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martes, 14 de agosto de 2012

Sexto ciclo



Les presento mis metas para este ciclo (espero cumplirlas).
  • Dormirme menos.
  • Estudiar más.
  • Zurrarme menos.
  • Organizarme más.
  • Distraerme menos.
  • Apuntar más.
  • Huevear menos.
  • Esforzarme más.
  • Deprimirme menos.
  • Sonreír más.
Sexto ciclo, puedo contigo. Sí puedo. Mi racha de invictos no se va contigo, por lo menos no sin luchar.

Ahora empieza lo más complicado, parece. Aunque seguro lo he dicho de muchos otros ciclos, pero este es. Se viene con fuerza y vamos a lucharla con fuerza.

P.S. Este es mi entrada número 100, ¡es una señal!
La foto no tiene nada que ver, pero es bonita y es de aquí.

domingo, 26 de junio de 2011

La vida del estudiante



Yo sé que no escribo hace siglos pero créanme que si hubiera podido lo hubiera hecho. En verdad, fácil hubiera podido escribir un toque más pero para eso le hubiera tenido que restar tiempo a dormir, Tumblr, facestalking, cualquier otro tipo de stalking, ir al baño, comer o Dante y ustedes sabrán que esas son actividades diarias sagradas para mí. Ni las tareas me deben quitar tiempo de eso. En verdad pensé: "Acaba el ciclo y escribo como si no hubiera un mañana, lo juro, pero que acabe el ciclo". No me aguanté. Aún queda una semana y ahorita debería estar estudiando Historia de la Ciencia, Filosofía o Biología, pero ninguno de esos exámenes me tocan mañana así que fresh. Soy muy irresponsable. No intenten esto en casa a menos que quieran jalar.

Creo que he hecho esto todos los ciclos, déjenme chequear. No, estaba alucinando, aunque no tanto. El punto es que para el primer ciclo escribí esta y esta entrada y para el segundo no escribí nada. De la nada me inventé dos entradas que nunca existieron, qué loca. El punto es que quiero hacer un recuento de este ciclo porque ha sido muy extraño. No, quiero hacer un recuento de todos mis ciclos/años escolares. No sé como les pasa a ustedes, pero a mí casi siempre me pasa lo mismo desde el colegio.

Al empezar el ciclo/año escolar estoy toda como: "¡Yee! Voy a ver a todos mis amigos y me voy a esforzar mucho". Entonces utilizo mi agenda y apunto las fechas de mis exámenes, las tareas que me mandan, lo que tengo que hacer... Mis cuadernos están lindos, todo está ordenado, presto atención en clase. En verdad creo que debe ser alguna clase de droga que le meten a los cuadernos o útiles nuevos que respiras al usarlos y te vuelve delusional. Clásico que después de las vacaciones te alucinas un fresh start para hacer todo lo que no hiciste el ciclo/año anterior y quieres ser toda una nueva persona. Es como que estoy recontra emocionada y no puedo esperar para aplicar todas mis energías en ser una estudiante modelo y probarles a todos que no soy una niña bruta como parecería normalmente (incluso si es que lo soy).

Luego, aproximadamente después de un mes se empieza a mitigar el efecto. Ya me respiré toda la droga del cuaderno y estoy volviendo a ser la persona floja de siempre. Poco a poco dejo de usar mi agenda pero me doy cuenta y estoy como: "¡No! Debo mantenerme fuerte y luchar contra esto". Intento seguir apuntando las tareas pero da igual porque de todas formas ni siquiera miro mi agenda todos los días. Empiezo a sentirme cansada y cabeceo en las clases por lo que cuando lees mi cuaderno todo empieza normal y de pronto las palabras se vuelven un "ksjfnahs" que significa que me quedé dormida mientras escribía, pero quería seguir prestando atención.

