jueves, 19 de enero de 2012

Y ahora, ¿qué hago?



Necesito escribir. Lo necesito para llenar ese espacio que me falta. Ese hueco de lo que se me arrancó. Necesito escribir para sentir que aún tengo voz y palabra, para sentir que puedo sentir algo más que pena, para sentir que aún soy dueña de algo y que no sólo tengo que aceptar lo que dicen los demás.

A veces hay que aceptar lo que dicen, cada uno toma las decisiones pertinentes sobre sus vidas. Cuando es una decisión que concierne a dos personas, a veces que sólo una tome la decisión es suficiente. No podemos controlar las vidas de los demás, pero ojalá pudiésemos controlar por lo menos la nuestra. Sin embargo, están éstas decisiones de dos que en realidad son decisiones de uno y ahora necesito tener algo mío. Una decisión mía. Decido escribir.

He tenido que leerme a mí misma para buscar mi ayuda y me he dado cuenta que soy pésima dando consejos. Leí este post, por supuesto, y no me sirve de nada. Por supuesto que sirve cuando tú terminas la relación, como fue mi caso cuando escribí eso. Y sirve cuando no sientes culpa, que es también ese caso. Lamentablemente ese no es el caso ahora y me gustaría reformularlo.

¿Qué hago ahora que me terminaron? ¿Ahora que la herida soy yo? Llorar como una Magdalena, eso es seguro. Dejar de comer. Ver películas que ahora que se bajaron a Megaupload ya no tengo. Abrir su Facebook cada tres segundos. Por cierto, los creadores de la estúpida barra del chat permanente a la derecha definitivamente no pensaban correctamente al hacerla. ¿Cómo se les ocurre? Ahora veo su nombre y su foto todo el día al lado y no lo soporto. Me duele, ¿ok? Y es su culpa porque en verdad nadie necesita una barra de chat permanente al lado ni un espacio en el que te salga en tiempo real todo lo que hacen todos tus contactos de Facebook. Es ridículo. Es decir, para un stalker está bien porque se entera de todo lo que hace todo el mundo y puede ver exactamente cuándo la gente está conectada pero, ¿acaso nunca han terminado con nadie? No parece una idea tan buena ahora, ¿no?

Como iba diciendo, no sé qué hacer con mi vida porque en verdad él debe ser prácticamente la mejor persona que he conocido en mi vida y no ha sido nada más que bueno conmigo. Hasta que terminó conmigo, claro. Es decir, no puedo recurrir al odio para apartar toda esta pena. El odio siempre es fácil, sólo estás como que: "RAAARRGHH es una persona horrible y no se merece mi atención ni mi amor incondicional ni todas las cosas buenas que hice por él, he perdido mi tiempo. Es malo, malo, malo". ¿Y cuando no hay odio? "RAAARRGHH es una persona demasiado linda y buena y en verdad merece que le haya prestado más atención y le hubiera dado más amor incondicional y debí haber hecho todo lo posible por él, he perdido mi tiempo no devolviéndole todas las cosas buenas que hizo por mí. Es demasiado, demasiado, demasiado bueno". Así no sirve. Eso no me hace sentir mejor. Eso sólo me hace sentir como una persona horrible que debió haber dado más de lo humanamente posible para que aquél ser amado perfecto y pulcro esté contento con la relación y no termine conmigo. ¿Qué hago sin odio? ¡No puedo vivir así!

Es como si me hubieran cortado una parte de mí. No, como si me la hubieran arrancado. Con dientes afilados. De un hombre lobo. Es como si hubieran decidido: "No, tú eres una persona mala y horrible y no mereces a un ser tan perfecto y pulcro" y me lo hubieran arrancado. Del brazo. Como si fuera un tumor. Todo éste símil se ha vuelto muy raro y he derramado jugo de beterraga sobre mi pijama favorito. La tintura de la betarraga no sale, ¿no? I'm fucked. Ya lo lavé y parece que sí salió pero el polo está todo mojado así que me tuve que poner otro. #Superwhitepeopleproblems #Pero yo soy china-peruana #No importa.

