto rajando).
Vivs: Yoshi, cuando pase me la muestras porque no la conozco.
Explosión de risas pero que conste que Jabón se rió primero y que yo no lo entendí hasta que todos se empezaron a reír.

Antes de entrar a la clase de Matemáticas, hablando sobre ciertas personas. Para este es necesario comprender un poco de química. Un anfótero es un compuesto que puede comportarse como un ácido o como una base (es decir que puede dar o puede que le den). Una cadena es... Bueno, una cadena de átomos o moléculas juntas. Una cadena cíclica es aquella en la que los extremos se juntan y forma un ciclo. La resonancia son las diferentes formas que puede tomar una molécula sin cambiar su función. Dicho esto, continuemos.
Wishu: Son anfóteros.
Yo: Eso es cuando das y te dan... ¡Podrían hacer una cadena!
Wishu: ¡Cíclica!
Ivi: Podrían hacer resonancia... ¡Y ahí sí se exitarían los electrones!
Explosión de risas. Wishu y yo estábamos básicamente en el suelo riéndonos. Pasa un rato.
Jabón: ¡Ahh! Yo pensé que hacían la cadena agarrándose de las manos...
Más risas.

En la clase de Matemáticas.
Yo: Rawrrrr... Raaawwwrrr...
Vivs: Pareces un dinosaurio en crack.

Bueno, estas fueron probablemente las más graciosas de todas (y las que no contenían nombres de profesores). Lamento que la mayor parte de ellos tengan connotaciones sexuales pero, ¿qué puedo hacer? Como dice mi estimada Wishu: "Neko tiene la habilidad para pervertir todas las cosas", o como dice Vivs: "Neko saca pequeñas partes de las conversaciones y las mal piensa". Sí, es la verdad. No hay mucho que hacer contra eso y, al fin y al cabo, es gracioso.

Pd. Hoy no hay foto porque no sé que foto poner.

domingo, 8 de agosto de 2010

Yo leo, tú lees, nosotros leemos


Amo leer. Me encanta leer. Supongo que ya lo sabían o lo intuían. Para los que me conocen del colegio sabrán que escribí sobre mi placer de leer y la Miss Claudia me regaló un libro por eso. Para los que me conocen de la universidad sabrán que soy Harry Potter obsessed porque fue mi infancia y me rehúso a olvidarla. Para los que me conocen de cualquier otro lado... Supongo que ya lo habrían adivinado... ¿o no?

Muy pocas veces sucede que encuentro un libro que verdaderamente me atrapa. Harry Potter fue uno de esos y fue por eso que apenas terminaba de leer uno de los libros de la serie esperaba impacientemente un año o dos o tres hasta que sacaran el próximo. La serie de Harry Potter fue mi primer escape de verdad. Leí el primero en el 2001, en español, cuando me fracturé la pierna. Un poco tarde, considerando que ese libro salió en español en el '99. Yo estaba a punto de cumplir nueve años y ya habían pasado varios libros por mis manos pero ninguno me había atrapado como ese mundo de magia (salvo tal vez por El Principito). Recuerdo que me lo trajo mi papá y me dijo que me gustaría. Desde entonces debo haber leído ese libro aproximadamente diez veces. Como El túnel. Lo he leído probablemente diez veces también y prácticamente me lo sé de memoria. Amo ese libro.

Sigamos con el ejemplo de Harry Potter. Cada vez que me traían un nuevo libro de la serie me veía obligada a leerlo sin descanso. Era: o leía todo el libro en tres días sin dormir o... leía todo en tres días sin dormir. No podía hacer nada más, no podía soltar el libro, dormir y seguir al día siguiente. Si les gusta leer saben a que me refiero. "Son las tres de la madrugada... Una página más... Hasta el final del capítulo... Hasta el final del próximo capítulo...Un par de páginas más... Son las seis de la mañana". Simplemente no soy capaz de soltar el libro y, en todo caso, si lo hiciera terminaría echada en mi cama sin poder dormir pensando over and over again en que podría pasar más adelante en el libro. Si no les ha pasado, no saben lo que es leer de corazón. En serio. Y cuando por fin terminas el libro sientes como... agridulce. Un vacío que al mismo tiempo tiene algo de orgullo. Sabes que has leído una buena historia y que al leerla le has hecho justicia a los hechos que te contaba pero al mismo tiempo no sabes que hacer ahora que se ha acabado. Eso me pasó con La sombra del viento las dos veces que lo leí.