Después viene la etapa de "debo dejar de fingir que esto me importa". Ya estamos en la mitad del ciclo/año y simplemente llegó el momento de aceptarlo: no hay forma que yo sea una estudiante buena y organizada. Es imposible, no importa cuánto me esfuerce, esto no está funcionando. Por lo tanto dejo de cargar mi agenda por todos lados y la dejo en mi casa. A veces llego a la clase, escribo el título del tema, escribo dos líneas y me quedo dormida para despertar cuando termina la clase. Mis hojas se llenan de sólo títulos de temas, tengo marcas en mi frente todo el tiempo porque me apoyo al quedarme dormida, ya ni siquiera sé cuándo tengo controles de lectura o pasos... En resumen, vuelvo a ser la estudiante huraña de siempre. Esto dura casi hasta el final del ciclo/año.

Faltando aproximadamente un mes para que acabe el ciclo/año viene la peor fase de todas: la fase de "quiero tirarme en una esquina y morir de inanición". El estrés ha llegado a niveles inimaginables, despertarme en las mañanas es un suplicio, el simple hecho de pensar en las cosas que tengo que hacer me podría hacer llorar. Ha llegado un momento en el que ya he pasado por tantas prácticas y tantos trabajos que pensar en que tengo que hacer algunos más es deprimente. Me vuelvo una loca-emo-deprimida-suicida y no es divertido estar conmigo. Me quedo hasta altas horas de la noche haciendo mis trabajos porque me siento en la tarde delante de la computadora y miro el documento en blanco por horas hasta que decido que si no empiezo a escribirlo tendré repercusiones terribles en mis notas. Ya no estudio, ni reviso, ni leo, ni siquiera miro o toco mis apuntes o mis lecturas porque verlas es como una patada en el estómago. Llegó el momento en el que sólo me quiero quedar en un sitio y morir porque ya no soporto otro día de universidad. Esta fase es terrible y creo que cada ciclo se va poniendo peor, este ciclo fue terrible, aunque puede ser porque se juntó con el invierno.

Finalmente llega la fase de "solo unos días más y todo esto terminará y, en realidad, no lo hice tan mal". Esa es la fase en la que me encuentro ahora. Faltan solo algunas clases, pronto varios cursos estarán cerrados, falta solo una semana, ya sé que ya he pasado todos mis cursos. Aunque eso no es suficiente, pasar no es suficiente. Hay que ser mejor que aquellas personas que juegan ping pong todo el día, hay que tener más de 13, por lo menos. Entonces me siento más tranquila, ya no quiero llorar todo el día, ya no estoy tan preocupada. De hecho que me preocupan los exámenes que quedan pero no es tan grave, ya todo pasará. Entonces doy un último esfuerzo y paso todos mis cursos, como siempre. Mis notas no son excelentes pero para lo poco que me esfuerzo están bien. De todas formas ya me he dado cuenta que incluso cuando intento esforzarme no la hago, hay algo que me lo impide. Así que me siento contenta y me voy de vacaciones tranquila.

De nuevo, no sé si a ustedes les pasa lo mismo. Tal vez yo sólo sea una persona loca y floja que busca excusas baratas para no hacer nada y luego rendir mediocremente en la universidad. No sé, tal vez. Sin embargo, esto es básicamente lo que me ha ocurrido todos los años de mi vida estudiantil desde que tengo memoria. En el colegio la agenda era el "assignment book" y en la universidad fue la agenda "Julieta" que me dio mi mamá en Navidad "para que me organice". Debo recalcar que nunca he jalado un solo curso en mi vida, nunca he tenido que dar sustitutorios o vacacional. Probablemente nunca he tenido menos de un 12 en el reporte final. Mi promedio ponderado nunca ha bajado de 14. Así que algo debo estar haciendo bien, no me malinterpreten. Tal vez parezca que no hago nada, por lo menos eso me parece a mí, pero hay gente que en verdad no hace nada y jala, y luego estoy yo.