Bah, perdí el hilo. Entonces, es como si me hubieran arrancado una parte de mí porque en verdad me gustaba estar con él. Incluso siento que él es lo único o lo más bueno que yo he tenido. Yo no soy una buena persona, soy rara y burlona y lamentablemente así es la vida, no podemos ser todos buenos. Pero con él por lo menos intentaba ser buena, o me sentía buena. Me confundí con él (referencia a César Vallejo) y ahora que ha arrancado esa parte de mí me encuentro cara a cara con la realidad de que dejé ir lo más bueno que he tenido en mi vida y que no soy buena como creía cuando él estaba. Y me han arrancado esa parte porque yo no la hubiera dejado ir, yo hubiera aceptado que él sufra conmigo para que yo no tenga que sufrir sin él. Y lo admito, porque no soy buena como él y porque soy egoísta. Pero es la verdad y es la verdad para muchas otras personas.

Nos aterroriza el dolor, le tenemos terror a sentir la pena y por eso nos escondemos detrás de quién sabe qué cosas para no tener que llorarla y sufrirla y pasar por el difícil camino de la recuperación. Algunos se esconden detrás del alcohol, o de las drogas, o de los videojuegos... Otros, como yo, nos escondemos detrás de la bondad de los demás. Y sabemos que con esa bondad nos van a proteger, van a evitar que nos pasen cosas malas. Con esa bondad nos van a ayudar a sobrevivir el dolor y precisamente por esa bondad van a hacer lo posible por no hacernos daño. Pero me cansé de aprovecharme de su bondad y acepté que me deje. Porque así me siento, dejada. Dejada a la deriva sin saber qué hacer. Sin saber de dónde sostenerme para que no me arrastre la pena. Ese es un problema, y ese es el problema de mi manual para sobrevivir a los break-ups: nunca sabes con cuánta fuerza te va a golpear la pena. Yo no esperaba esto. Yo pensé que iba a estar tranquila y relajada mientras soportaba la pena porque "es lo mejor para él" y todas esas webadas. Pensé que lo iba a manejar mejor, pensé que iba a soportar el dolor con tranquilidad y modestia (wtf?). Sin embargo, aquí estamos. Tal vez lo único que me falte sea escribir. Tal vez cuando termine de escribir esto me sienta mucho mejor pero nunca se sabe porque lamentablemente no podemos controlar todo en nuestras vidas.

Lamentablemente la gente es complicada y los sentimientos son frágiles y no importa qué hagas, eventualmente vas a tener que sentir pena y dolor y vas a tener que sufrirlos. Y cuando llegue ese momento, precisamente porque has estado escondiéndote y protegiéndote no vas a saber qué hacer. Y vas a sentir que te han arrancado una parte y que nunca la vas a poder recuperar y que te quedará una cicatriz por siempre que te recuerde que los buenos tiempos existen pero que no por eso te vas a salvar de los malos. Y vas a llorar y vas a sufrir porque el mundo no te da lo que quieres, porque tu vida no salió como la planeabas, porque tú sigues esperando tu príncipe y tu final como en Disney que nos mintió vilmente. Y eventualmente te vas a recuperar, no sabes cuándo, pero te vas a recuperar porque al final uno siempre termina por consolarse (referencia a El principito). Y cuando te recuperes mirarás atrás y dirás: "not bad", y serás tonta como yo y pensarás que te salvaste de la pena fácil porque no te vas a acordar de lo horrible que te sentiste en ese preciso momento en el que te diste cuenta que tu sueño terminaba con él dejándote. Y está bien, por supuesto que está bien, porque serás feliz de nuevo y tendrás otro sueño con el cuál ser buena y feliz y parecerá como si todo el sufrimiento anterior fue mentira.