Los libros siempre fueron mi escape. Fueron aquello que me acompañó cuando estaba más sola y fueron mis pasajes de avión a tierras lejanas y vidas distintas. Los libros han marcado mi vida por etapas. Tal vez lo que no ha cambiado en los libros que leo es que siempre, al final, regreso a un libro sobre magia. Supongo que es porque ya que los libros son mi escape elijo leer aquello que me va a llevar más lejos de mi realidad. Es decir, odiaría leer sobre adolescentes comunes y corrientes que viven cosas comunes y corrientes. ¿Cuál es la gracia de eso? Es como ir al cine para ver una película de mi propia vida. Al final siempre termino leyendo sobre magos, criaturas fantásticas, demonios, capas negras y conjuros. Lo que me lleva a lo que me trajo a escribir este post.

He estado leyendo un libro llamado El nombre del viento. Ayer no podía dejar de leerlo y terminé despierta hasta las cinco de la mañana sin poder cerrarlo. Cuando lo hice ya eran las cinco y media y el cielo estaba aclarando. No pude dormir hasta como las ocho pensando en qué iba a venir después en el libro, como Kvothe llegará a la universidad, que pasó con los Chandrian, si se encontraría de nuevo con los demonios del festival... Hace tiempo que un libro no me absorbía tanto. El último que leí fue hace algunos días, Water for elephants. Un libro sobre la vida de un joven en un circo durante la Great Depression. Definitivamente fue interesante y entretenido pero sí podía soltarlo a las tres de la madrugada si quería. Me he enamorado de Kvothe, me muero por saber qué le pasará después. Y es precisamente por eso que dejaré de escribir y regresaré a mi cuarto a leer.

La imagen la saqué de acá y es de esta artista.

P.d. Tres posts en una semana, ¿qué me pasa? Las bendigo, vacaciones. Ah, y no se olviden de votar acá. ¡Gracias por leer!

jueves, 15 de abril de 2010

Te cuento mi Semana Santa

Al parecer estoy sumamente floja últimamente.Esta entrada la escribí el lunes después de Semana Santa y la guardé para terminar de escribirla el martes y publicarla. Como verán, entre la flojera y la universidad jamás la publiqué. Ahora solo la terminaré para publicarla de una vez. No me gusta "simplemente terminar" escritos, pero no quiero dejarlo en el aire. Aquí va:

La Semana Santa del año pasado la pasé haciendo el trabajo de Los cachorros y yendo de un lado al otro como una stray con mi ex. No recuerdo la anterior, o la anterior a esa. Probablemente la pasé en mi casa de playa haciendo nada, tomando sol, comiendo helados. Sin embargo, estoy segura que jamás olvidaré los cuatro días que conformaron mi Semana Santa 2010 pero, por si acaso, los escribire aquí.

Llegué al estadio a las ocho y media el miércoles tras comer una insípida hamburguesa del Burger King para darme cuenta que estaba en la escuela Turquesa sin Marina ni Mariana, pero con Dani. Luego encontré a Carlitos, quien se convirtió en mi nuevo mejor amigo, por lo menos por ese fin de semana. Cuando llegamos a Ventanilla debieron ser como las doce pero no podría decirlo con exactitud porque perdí la noción del tiempo al dormirme. Al llegar jugamos un juego según el cual yo podría describirme como:
Apodo: Lele
Edad: 17
Me gustan: El MORADO, los gays y TECHO.
Algo raro de mí: Colecciono boletos de micro. Están ordenados por empresa, color y tamaño.
Número de construcciones: 2.

El jueves nos despertamos para comenzar la descarga. Tonta yo, por alguna estúpida razón siempre pensé que jamás me tocaría una descarga, que nunca tendría que participar en la parte más tediosa de la construcción. No es por floja, pero en verdad no tengo tanta fuerza y más siento como si estorbara en mis intentos de colaborar. A pesar de eso hice lo posible por cargar: listones, vigas, ventanas; y, con ayuda, parrillas, calaminas, puertas o cualquier otra cosa con la cual pudiera ayudar. El sol ardía y la arena no hacía el trabajo más fácil. Dabas dos pasos y retrocedías uno en esas dunas empinadas. Bajar y subir paneles era un trabajo complicado mientras se iba haciendo de noche. Nos quedamos trabajando en la oscuridad para poder terminar la descarga y empezar con las casas al día siguiente.

El viernes nos ordenamos en cuadrillas y nos asignaron las familias. Mi cuadrilla fue increíble a pesar que no pudimos establecer un vínculo cercano con la señora Rosaura. Ese día estuvimos muy atrasados en relación con las otras cuadrillas porque nos costó algo de tiempo el convencer a la señora Rosaura de la mejor manera para poner la casa. Luego encontramos sacos enterrados en cada lugar donde debía ir un pilote. Así descubrimos las bromas de doble sentido de Julie, las canciones de Hans (Oh clavo, por que te doblas...) y la frase: "Saca el saco", la cual nombró a nuestra cuadrilla. Los demás ya habían terminado por lo menos las vigas del piso y nosotros apenas habíamos terminado con los pilotes, estábamos muy atrasados.