Este ciclo hemos determinado dos opciones: a) soy un genio o b) tengo telepatía. En verdad me he sorprendido a mí misma este ciclo. Muchas veces no he leído las lecturas y aún así he tenido mejores notas que las personas que sí las leyeron. No estudié ni resolví ningún ejercicio de Física, ¡incluso me dormí en la clase!, e igual pasé las prácticas. Pasé los pasos con gran concha y brillante estilo sin saber sobre el tema y sólo por intuición (y escuchar a mis amigos que sí habían leído repasar antes de la clase). La verdad es que tal vez sólo tengo amigos muy estudiosos y una gran capacidad de retención auditiva. Sin mencionar que las asesorías de Física a las 8 de la mañana antes de las prácticas son lo mejor. En general este ciclo no me ha parecido difícil, solo bastante time consuming. Todos los cursos esperaban que leyéramos y estudiáramos e hiciéramos trabajos todo el día, ¡como si no tuviéramos nada más qué hacer! Hasta Arte me pedía que invierta un montón de tiempo y yo estaba como: "¡Este curso vale 2 créditos y no tiene nada que ver con mi carrera! Física y Biología valen 5 créditos y sí son importantes pero no puedo hacerlos porque estoy haciendo un trabajo para Arte". Al final todo está bien, entregué todos mis trabajos a tiempo (o la mayoría, creo que no entregué un par para Arte) y tal parece que pasaré todos mis cursos.

Just chilling. Todo va viento en popa y yo he podido darme un tiempo para revivir mi morado y abandonado blog. Por cierto, no intenten esto en casa. Yo sé que parece que no haciendo nada he pasado mis cursos pero debe ser un golpe de suerte. Nunca hay que confiarse. El ciclo pasado estaba jalando Química Orgánica como si tuviera media neurona y me tuve que esforzar un culo para arreglarlo y pasar. Nunca es bueno confiarse en que tienes telepatía o eres un genio, esforzarse nunca está de más. Sé que no soy el mejor ejemplo, pero si yo viera que estoy jalando cursos estudiaría hasta las lágrimas para aprobar. No es bueno jalar cursos, niños. Eso no te hace chévere, te hace un baboso.

Encontré esa foto en Tumblr hace algún tiempo y me pareció graciosísima. Lamentablemente nunca llegaré a la fama... ¡Si saben cuál es la referencia me avisan!

domingo, 22 de mayo de 2011

Agobiada


Yo no sé ustedes pero me siento agobiada. Tengo muchas cosas qué hacer y al mismo tiempo siento que no quiero hacer ninguna de ellas. Es como si ninguna me llamara suficiente la atención o me pareciera suficientemente interesante como para invertir horas en ella. El futuro se ve complicado y oscuro y a veces parece que lo que viene no es más que un montón de situaciones difíciles de superar.

¡Hace tiempo que no escribo! Es más, ahorita escribo para escaparme irresponsablemente de escribir la presentación del seminario de Biología II. Tengo un libro que quiero leer y creo que si lo leo voy a tener que sacar tiempo de mis obligaciones o de otras cosas que quiero hacer... Tengo que hacer demasiadas cosas y es como si no me alcanzaran el tiempo o las energías para hacerlas todas.

Éstas últimas semanas han sido complicadas. "Complicado", ¿qué significa eso? En verdad creo que es una palabra que uso cuando no sé cómo explicar una situación. Y es que la situación no se puede explicar ¡porque es demasiado complicada! Intentaré explicarlo... Las últimas semanas han sido como los días tristes, como momentos en los que ir a dormir es todo lo que esperas y despertarte es lo que más odias. Esos días en los que nada tiene sentido, en los que estás cansado de la vida, en los que cada respiro pesa porque no le encuentras un significado a nada. Son momentos en los que da miedo regresar a tiempos terribles, a ser alguien que no quieres ser, a ser alguien que no quiere nada. Y en esos momentos buscas brillo y no lo hay, buscas razones y no las hay, buscas aliento y no lo hay y entonces lo único que buscas es cobijarte en alguna esquina a esperar a que llegue algo que te dé el impulso para continuar. Son momentos complicados e inmanejables y yo no sé qué hacer más que esperar a que pasen pronto.