Estoy muy triste, sí, pero eso no significa que algún día no estaré bien. Perdí algo, sí, pero eso no significa que algún día no encontraré algo más. La vida sigue y es corta así que no puedes quedarte estancada así. Yo sé que duele, que no dan ganas de nada más que llorar, que todo parece vacío; pero también sé que eventualmente eso va a cambiar porque ya me han mostrado que los buenos tiempos son posibles.

Y por eso te agradezco, por haber sido infinitamente bueno conmigo, por haberme apoyado en momentos muy difíciles, por haber soportado mis cojudeces y por haberme dado buenos tiempos. Ahora es hora de partir, de seguir y de luchar contra la pena. Porque ella no puede conmigo así como yo siento que no puedo sin ti. Y cuando yo deje de sentir que no puedo sin ti, ella se va a rendir.

Ahora regresaré a mis lloriqueos inmaduros y mis esperanzas rotas hasta que me sienta mejor. Gracias por leerme.

Ya ni siquiera recuerdo qué he escrito, pero me da miedo leerlo. Y ahora me dio miedo que lo lean ustedes, pero ahí va.

Foto: Grabado de Fito Espinoza. Ya lo había visto antes en el blog de Janis pero me pareció pertinente al caso así que espero que no se moleste.

sábado, 23 de julio de 2011

La "nueva generación"



Estoy muy joven para sentirme vieja, ya lo sé. Y no soy la persona más convencional del mundo, o eso me han hecho creer. No me siento the biggest special snowflake ever, por supuesto, pero si se han esforzado tanto en decirme que soy rara por algo será.

No sé ustedes, pero cada vez me dan menos ganas de arreglarme para salir. El martes de la semana pasada salí a Aura con mis amigas, debido a su insistencia, y no quería ni cambiarme el pijama. Me maquillé un poco y me puse lo que encontré para conservar la decencia (no saben la cara que tengo últimamente). Sin embargo, no tenía ganas de salir ni de arreglarme... La verdad es que no quería ni salir de mi cama ni cambiarme el pijama. Al llegar a Aura montada en mis súper zapatillas taco nada recibí las miradas más extrañas. Asumo que todos se preguntarían primero: "¿Por qué esa chica es tan chata?", para luego darse cuenta que no tenía puestos tacos, sino vulgares zapatillas Gotcha que encontré en oferta en la sección de niños (ultra ganga, y son lo más cómodo del mundo). Me veía la más pequeña de mi grupo pero qué importa, ¡tengo D.N.I.!  Desde entonces, cada vez que salgo y veo a todas estas prepúberes súper arregladas con el sólo propósito de comer una hamburguesa en Bembos me pregunto: "¿Siempre he sido así de descuidada o en algún momento me arreglé para ir a Bembos? ¿Me he vuelto sucia y floja?".

Es que es la verdad. O será que el Bembos del C.C. Caminos del Inca tiene algo de especial que atrae niñas disfrazadas de modelos y niños con botellas de cerveza y cajetillas de cigarros en las manos. Yo, con mis pantalones cuzqueños, zapatillas y casacón de mi hermano sólo quiero una hamburguesa. Ni siquiera me he peinado, sólo quiero saciar mi hambre y regresar a mi casa. Y me encuentro con una mancha de niñas y niños que no pasan de los 14 años arreglados como si fueran a Aura. ¿Acaso Bembos ha cambiado de significado y yo no me he dado cuenta? De repente se ha vuelto un lugar de reunión antes de ir a un tono (o después de una matiné, para estos niños). Yo no lo sé, sólo quiero un combo clásico. Sin embargo, mis encuentros con estas manchas de niños me han permitido reconocer ciertas actitudes comunes entre ellos. O como mucha comida chatarra, o  cada vez que voy (aunque sean pocas veces) siempre me encuentro con estos grupos de niños. Creo que es una mezcla de ambos.