El sábado trabajamos más duro y más rápido y logramos estar a la par de los demás al final del día. A pesar de eso yo tuve una mañana dolorosa pues me martillé el dedo y me salió una ampolla, todo en menos de tres horas. O tal vez más porque estaba perdida en cuestión al tiempo-espacio y sentía que el tiempo pasaba demasiado rápido. En ese día pusimos las vigas del piso, las parrillas, el machimbrado, los paneles y las vigas laterales de techo. Además rellenamos el suelo debajo de las parrillas con piedras y arena para hacerlo más estable porque las parrillas no encajaban en horizontal. Definitivamente fue una chambaza, pero la hicimos bien. Al regresar al colegio fue el Bailetón, en el cual no participé porque me encontraba realmente cansada (y me daba roche, obvio), pero más tarde me uní al San Miguel más brutal de mi vida y me fui a dormir a las tres de la mañana.

El domingo solo quedaba terminar la casa. Pusimos la viga central del techo y me tuve que subir sobre los hombros de Hans para martillar las calaminas, me daba mucha pena porque de hecho no soy tan liviana. Las ventanas no encajaban muy bien y tuvimos que martillar y pasarle cepillo a la puerta para que encajara. La casa ya se veía casi terminada y la ilusión en los ojos de Rosaura se hacía clara. "La madera amarilla", como la llamaba Hans, de los paneles era imposible de clavar al suelo, pero lo logramos. Nos apuramos mucho al final pero la casa por fin estaba lista. Almorzamos corriendo e inauguramos la casa, apurados para llegar al tijeral. En realidad no teníamos por que correr porque no eramos los últimos pero bueno... Al llegar el ruido asustó a Luana que lloró toda la ceremonia y nadie me creía que ella era la bebé mas callada, tranquila y feliz que he conocido en toda mi vida. La ceremonia fue rápida, pero estuvimos todos. Al final solo nos quedó irnos con nuestra bandera turquesa ondenado en el viento, prometiendo regresar.

¿Qué puedo decir? Me divertí, conocí nuevas personas, ayudé a otras. Me rosticé, me raspé, me golpeé. Comí cosas ricas y... bueno, cosas no tan ricas (los fideos, ¡pero los agradesco igual!). Martillé, serruché, cargué. Me tropecé, caí y me volví a levantar. Conocí otro asentamiento humano y a sus habitantes quienes, al final, no son tan diferentes a nosotros, los habitantes de urbanizaciones, como pensamos. Conocimos sus miedos, sus historias y, lo más importante, sus sueños. Los ayudamos a acercarse más a ellos. No puedo decir que formamos una relación increíble con la familia pues eso sería mentirles. Sí nos quedamos hablando con Rosaura un buen rato el domingo pasado, cuando regresamos para la pollada y nos invitaron de la clásica Sabor de Oro. La verdad es que sí me da pena no haber tenido una buena conexión con la familia pero el hecho que dimos lo mejor para construir esa casa bajo el sol satisface mis expectativas sobre la construcción.

Mis dudas se hicieron realidad: ni Marina ni Mariana se encontraban en mi escuela, no podía subir mucho peso por el cerro, estaba hecha un asco al segundo día, no pude compenetrarme mucho con mi familia... Pero nada de eso impidió que disfrutara de la construcción ni que diera lo mejor de mí. Hice lo que pude y dí lo mejor de mí. Trabajé y ayudé a construir sueños.

Cuando pensé "¿qué voy a hacer esta Semana Santa?" semanas atrás no se me ocurrió nada más valorable y significativo que construir en Techo. No me arrepiento de mi elección.

lunes, 8 de marzo de 2010

Primer dia en la universidad, dice

Nunca hubiera imaginado que mi primer día de universidad pudiera ser tan desastroso. Bueno, sí. Imaginé que se darían cuenta que estaba entrando a Facebook durante la clase de computación o que se reirían de mí si llegaba a dormirme en clase o que tal vez no hubiera sabido a donde ir y me gritaran.

Al final, fue muy extraño. Para empezar que me puse unas botas nuevas que pensé que me serían más cómodas para caminar en vez de mis Havaianas. Grave error. Unas cuadras hacia el paradero me demostraron que esos botines para caminar no eran exactamente ideales para caminar. Ahora tengo ampollas gigantes en los tobillos y me duele mucho.