Lo bueno es que un día me desperté y ya no sentí el peso. Obviamente mi flojera no se va, pero intentar ponerle pilas al día a día es mucho menos difícil. ¡Por lo menos encuentro la energía para pelearme con la gente! Aún así, hay muchas cosas qué hacer y en verdad no tengo tanto tiempo como me gustaría. Probablemente en algunas semanas todo esto pase y estaré aunque sea un poco más libre para llenar éste espacio de mis tonterías, pero por ahora, ¡que sigan los invertebrados, las fórmulas, los filósofos, el Big Bang, la ciencia antigua y los trabajos sin sentido!

Una imagen que encontré por ahí. Algo para que se rían porque sino... ¡la vida no tiene gracia! (Já, see what I did there?)

sábado, 26 de marzo de 2011

Tres semanas y contando...



Los dolores de cabeza no paran. Son como constantes palpitaciones en mi cabeza y ya no sé qué hacer. Es tanta la desesperación que causan que invento razones para ellos, en un intento de darles forma y significado y que así ya no me molesten tanto. Cada razón es más fatal que la anterior, algunas son simplemente ridículas y otras tan serias que no me permiten decirlas porque "con eso no se juega" y yo sé que no. Así han pasado los días, entre dolores de cabeza con explicaciones tontas y serias y la incapacidad de concentrarme en aquello que es realmente importante.

Vamos tres semanas de clases y ya tuvimos el primer parcial de Física. ¿El tiempo pasa demasiado rápido o nosotros organizamos nuestras vidas de manera que parezca así? A veces parece que nos esforzamos demasiado por llegar al mañana sin fijarnos en si hemos terminado con el hoy. A veces me siento tan vieja y tan pequeña en un mundo que se mueve demasiado rápido y que no respeta mi sentido del tiempo y del espacio. Y a mis prontos casi-diecinueve años no tengo por qué sentirme vieja ni lenta, aunque todos queremos pensar que somos ultra especiales. Es que a veces simplemente me siento tan cansada, como si lo único que quedara fuera dormir hasta sentir que el sueño se lleva el cansancio acumulado durante los años y los fracasos y las pérdidas se disipen al soñar. Es que en la historia del universo diecinueve años no es nada, pero en mi historia jamás volveré a ser tan joven y nunca he sido tan vieja como lo soy ahora.


No sé qué escribir, no sé por qué. Me siento cansada y vacía, como si todo lo que quisiera decir ya estuviera dicho y todos mis esfuerzos se gastaran día a día en la lucha por el título universitario. Mi ingenio se gasta en resolver ejercicios de Física y decir comentarios sarcásticos este ciclo... Hago lo posible por mantenerme despierta ahora a las 2:34 am, creo que sería mejor que me rinda al sueño y aproveche las horas de sueño corridas y la falta de reloj despertador de éste sábado.

Yo tomé la foto, un maravilloso cielo de verano al regresar de la universidad.

lunes, 5 de julio de 2010

Click y cambio

Hoy ha sido un día especial. Muy especial. Increíblemente especial. Suena a que voy a continuar este post hablándoles sobre un nuevo amor y lalalalala. Sin embargo, lamentablemente no será así. Claro que me encantaría hablarles sobre un nuevo amor que apareció durante los turbulentos días de tengo-que-hacer-la-monografía-y-no-puedo-escribir-en-mi-blog pero no sucedió, lo siento. No, hoy es un día especial porque después de muchas semanas me siento libre. Libre, libre, libre. Cual mosquito por la selva, cual niñito calato corriendo alrededor de una piscina en verano.