Algo que he notado es que las chicas siempre van vestidas más o menos igual. Siguen la moda de la temporada al pie de la letra. Todas. Entonces en este invierno las he visto siempre con botas tipo Ugg, skinny jeans o leggings negros/grises y un sweatshirt grande o una cafarena con una chompa larga encima. Y no se olviden del pelo lacio y largo, debidamente desordenado. Además, a aproximadamente un metro y medio detrás de ellas caminan los chicos. Siempre con el pelo más largo de lo que les permitiría el colegio, jeans, polos grandes, casacas de algodón grandes con capucha y zapatillas DC o Vans o algo así. Ellos caminan detrás como si fueran dos grupos separados, pero de vez en cuando ellos le tocarán el hombro a alguna de las chicas para decirle algo o alguna de las chicas se volteará para decirles algo a los chicos. Las chicas suelen parecer más extrovertidas y bulleras que los chicos.

Al entrar a Bembos, las chicas entrarán primero y se quedarán hablando sobre cualquier cosa antes de meditar sobre qué comprarán. Los chicos se quedarán afuera fumando y conversando y no será hasta que alguno de ellos entre a Bembos y le pregunte a las chicas qué comerán que ellas no decidirán qué pedirán. Las chicas nunca pedirán nada que sea demasiado complicado para comer, ninguna hamburguesa extra grande con muchas salsas. Los chicos sí piden hamburguesas súper grandes. Mientras más grande la hamburguesa que pidan serán considerados más viriles. Al sentarse en las mesas, las chicas siempre se sientan primero, todas juntas de un lado y los chicos se sentarán luego del otro lado, jalando sillas extra si es necesario. Luego conversarán, se lanzarán papas y terminarán todos gritando e impidiéndome escuchar lo que dice Dante.

Así, con Dante hemos determinado algunas cosas que pensaríamos que podríamos escuchar decir a éstos prepúberes. Por supuesto, al igual que todo este post, éstas frases son también en broma. Aunque eso no les quita lo real.
-"Aysí, soy muy chévere fumando en la puerta del Bembos".
-"No me dejan entrar a Aura aún, pero sí a Bembos".
-"La noche tonera por excelencia: Ir al cine, vagar por el centro comercial y terminar comiendo en Bembos antes de las 11 pm".
-"Robé una botella de cerveza del six pack de mi papá y ahora lo comparto con mis seis amigos porque no tenemos edad como para comprarnos una cerveza para cada uno. Además, ni siquiera nos gusta, pero nos vemos muy chéveres".
-"Aysí, he estado en coma etílico tres veces antes de cumplir catorce años. Soy chévere".
-"Aysí, hoy me he caído sólo cinco veces en las dos horas que voy usando tacos en Bembos".
-"Sé coger una botella de cerveza, por no la mano de una chica".
-"No hay nada más chévere que salir con mis patas y las fleiks a comer unas hamburguesas un viernes por la noche. Tonaso".

La verdad es que no recuerdo qué hacía yo con mis amigos cuando tenía su edad. Definitivamente no usaba maquillaje ni me arreglaba. Es más, recuerdo que mi "outfit" perfecto para las fiestas eran jeans acampanados (¿Se acuerdan cuando esos estaban de moda?), un polo con algún dibujo bonito y mis Skechers. Ahora que recuerdo, las Skechers eran una zapatillas gigantes, tenían una plataforma enorme. Parecían ladrillos. Y mi polo favorito era un polo blanco de manga tres cuartos con alguna clase de vuelo en las mangas y detalles en celeste. Y los jeans acampanados eran verdaderamente feos, aunque muy cómodos. Probablemente me vestí así hasta los 13 en los que empecé a usar lo mismo, pero todo en negro. Aunque creo que entonces sólo salía con mis amigas de vez en cuando al cine y nos juntábamos en alguna casa a tontear en Internet y escuchar música. Desde como los 15 hasta ahora me empecé a vestir como me viene en gana, aunque el color negro predominó y se pegó como chicle a mi closet. Normalmente salgo sólo a reuniones o cuando acordamos para ir a Bernabé o Sargento o una vez a Help y otra a Aura. Aunque ni así salgo de mi casa. Y cuando salgo puede ser que me den ganas de arreglarme como que no y de todas maneras ya estoy grande como para que me importe. Mi mamá dice que cuando sea vieja seré una chiqui-vieja e intentaré suplir lo poco que me divertí durante mi adolescencia siendo una loca y buscando jóvenes. Espero que no.