Luego, al entrar a mi primera clase de Computación pasaron lista y, ¡oh sorpresa! Obviamente yo no estaba. "Pero si en el papel que me dieron la otra vez decía que yo era grupo 1... Hmmm esto no está bien" pensé. El profesor dijo que no importaba pero que para la próxima clase que nos tocara tendríamos que ir con nuestro grupo correcto (eramos 4 ó 5 perdidos). Desesperada, busqué a que grupo pertenecía pero no decía en el Intranet, el profesor de turno tampoco sabía y no tenía a nadie más a quien preguntarle. Así que mandé un mail a la Secretaría Académica y pedí a algún ser superior que me lo respondan durante la clase de Computación (para que pueda chequear, pues). ¿Cómo me metí en éste lío? Es medio complicado... Cuando me matriculé no sabía a qué grupo debía meterme entonces simplemente marqué "3". Tonta yo, no me di cuenta que el horario estaba pegado al costado y que yo tenía que ELEGIR el horario que más me gustara de acuerdo a los grupos. Recién me doy cuenta de eso ahora que estoy escribiendo. Pues marqué tres y me olvidé del asunto. Fastforward desde ahí. El lunes pasado hubo un "Taller de Inducción". En ese taller me dieron una hoja en la que decía que yo estaba en el grupo 1. "Yaayy," pensé. "¡Voy a estar con mis amigas!" (meaning Jessica). Pues yo feliz con mi grupo 1. Fastforward a hoy. Entro a la clase de grupo 1 y no soy grupo 1. ¡¿QUÉ?! ¡¿ES BROMA?! No, no es broma. De aquí retomamos a donde dejé la historia para explicar, ¿en qué iba? Ah, en el mail. Pues la dichosa Secretaría Académica no me respondió. Durante el principio de la hora de almuerzo una tal "Doctora Rosa ALGO" nos estaba hablando sobre reglas de convivencia en el campus. Le pregunté si sabía alguna manera de averiguar mi grupo pero básicamente me dijo: "No tengo idea y no sé quien te pueda ayudar y no sé dónde te pueden ayudar y no me interesa". BITCH. Entonces, angustiada, fui a sentarme en el pasto con Jessica y a comer chifles. Tocaba entrar a clase de nuevo y yo no sabía a donde ir. Pregunté en el grupo dos si estaba en la lista pero al parecer "estaban tan ocupados" (entre comillas porque en realidad no estaban para nada ocupados) que ni me miraron (a pesar de que el profesor me dijo "sí, aquí tengo la lista, ahorita te busco"). Nunca averigüé si estaba en el grupo dos o no. Luego terminé vagando de aquí para allá en el campus, buscando a alguien que pudiera ayudarme pero no había nadie. Hasta que me cansé y seguí a los chicos del grupo 3 que subieron a la biblioteca para terminar la tarea de computación. Decidí que ya que no estaba ganando nada al vagar por la universidad podía invertir mi tiempo en algo más productivo. Ahí fue que decidí ver si me habían respondido el mail y, en efecto, había un mensaje nuevo en mi bandeja de entrada. Yo pertenecía al grupo 3.

Listo, lo del grupo estaba solucionado. Me quedé leyendo Harry Potter y a las cuatro bajé a ver si teníamos examen de matemáticas. De nuevo corriendo de un lado al otro pero esta vez con un señor que intentaba ayudarme a ver si tenía examen o no. Pues no, no tenía examen y si lo hubiera sabido antes hubiera estado en mi casa dos milagrosas horas antes.

On top of that
cruzó una duda por mi mente. ¿Entregué la ficha del seguro? Creo que no. Y, ¿si no lo hice? Estoy casi segura que el pago del seguro estaba en la matrícula. ¿pagamos por las puras? Ah, no. Abrí mi mail y encontré el mail de Secretaría Académica que decía que el seguro no era obligatorio. Bueno, eso me saca un peso de encima.

¿Qué otra cosa me preocupaba? El material de matemáticas. Como estuve tan confundida hoy con todas las clases y los grupos falté a mi clase de matemáticas y no recibí el material. Además que creo que mandaron tarea de la cual yo no tengo idea... ni libro. Tengo miedo de no saber nada de matemáticas como nunca he sabido y jalar. Si jalo fui, si tengo que esperar un año para retomar el curso fui. Tengo mucho, mucho miedo.

La única clase que hice hoy (por la confusión y todo) fue Computación. Dos horas seguidas de Computación. Me encontré a mi misma sentada delante de la pequeña netbook de Lenovo por dos largas horas. Durante la primera hora logré mantenerme despierta usando Facebook y Dailybooth pero durante la segunda hora decidí que era mejor atender la clase tras varias quejas de Vanessa. El profesor nos estaba explicando la historia de las computadoras. Cómo las computadoras habían pasado por cuatro generaciones, cuál fue la primera computadora electrónica, etc, etc. Estaba cabeceando, nunca había encontrado una clase de computación tan aburrida. No les pido que me enseñen a usar Office, porque ya sé. Pero, ¿de que me va a servir saber la historia de las computadoras?

Hoy fue difícil pero por lo menos me ayudó a entender dónde estaba parada. Ya veremos cómo será mañana.