Sí, hoy ha sido un día de cambios. Primero porque me siento libre, segundo porque dos de los blogs que sigo con más ansias se han mudado. En efecto, el blog de mi querida Janis Tangerine y el blog de mi querida Miss Claudia se han mudado y yo no sé que hacer porque al parecer se está expandiendo la mudaosis y yo que me creé este blog hace poquito no me quiero ir a ningún lado. Lo sé, lo sé, me dirán que no tengo por qué irme a ningún lado. Me dirán que porque los demás se muden no significa que yo también me tenga que mudar. Pero la verdad es que yo soy blogalmente inestable y si vieran mi historia de blogs y páginas de Internet se darían cuenta que me muevo y las cambio a cada rato. Entonces al ver que estos dos blogs que admiro tanto se mudan pues me da ganas de mudarme a mí también. Pero no, ¡no temáis! No me cambiaré de blog. Esta vez he decidido quedarme en este y hacerlo un hit mundial. Y lo saben.

Bueno, me siento libre. Siento la libertad. Hace semanas que no me sentía libre. Es probable que apenas unas semanas después de empezar el ciclo me haya empezado a sentir atrapada, pero sin darme cuenta en realidad. Después llegó el tiempo en el que todo se sentía unbearable y no sabía qué hacer con mi vida. Luego llegaron las semanas horribles de desconcierto, luchando por hacer todo lo que pedía la universidad al mismo tiempo. Tareas, exámenes, proyectos, todo al mismo tiempo. Después llegó la semana de catarsis en la que dediqué el mayor tiempo posible en terminar la monografía de Sociales que la profesora nunca leería a fondo. Llegó el jueves y mi monografía estaba impresa y anillada. Bella y completa en mis manos. Faltaba la de computación. Dos días seguidos desde las 11 de la mañana hasta las dos de la mañana sentada delante de la computadora trabajando arduamente hasta que por fin, el domingo a las dos de la mañana, estaba impresa. Y hoy, levantarme temprano para ir a la universidad y entregarla. Resolver el inútil cuestionario del profesor y por fin ser libre. A pesar que aún me faltan dos exámenes de química, me siento libre. Por fin.

Debo decir que este ciclo ha sido un infierno. Ha sido difícil, lleno de presiones. Lleno de trabajos que sentí que no me llevaban a ningún lado. Programación... ¿es en serio? Y, discúlpeme, ¿me pareció oírlo decir que es requisito para física? Así que así estamos... ¿Que mi monografía se trata de qué? ¿Inflación, recesión y desempleo? Claro, claro como eso se aplica a la biología... ¿Perdón pero me está pidiendo que haga qué? Ah, que le escriba una introducción, conclusión y apéndice al trabajo en el que explico los programas que programé en Python, desde luego. Práctica calificada de Mate todos los lunes, tarea de Mate de como 40 ejercicios todas las semanas de martes a jueves, separatas de Sociales para cada viernes, talleres de Química para casi cada viernes, tarea de Computación de viernes para domingo. Y así todas las semanas. A eso es a lo que yo le llamo explotación. Y con concha.

La explotación terminó, por fin. Aunque debo admitir que tengo examen de teoría de Química el miércoles y de laboratorio el jueves. También tengo tarea de Mate para las vacaciones. No importa, yo me siento libre. Me siento libre de toda presión y hoy me dediqué a ver tele y dormir echada calientita en la cama. Sí, leyeron bien. Por fin pude dormir.

viernes, 14 de mayo de 2010

Uno mas uno, conejo

Nunca me he considerado brillante ni muy inteligente ni genia ni especial. Es decir, no soy una estúpida y claramente hay personas que están bastante peor que yo en muchos aspectos pero me hubiera gustado ser más inteligente... o más responsable y organizada.

Nunca tuve la necesidad de estudiar y ahora no puedo acostumbrarme a hacerlo. Yo nunca aprendí a estudiar, cuando me quiero sentar a practicar mate simplemente no puedo porque no sé como hacerlo. En el colegio todo era flores y arcoiris, leía un par de fórmulas antes de entrar al examen, las apuntaba en la esquina de la hoja, las olvidaba, me ponía a resolver y... ¡voilá! Tal vez no me sacaba veintes pero pasaba siempre los bimestres con treces o catorces. Era tan fácil, tan práctico, tan hakuna matata.