No sé de dónde salió toda la revisión de mi estilo de vestir durante los años pero ahora que lo pienso sería gracioso escribir sobre eso. El punto es que yo no recuerdo si me arreglaba mucho cuando salía, en realidad creo que nunca he salido mucho. Ahora que veo a la "nueva generación" de Justin Bieber y Hannah Montanna, no los entiendo. ¿Será que la falta de Internet nos hizo crecer así? No creo, porque conozco gente de mi edad que salía a "Noctambul" cuando tenían 15 o 16. A mí nunca me llamó la atención a excepción de esa vez cuando tenía 17 años que fui con dos amigas a Gótica "para ver si es tan chévere como nos contaron"... Con decirles que la única vez que regresé fue el martes pasado cuando no dejaron entrar a mi amiga a Aura y nos metimos a Gótica porque ahí dejan entrar a cualquiera. Es un antro y sobran los chibolos creepers buscando chibolas ebrias. Nunca me llamó la atención parecer "más grande" o "hacer cosas de grandes" o "verme mejor" para los demás. Sólo me gustaba mucho comer y jugar videojuegos...

Mientras que la "nueva generación" crezca para ser un grupo de adultos responsables y capaces, me importa poco lo que hagan ahora. Sólo déjenme comer tranquila, por favor. Y no me miren tan raro, yo también soy humana.

Las imágenes son del Vogue Cadeaux, que recordarán que dieron qué hablar a principios de éste año.

miércoles, 6 de julio de 2011

Eres lo que comes



Si yo fuera lo que como sería... Déjenme meditarlo un toque... En lo que va de la semana: All Bran con yogurt de fresa, comida japonesa, papas fritas, habas fritas, chifles, flautas de pollo, un taco de pollo, cuatro hamburguesas, puré con espinaca, arroz, jugo de fresa y algo de agua. Y recién es miércoles de madrugada. Me imagino un monstruo enorme tipo Grimer o Muk (Pokemon) y que en su masa se entrevea lo que he comido en toda mi vida. Algo como un vómito gigante, para ser sinceros.

Pero en serio, yo no creo que seas lo que comes. Es decir, sí, hasta cierto punto. Hay cosas que se quedan en tu cuerpo y hay cosas que no. Por ser vegetariano no te vuelves una planta, pero fácil tu sistema digestivo trabajará ultra rápido y toda esa fibra se irá al water. Mucho de lo que comes te hará lo que eres, los aminoácidos se incorporarán a tus células y todo lo demás pero no todo y depende mucho de tu metabolismo. Digamos, por lo que como yo en verdad debería estar bien gorda. No hago nada por mi vida y como como si hiciera algo. Me gusta andar blog tras blog, no máquina tras máquina en el gimnasio. Por lo que me han dicho ésto no me durará mucho y llegaré a una edad en la que de pronto engordaré y no podré seguir comiendo como como... Entonces veré qué hacer. Por ahora sigamos con las papas del McDonald's. ¡Qué ricas son las papas del McDonald's! Y el pollo del KFC, las hamburguesas de Bembos...

En verdad yo no creo que uno sea lo que come, creo que comemos según lo que somos. Soy una floja, glotona, adicta a la comida que no engorda; por lo tanto como lo que sea que esté delante mío y que tenga permiso para comer... O no. A mí mamá le gusta cuidarse y come siempre la comida de la casa o en algún restaurante bonito (no en fastfood o en huecos como yo), toma vino y no come carnes en la noche. Supongo que si fuera una persona propensa a engordar y me molestara estar gorda haría dietas y ejercicio. Si no me molestara estar gorda podría comer lo mismo que como ahora. La verdad es que mis niveles de colesterol deberían convencerme que debo comer más sanamente pero en verdad, ya que es algo hereditario, no hay mucho que pueda hacer contra eso. Eventualmente tendré que tomar Atorvastatina como mi mamá y mis tías.