Ahora, ¿qué tengo? Tengo un 10.2 en mate, eso tengo. Ustedes dirán: "Ohh pero solo necesitas subir 0.3 puntos para pasar, no es tan difícil". Pues no, así no es. Tengo que subir 0.8 puntos porque la Cayetano no cree ni en la lógica ni el el redondeo. Si jalo voy a estar tan devastada, necesito pasar. Si no paso me quedo en verano, si me quedo en verano no voy a Minnesota, si no voy a Minesotta moriré una muerte mediocre y sin sentido. ¿Qué dirán ustedes? "Ohhh pero ESTUDIA un poquito". Ahí entra la problemática, no sé estudiar.

Por supuesto, tengo amigos que lo saben todo y me podrían explicar, siempre puedo preguntarle al profesor, siempre puedo contratar un profesor particular. Claro, digamos que mis amigos me explican y se frustran porque no les entiendo nada, el profesor... bueno, también y un profesor particular sólo generaría más carga económica en mi ya excesivamente cara vida. Lo que yo necesito es un transplante de cerebro. Lo que necesitaba el año pasado era elegir una carrera de letras.

Moraleja: estudien siempre, siempre, siempre. Acostúmbrense a quemarse las pestañas, dormirse a las 3 de la mañana por estudiar para luego levantarse a las 5 a seguir estudiando, desarrollen técnicas de estudio y sean aplicados. También deben comer por lo menos cinco porciones de frutas y verduras al día y tomar como mínimo dos litros de agua para mantenerse hidratados. Háganle caso a sus padres que por algo les triplican la edad y pórtense bien. Ahora me voy a resolver la autoevaluación de mate.

lunes, 8 de marzo de 2010

Primer dia en la universidad, dice

Nunca hubiera imaginado que mi primer día de universidad pudiera ser tan desastroso. Bueno, sí. Imaginé que se darían cuenta que estaba entrando a Facebook durante la clase de computación o que se reirían de mí si llegaba a dormirme en clase o que tal vez no hubiera sabido a donde ir y me gritaran.

Al final, fue muy extraño. Para empezar que me puse unas botas nuevas que pensé que me serían más cómodas para caminar en vez de mis Havaianas. Grave error. Unas cuadras hacia el paradero me demostraron que esos botines para caminar no eran exactamente ideales para caminar. Ahora tengo ampollas gigantes en los tobillos y me duele mucho.