Además, también depende de gustos y eso. Tengo un amigo que siempre me habla de sus gustos raros al comer. Fideos con salsa roja y huancaína. ¡Qué mezcla tan extraña! Nunca se me habría ocurrido, habría que probar... Mango con sal, pero no el mango verde, como lo comen no recuerdo dónde, sino el mango dulce y maduro. Dice que resalta el sabor del mango. No sé si creerle. Dante come pan con todo, poco más y sueña con el pan. Siempre que vemos algo rico me dice que con pan sería buenaso. Yo no soy una fanática del pan entonces para mí hacerme sandwich de todo es rarísimo. Por mi lado, yo podría comer tofu o sashimi (cortes de pescado crudo) por siempre, pero creo que a mucha gente no les gusta ninguno de los dos. A mi mamá le gusta este plato que consta de huevo, choclo y carne. Todo está cocido y le ponen un poco de sillao. ¡A mí me parece horrible! A mí me encanta el pato asado con nabo encurtido de la calle Capón, mi mamá lo odia, dice que es demasiado seco. Recuerdo que de chica a veces preparaban este plato que se llamaba "cocido" o algo así. Básicamente lo que hacían era coger una olla enorme, meter un montón de cosas random y cocinarlo todo junto. Tenía berenjena, morcilla, carne, pollo... No sé, todo lo que te pudieras imaginar. Yo lo encontraba horrible, pero no sé por qué lo cocinaban tanto (aunque ni tanto, lo habré comido unas 3 ó 4 veces durante mi vida).

En fin, no sé cómo terminé hablando sobre lo que me gusta y lo que no me gusta al comer. El punto del post es que por la parte biológica eres un poco de lo que comes; por otra parte, comes dependiendo de cómo eres. A mí me gustan los dulces pero no soy dulce. Heráclito y la armonía de opuestos.

Ya terminé clases y ahora me pongo a escribir sobre cualquier babosada porque soy libre... ¡YEE!

La pirámide alimenticia porque no supe qué más poner. Lo busqué en Google y lo saqué de esta página. Me acabo de dar cuenta que es una página para aprender a hablar español o algo así.

domingo, 26 de junio de 2011

La vida del estudiante



Yo sé que no escribo hace siglos pero créanme que si hubiera podido lo hubiera hecho. En verdad, fácil hubiera podido escribir un toque más pero para eso le hubiera tenido que restar tiempo a dormir, Tumblr, facestalking, cualquier otro tipo de stalking, ir al baño, comer o Dante y ustedes sabrán que esas son actividades diarias sagradas para mí. Ni las tareas me deben quitar tiempo de eso. En verdad pensé: "Acaba el ciclo y escribo como si no hubiera un mañana, lo juro, pero que acabe el ciclo". No me aguanté. Aún queda una semana y ahorita debería estar estudiando Historia de la Ciencia, Filosofía o Biología, pero ninguno de esos exámenes me tocan mañana así que fresh. Soy muy irresponsable. No intenten esto en casa a menos que quieran jalar.

Creo que he hecho esto todos los ciclos, déjenme chequear. No, estaba alucinando, aunque no tanto. El punto es que para el primer ciclo escribí esta y esta entrada y para el segundo no escribí nada. De la nada me inventé dos entradas que nunca existieron, qué loca. El punto es que quiero hacer un recuento de este ciclo porque ha sido muy extraño. No, quiero hacer un recuento de todos mis ciclos/años escolares. No sé como les pasa a ustedes, pero a mí casi siempre me pasa lo mismo desde el colegio.

Al empezar el ciclo/año escolar estoy toda como: "¡Yee! Voy a ver a todos mis amigos y me voy a esforzar mucho". Entonces utilizo mi agenda y apunto las fechas de mis exámenes, las tareas que me mandan, lo que tengo que hacer... Mis cuadernos están lindos, todo está ordenado, presto atención en clase. En verdad creo que debe ser alguna clase de droga que le meten a los cuadernos o útiles nuevos que respiras al usarlos y te vuelve delusional. Clásico que después de las vacaciones te alucinas un fresh start para hacer todo lo que no hiciste el ciclo/año anterior y quieres ser toda una nueva persona. Es como que estoy recontra emocionada y no puedo esperar para aplicar todas mis energías en ser una estudiante modelo y probarles a todos que no soy una niña bruta como parecería normalmente (incluso si es que lo soy).

Luego, aproximadamente después de un mes se empieza a mitigar el efecto. Ya me respiré toda la droga del cuaderno y estoy volviendo a ser la persona floja de siempre. Poco a poco dejo de usar mi agenda pero me doy cuenta y estoy como: "¡No! Debo mantenerme fuerte y luchar contra esto". Intento seguir apuntando las tareas pero da igual porque de todas formas ni siquiera miro mi agenda todos los días. Empiezo a sentirme cansada y cabeceo en las clases por lo que cuando lees mi cuaderno todo empieza normal y de pronto las palabras se vuelven un "ksjfnahs" que significa que me quedé dormida mientras escribía, pero quería seguir prestando atención.

Después viene la etapa de "debo dejar de fingir que esto me importa". Ya estamos en la mitad del ciclo/año y simplemente llegó el momento de aceptarlo: no hay forma que yo sea una estudiante buena y organizada. Es imposible, no importa cuánto me esfuerce, esto no está funcionando. Por lo tanto dejo de cargar mi agenda por todos lados y la dejo en mi casa. A veces llego a la clase, escribo el título del tema, escribo dos líneas y me quedo dormida para despertar cuando termina la clase. Mis hojas se llenan de sólo títulos de temas, tengo marcas en mi frente todo el tiempo porque me apoyo al quedarme dormida, ya ni siquiera sé cuándo tengo controles de lectura o pasos... En resumen, vuelvo a ser la estudiante huraña de siempre. Esto dura casi hasta el final del ciclo/año.

Faltando aproximadamente un mes para que acabe el ciclo/año viene la peor fase de todas: la fase de "quiero tirarme en una esquina y morir de inanición". El estrés ha llegado a niveles inimaginables, despertarme en las mañanas es un suplicio, el simple hecho de pensar en las cosas que tengo que hacer me podría hacer llorar. Ha llegado un momento en el que ya he pasado por tantas prácticas y tantos trabajos que pensar en que tengo que hacer algunos más es deprimente. Me vuelvo una loca-emo-deprimida-suicida y no es divertido estar conmigo. Me quedo hasta altas horas de la noche haciendo mis trabajos porque me siento en la tarde delante de la computadora y miro el documento en blanco por horas hasta que decido que si no empiezo a escribirlo tendré repercusiones terribles en mis notas. Ya no estudio, ni reviso, ni leo, ni siquiera miro o toco mis apuntes o mis lecturas porque verlas es como una patada en el estómago. Llegó el momento en el que sólo me quiero quedar en un sitio y morir porque ya no soporto otro día de universidad. Esta fase es terrible y creo que cada ciclo se va poniendo peor, este ciclo fue terrible, aunque puede ser porque se juntó con el invierno.