Luego, al entrar a mi primera clase de Computación pasaron lista y, ¡oh sorpresa! Obviamente yo no estaba. "Pero si en el papel que me dieron la otra vez decía que yo era grupo 1... Hmmm esto no está bien" pensé. El profesor dijo que no importaba pero que para la próxima clase que nos tocara tendríamos que ir con nuestro grupo correcto (eramos 4 ó 5 perdidos). Desesperada, busqué a que grupo pertenecía pero no decía en el Intranet, el profesor de turno tampoco sabía y no tenía a nadie más a quien preguntarle. Así que mandé un mail a la Secretaría Académica y pedí a algún ser superior que me lo respondan durante la clase de Computación (para que pueda chequear, pues). ¿Cómo me metí en éste lío? Es medio complicado... Cuando me matriculé no sabía a qué grupo debía meterme entonces simplemente marqué "3". Tonta yo, no me di cuenta que el horario estaba pegado al costado y que yo tenía que ELEGIR el horario que más me gustara de acuerdo a los grupos. Recién me doy cuenta de eso ahora que estoy escribiendo. Pues marqué tres y me olvidé del asunto. Fastforward desde ahí. El lunes pasado hubo un "Taller de Inducción". En ese taller me dieron una hoja en la que decía que yo estaba en el grupo 1. "Yaayy," pensé. "¡Voy a estar con mis amigas!" (meaning Jessica). Pues yo feliz con mi grupo 1. Fastforward a hoy. Entro a la clase de grupo 1 y no soy grupo 1. ¡¿QUÉ?! ¡¿ES BROMA?! No, no es broma. De aquí retomamos a donde dejé la historia para explicar, ¿en qué iba? Ah, en el mail. Pues la dichosa Secretaría Académica no me respondió. Durante el principio de la hora de almuerzo una tal "Doctora Rosa ALGO" nos estaba hablando sobre reglas de convivencia en el campus. Le pregunté si sabía alguna manera de averiguar mi grupo pero básicamente me dijo: "No tengo idea y no sé quien te pueda ayudar y no sé dónde te pueden ayudar y no me interesa". BITCH. Entonces, angustiada, fui a sentarme en el pasto con Jessica y a comer chifles. Tocaba entrar a clase de nuevo y yo no sabía a donde ir. Pregunté en el grupo dos si estaba en la lista pero al parecer "estaban tan ocupados" (entre comillas porque en realidad no estaban para nada ocupados) que ni me miraron (a pesar de que el profesor me dijo "sí, aquí tengo la lista, ahorita te busco"). Nunca averigüé si estaba en el grupo dos o no. Luego terminé vagando de aquí para allá en el campus, buscando a alguien que pudiera ayudarme pero no había nadie. Hasta que me cansé y seguí a los chicos del grupo 3 que subieron a la biblioteca para terminar la tarea de computación. Decidí que ya que no estaba ganando nada al vagar por la universidad podía invertir mi tiempo en algo más productivo. Ahí fue que decidí ver si me habían respondido el mail y, en efecto, había un mensaje nuevo en mi bandeja de entrada. Yo pertenecía al grupo 3.

Listo, lo del grupo estaba solucionado. Me quedé leyendo Harry Potter y a las cuatro bajé a ver si teníamos examen de matemáticas. De nuevo corriendo de un lado al otro pero esta vez con un señor que intentaba ayudarme a ver si tenía examen o no. Pues no, no tenía examen y si lo hubiera sabido antes hubiera estado en mi casa dos milagrosas horas antes.

On top of that
cruzó una duda por mi mente. ¿Entregué la ficha del seguro? Creo que no. Y, ¿si no lo hice? Estoy casi segura que el pago del seguro estaba en la matrícula. ¿pagamos por las puras? Ah, no. Abrí mi mail y encontré el mail de Secretaría Académica que decía que el seguro no era obligatorio. Bueno, eso me saca un peso de encima.

¿Qué otra cosa me preocupaba? El material de matemáticas. Como estuve tan confundida hoy con todas las clases y los grupos falté a mi clase de matemáticas y no recibí el material. Además que creo que mandaron tarea de la cual yo no tengo idea... ni libro. Tengo miedo de no saber nada de matemáticas como nunca he sabido y jalar. Si jalo fui, si tengo que esperar un año para retomar el curso fui. Tengo mucho, mucho miedo.

La única clase que hice hoy (por la confusión y todo) fue Computación. Dos horas seguidas de Computación. Me encontré a mi misma sentada delante de la pequeña netbook de Lenovo por dos largas horas. Durante la primera hora logré mantenerme despierta usando Facebook y Dailybooth pero durante la segunda hora decidí que era mejor atender la clase tras varias quejas de Vanessa. El profesor nos estaba explicando la historia de las computadoras. Cómo las computadoras habían pasado por cuatro generaciones, cuál fue la primera computadora electrónica, etc, etc. Estaba cabeceando, nunca había encontrado una clase de computación tan aburrida. No les pido que me enseñen a usar Office, porque ya sé. Pero, ¿de que me va a servir saber la historia de las computadoras?

Hoy fue difícil pero por lo menos me ayudó a entender dónde estaba parada. Ya veremos cómo será mañana.