Finalmente llega la fase de "solo unos días más y todo esto terminará y, en realidad, no lo hice tan mal". Esa es la fase en la que me encuentro ahora. Faltan solo algunas clases, pronto varios cursos estarán cerrados, falta solo una semana, ya sé que ya he pasado todos mis cursos. Aunque eso no es suficiente, pasar no es suficiente. Hay que ser mejor que aquellas personas que juegan ping pong todo el día, hay que tener más de 13, por lo menos. Entonces me siento más tranquila, ya no quiero llorar todo el día, ya no estoy tan preocupada. De hecho que me preocupan los exámenes que quedan pero no es tan grave, ya todo pasará. Entonces doy un último esfuerzo y paso todos mis cursos, como siempre. Mis notas no son excelentes pero para lo poco que me esfuerzo están bien. De todas formas ya me he dado cuenta que incluso cuando intento esforzarme no la hago, hay algo que me lo impide. Así que me siento contenta y me voy de vacaciones tranquila.

De nuevo, no sé si a ustedes les pasa lo mismo. Tal vez yo sólo sea una persona loca y floja que busca excusas baratas para no hacer nada y luego rendir mediocremente en la universidad. No sé, tal vez. Sin embargo, esto es básicamente lo que me ha ocurrido todos los años de mi vida estudiantil desde que tengo memoria. En el colegio la agenda era el "assignment book" y en la universidad fue la agenda "Julieta" que me dio mi mamá en Navidad "para que me organice". Debo recalcar que nunca he jalado un solo curso en mi vida, nunca he tenido que dar sustitutorios o vacacional. Probablemente nunca he tenido menos de un 12 en el reporte final. Mi promedio ponderado nunca ha bajado de 14. Así que algo debo estar haciendo bien, no me malinterpreten. Tal vez parezca que no hago nada, por lo menos eso me parece a mí, pero hay gente que en verdad no hace nada y jala, y luego estoy yo.

Este ciclo hemos determinado dos opciones: a) soy un genio o b) tengo telepatía. En verdad me he sorprendido a mí misma este ciclo. Muchas veces no he leído las lecturas y aún así he tenido mejores notas que las personas que sí las leyeron. No estudié ni resolví ningún ejercicio de Física, ¡incluso me dormí en la clase!, e igual pasé las prácticas. Pasé los pasos con gran concha y brillante estilo sin saber sobre el tema y sólo por intuición (y escuchar a mis amigos que sí habían leído repasar antes de la clase). La verdad es que tal vez sólo tengo amigos muy estudiosos y una gran capacidad de retención auditiva. Sin mencionar que las asesorías de Física a las 8 de la mañana antes de las prácticas son lo mejor. En general este ciclo no me ha parecido difícil, solo bastante time consuming. Todos los cursos esperaban que leyéramos y estudiáramos e hiciéramos trabajos todo el día, ¡como si no tuviéramos nada más qué hacer! Hasta Arte me pedía que invierta un montón de tiempo y yo estaba como: "¡Este curso vale 2 créditos y no tiene nada que ver con mi carrera! Física y Biología valen 5 créditos y sí son importantes pero no puedo hacerlos porque estoy haciendo un trabajo para Arte". Al final todo está bien, entregué todos mis trabajos a tiempo (o la mayoría, creo que no entregué un par para Arte) y tal parece que pasaré todos mis cursos.

Just chilling. Todo va viento en popa y yo he podido darme un tiempo para revivir mi morado y abandonado blog. Por cierto, no intenten esto en casa. Yo sé que parece que no haciendo nada he pasado mis cursos pero debe ser un golpe de suerte. Nunca hay que confiarse. El ciclo pasado estaba jalando Química Orgánica como si tuviera media neurona y me tuve que esforzar un culo para arreglarlo y pasar. Nunca es bueno confiarse en que tienes telepatía o eres un genio, esforzarse nunca está de más. Sé que no soy el mejor ejemplo, pero si yo viera que estoy jalando cursos estudiaría hasta las lágrimas para aprobar. No es bueno jalar cursos, niños. Eso no te hace chévere, te hace un baboso.

Encontré esa foto en Tumblr hace algún tiempo y me pareció graciosísima. Lamentablemente nunca llegaré a la fama... ¡Si saben cuál es la referencia me avisan!